«La esperanza diaria era una fotografía»: el general Luis Mendieta en «Voces de la memoria»

Oct 30, 2026

En una nueva edición del videopódcast «Voces de la memoria», D’Mar Córdoba Salamanca, director general del CNMH, recibió al mayor general (r) Luis Herlindo Mendieta Ovalle. Mendieta fue secuestrado por las FARC-EP tras la toma de Mitú, el 1 de noviembre de 1998, y estuvo 4242 días en cautiverio; en ese momento, era teniente coronel y comandante de la Policía del Vaupés. El 8 de enero de 2009, todavía en cautiverio, fue ascendido a brigadier general, lo que lo convirtió en el oficial de más alto rango en poder de esta organización narcoterrorista. La conversación recorrió el país en ese momento, así como los hechos de la toma, los años de cautiverio y lo que ha pasado después con los integrantes de la fuerza pública víctimas de secuestro.

Córdoba y Mendieta repasaron el momento que vivía el país. El 3 de agosto de 1998, integrantes de las FARC-EP habían atacado la base antinarcóticos de Miraflores (Guaviare), en la llamada «ofensiva de despedida» al gobierno de Ernesto Samper. Cuatro días después se posesionó Andrés Pastrana, quien había iniciado acercamientos con esa guerrilla para un proceso de paz. Según Mendieta, dichos acercamientos no frenaron la guerra, sino que la intensificaron, ya que la toma de Mitú ocurrió seis días antes de que empezara formalmente el despeje de la zona de distensión en el Caguán:  42 000 km² en cinco municipios del Meta y el Caquetá. Según relató el general, las FARC-EP usarían después esa zona para cultivos de coca, pistas de aterrizaje, ingreso de armas y reclusión de secuestrados.

Mendieta llevaba casi 27 años de servicio en la Policía Nacional cuando lo trasladaron de Santa Marta a Mitú y asumió el comando 43 días antes del ataque. Según contó, en las semanas previas a su secuestro reportó el desplazamiento de tropas de las FARC-EP hacia la capital del Vaupés y pidió apoyo militar; al respecto, asegura que no hubo una decisión presidencial para enviar refuerzos ni para bombardear los puntos donde se concentraba la guerrilla. La toma empezó hacia las 4:30 de la mañana y se prolongó hasta cerca de las 5 de la tarde; según lo que después le contaron sus captores, alias el Mono Jojoy reunió siete frentes y tres compañías móviles, unos 2000 hombres, quienes atacaron con cilindros bomba, rockets y morteros. El saldo, en palabras del general, fue de 17 policías asesinados y 61 integrantes de la fuerza pública secuestrados.

Antes de viajar a Mitú, Mendieta se despidió de su esposa y de sus dos hijos, de 13 y 11 años, en el aeropuerto El Dorado. Volvería a abrazarlos el 13 de junio de 2010, cuando fue rescatado durante la Operación Camaleón. Durante su cautiverio, lo sostuvo una fotografía de su familia: cada mañana saludaba a sus hijos en esa imagen y cada tarde se despedía de ellos. «El alimento diario, la esperanza diaria, era una fotografía», contó.

El general describió los sitios de reclusión como «aulas de concentración»: campos a la intemperie, cercados con alambre de púas, donde las FARC-EP mantuvieron a policías, militares y civiles secuestrados. También recordó a las familias que viajaron con sus propios recursos hasta San Vicente del Caguán en busca de pruebas de supervivencia de sus seres queridos. Según dijo, muchas perdieron sus empleos y su patrimonio en ese intento.

Después del rescate, Mendieta ha participado en los procesos de promulgación de la Ley 1448 de 2011 y en las audiencias de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) en representación de miembros de la fuerza pública secuestrados. Según denunció, en ese camino «siempre fuimos excluidos, siempre fuimos marginados». A su juicio, el reciente fallo de la JEP no tuvo en cuenta a las víctimas en su parte resolutiva, en materia de verdad, justicia, reparación y garantías de no repetición.

Al cierre, Mendieta pidió que su testimonio quede en el CNMH como «un cuerpo de consulta» para las nuevas generaciones y para que la comunidad internacional conozca lo ocurrido en el país. D’Mar Córdoba le respondió que ese es el deber de la entidad y la razón por la que el general fue invitado al videopódcast.

 

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