El 15 de septiembre de 1999, Jesús Antonio Bejarano Ávila fue asesinado dentro de la Universidad Nacional de Colombia, en Bogotá. El economista y profesor se dirigía a dictar clase en la Facultad de Ciencias Económicas cuando fue atacado por dos hombres. La Oficina en Colombia de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos condenó el crimen y destacó la gravedad de que hubiera ocurrido dentro de un centro universitario.
Bejarano tenía una trayectoria vinculada a la academia, la investigación y la búsqueda de salidas negociadas al conflicto armado. Fue decano de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional y consejero de paz en 1990. Desde ese cargo participó en acuerdos con el PRT, el EPL y el MAQL, y posteriormente adelantó diálogos con las FARC-EP en Caracas. También fue embajador de Colombia en El Salvador y Guatemala, además de presidente de la Sociedad de Agricultores de Colombia.
Su actividad académica y pública estuvo acompañada de riesgos que habían sido advertidos a las autoridades. El Consejo de Estado estableció que Bejarano se encontraba en situación de riesgo por su labor académica y por los cargos que había desempeñado, asimismo señaló que esa situación había sido puesta en conocimiento de la Fiscalía. La sentencia emitida por esta instancia también documentó que el atentado ocurrió cuando se disponía a dictar clase en el edificio de la Facultad de Ciencias Económicas.
Durante años, el asesinato de Bejarano permaneció sin una explicación conocida para su familia. En 2020, el antiguo secretariado de las FARC-EP reconoció ante la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) su responsabilidad en el homicidio, junto con otros cinco asesinatos. La JEP informó que la carta de reconocimiento fue recibida el 30 de septiembre de ese año y que posteriormente adelantó diligencias para esclarecer los hechos.
A 27 años del asesinato de Jesús Antonio Bejarano, el Centro Nacional de Memoria Histórica recuerda a un académico que participó en distintos procesos de paz y cuya vida terminó violentamente dentro de la universidad en la que ejercía como docente. Su caso hace parte de la memoria de quienes fueron asesinados por su participación en la vida pública y en los esfuerzos de construcción de paz en Colombia.







