El Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH) entregó a la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) una copia íntegra del patrimonio documental consolidado entre 2022 y 2026, el cual consta de 257 libros, 209 documentales, 91 episodios de pódcast y 68 micrositios, además de archivos, bases de datos y recursos pedagógicos que documentan la historia del conflicto armado colombiano.
Hay documentos que guardan una historia y hay archivos que, reunidos, terminan convirtiéndose en la memoria de un país. En Colombia, buena parte de ese patrimonio se ha construido durante décadas a partir de investigaciones, testimonios de víctimas, documentos, fotografías, registros audiovisuales y múltiples formas de narrar lo ocurrido durante el conflicto armado.
Actualmente, una parte de ese legado tiene ahora una garantía adicional de preservación, ya que, el 6 de agosto de 2026, el CNMH entregó a la JEP una copia íntegra del patrimonio documental consolidado por la entidad entre 2022 y 2026. La entrega fue realizada por la directora general del CNMH, María Gaitán Valencia, al presidente de la JEP, magistrado Alejandro Ramelli, en Bogotá.
La medida responde a una orden de protección de información adoptada por la JEP sobre archivos de derechos humanos producidos, recopilados, administrados o custodiados por ocho entidades públicas, entre ellas el CNMH. El propósito es garantizar que información de especial relevancia para el esclarecimiento de graves violaciones a los derechos humanos y las infracciones al derecho internacional humanitario permanezca protegida y disponible para las funciones constitucionales y legales de la Jurisdicción.
Esta decisión tiene además un sentido que trasciende la entrega de un respaldo documental. Se trata de asegurar la continuidad de un patrimonio construido a lo largo de años de investigación y trabajo con víctimas, comunidades, investigadores y organizaciones sociales: un acervo que permite comprender las dimensiones humanas, territoriales y políticas de uno de los periodos más dolorosos de la historia reciente de Colombia.
Cuatro años de memoria en cifras
El soporte entregado reúne una copia de seguridad del patrimonio documental administrado por el CNMH y recoge el resultado de los últimos cuatro años de investigación, documentación, producción de conocimiento y apropiación social de la memoria.
El legado incluye 257 libros, entre ellos 107 investigaciones; 209 documentales; 91 episodios de pódcast y 68 micrositios especializados. A estos contenidos se suman archivos documentales, bases de datos, recursos pedagógicos, fotografías, materiales audiovisuales y otros activos digitales.
Cada uno de estos materiales representa una forma distinta de aproximarse a la memoria del conflicto. En esa medida, se encuentran investigaciones que reconstruyen hechos y contextos; documentales que ponen rostro y voz a las víctimas; archivos que conservan testimonios y documentos; contenidos pedagógicos que permiten llevar estas historias a nuevos públicos y plataformas digitales que reúnen y organizan parte de este conocimiento.
En conjunto, estos documentos constituyen uno de los acervos públicos más importantes del país sobre el conflicto armado colombiano.
Adicionalmente, cabe destacar que, desde 2019, el CNMH ha continuado recopilando, preservando y custodiando materiales en el marco del Programa de Derechos Humanos y Memoria Histórica, y que la entrega realizada en agosto de 2026 incorpora ese trabajo reciente como parte de una medida de protección que busca asegurar que los archivos con valor para la verdad y la justicia permanezcan siempre disponibles.
Una memoria que debe permanecer
La medida de protección de información fue adoptada por la Sección de Ausencia de Reconocimiento de Verdad de la JEP desde 2018. Su objetivo ha sido identificar, proteger y preservar archivos y bases de datos con vocación para soportar y caracterizar hechos y contextos relacionados con graves violaciones a los derechos humanos e infracciones al derecho internacional humanitario ocurridas con ocasión del conflicto armado.
En agosto de 2026, mediante el Auto AT611 de 2026, la JEP ordenó al CNMH remitir la información que reviste especial interés para las funciones de la Jurisdicción. Al respecto, para María Gaitán Valencia, directora general del CNMH, la entrega representa una responsabilidad que va más allá de una coyuntura institucional. «Hoy entregamos este legado documental a la Jurisdicción Especial para la Paz con la convicción de que la memoria de Colombia debe preservarse como un bien público permanente, por encima de cualquier coyuntura».
La directora señaló además que esta entrega, junto con la puesta en marcha de la Plataforma del Legado, busca garantizar que el conocimiento construido por el CNMH permanezca protegido, accesible y al servicio de las víctimas, la justicia, la investigación y la sociedad.
«La memoria trasciende los gobiernos; pertenece a los colombianos», afirmó Gaitán Valencia, al señalar que la preservación de estos archivos constituye un compromiso permanente del Estado con la verdad, la no repetición y las futuras generaciones.
Del archivo a la justicia
La preservación de la memoria también tiene una dimensión judicial, puesto que los documentos y contenidos producidos durante años de investigación pueden contribuir a reconstruir hechos, identificar contextos, comprender patrones de violencia y garantizar los derechos de quienes han sufrido las consecuencias del conflicto.
En este sentido, el presidente de la JEP, magistrado Alejandro Ramelli, destacó la respuesta del CNMH al requerimiento judicial y señaló que la entrega permitirá que el conocimiento acumulado sobre el conflicto armado continúe cumpliendo una función pública.
«Con esta entrega, damos un paso para que el conocimiento acumulado sobre nuestro conflicto armado siga sirviendo no solo para comprender el pasado, sino también para garantizar los derechos de las víctimas, fortalecer el esclarecimiento judicial de los hechos y contribuir a que la violencia nunca vuelva a repetirse», afirmó.
La copia entregada quedará bajo reserva y custodia de la Sección de Ausencia de Reconocimiento de Verdad de la JEP, como una garantía adicional para su conservación y disponibilidad en el marco del mandato constitucional y legal de la Jurisdicción.
Por último, la preservación de estos archivos no significa congelar la memoria. Por el contrario, significa asegurar que pueda seguir siendo consultada, investigada, contrastada y puesta al servicio de la sociedad.
En un país que todavía intenta comprender las causas y consecuencias de décadas de violencia, conservar la memoria significa también proteger la posibilidad de conocer, y conocer es una condición indispensable para que las víctimas puedan acceder a la verdad, para que la justicia pueda esclarecer los hechos y para que las nuevas generaciones puedan construir un futuro en el que la repetición de la violencia no sea inevitable.
El legado documental del CNMH queda así bajo una nueva garantía de preservación: un patrimonio construido desde el Estado, pero cuyo sentido último pertenece a toda la sociedad colombiana.







