Silenciar la democracia: Las masacres de Remedios y Segovia, 1982-1997

Informe del CNMH que hace parte de la colección de casos emblemáticos de la violencia

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La historia de Margarita

 Foto de las masacre de Segovia y Remedios
Reportaje por Miguel Romero.

 

Aquel 12 de noviembre todo era fúnebre. Los segovianos recogían los vestigios que dejaron las balas y lavaban las marcas que habían dejado los ríos de sangre por las aceras, muchos aún buscaban a sus familiares y todos se lamentaban de esta tragedia, el pueblo de Segovia estaba dolido. El sepelio de ese día fue colectivo, se enterraron a ancianos, niños, jóvenes, hombres y mujeres, algunos militantes de la Unión Patriótica y otros sin ningún tipo de relación con este movimiento, sin embargo allí habían caído en la masacre ante las recientes amenazas del grupo paramilitar Muerte a revolucionarios del Nordeste (MRN).

 

Después de  la ceremonia  de entierro el dolor no paró, el miedo que había invadido el día anterior a todas las personas que estaban en el parque volvió  otra vez cuando a  la salida de la iglesia tocaron un tambor que se confundió inmediatamente con el sonido de las balas de los fusiles,  que habían perturbado y aterrorizado a todo el pueblo la noche anterior. En ese momento la angustia y la desesperación se apoderó una vez más de lo segovianos y todos los que habían asistido a aquel acto fúnebre corrieron despavoridos y  dejando en  el suelo tirados los cuerpos de las víctimas de la masacre, “En medio de ese desespero uno buscaba donde refugiarse, donde salvar su vida,  yo que tenía una bebé de 10 meses logré entrar a una casa pero con miles de dificultades porque había un perro bravo, pero a nosotros no nos importó el perro, tumbamos la reja y  nos entramos, la gente se tiró por los solares de las casas  y ese perro acabo de hacer lo que los otros no hicieron” Así lo recuerda Margarita* mientras ríe a pesar del duro relato de sus palabras.

 

Margarita nació en Girardota, sin embargo, en el  83 se fui a vivir a Segovia ante el rechazo de sus padres por haber quedado  en embarazo. Al llegar al pueblo se instaló en un hotel, en donde estuvo con su esposo hasta que este consiguió empleo en el bar El Minero y pudieron establecerse en un apartamento en la banca. A pocos meses de su llegada al pueblo Margarita perdió a su hijo en el Hospital San Juan de Dios, debido a la inexperiencia y al desconocer los cuidados que debía tener una mujer en embarazo, sin saberlo este sería el primer acontecimiento  que marcaría su sentimiento de desarraigo.

 

Sus días continuaron en Segovia y la ilusión de tener un hijo se mantuvo. Tras recuperarse de aquel mal suceso en su vida, Margarita buscó empleo y pronto se enteró  de la situación de Segovia, un pueblo con influencia de guerrillas, de poderosos políticos y ya para el 86 también de paramilitares. Margarita pretendió pedir trabajo en la estación de policía de cocinera, pero antes de conseguir entrevistarse para este trabajo fue interceptada  por un hombre de civil que le recomendó que no lo hiciera si quería seguir viviendo, así que desistió de esto y logró comenzar a  emplearse en labores varias, inclusive en los malos tiempos tuvo que meterse a una mina para conseguir unos cuantos "riales" que no alcanzaron siquiera para el coco, en donde se lavaba en la mina.

 

El siguiente año Margarita dio a luz a una niña, la cual pesó dos libras y media. La situación política en Segovia que recientemente había sido modificada con el surgimiento de la Unión Patriótica, se empezó a ver afectada, empezaron a aparecer grafitis, boletines, cartas y sufragios que amenazaban a las personas relacionadas con la UP.  Apareció el MRN  acusando de comunistas y guerrilleros al pueblo Segoviano  por haber votado mayoritariamente por los candidatos de la UP.  Margarita en medio de este contexto de conflicto confundía inclusive a la autoridad, recuerda que llegó a conocer a gente al margen de la ley, camuflados, a los que en su inocencia consideraba policías, pero con el tiempo se daría cuenta de que eran guerrilleros y es que  según ella,  allá los que  mandaban era la gente al margen de la ley, la policía no.

 

Aquel viernes 11 de noviembre en la tarde Margarita iba a salir a buscar empleo en compañía de una de sus vecinas pero empezó a llover, así que se quedó en su casa en la banca, la calle  principal donde subían y bajaban todos los carros.  A las 7:30 empezó a escuchar detonaciones que no lograba distinguir si eran disparos o bombas. Cuando salió a ver que estaba pasando divisó unas camionetas negras en las que venían un grupo de hombres encapuchados, todos estaban de negro, armados con fusiles y disparaban indiscriminadamente contra anciano, niños y niñas. Muchas personas durante esta masacre se refugiaron en la iglesia, en los bares y en sus casas, sin embargo, los victimarios fueron hasta estos lugares en busca de personas relacionadas con la UP.

 

Fueron asesinadas 46 personas y otras 60 resultaron heridas. Las víctimas fatales como las lesionadas tenían diferentes adscripciones políticas, varias de ellas eran militantes de la Unión Patriótica, pero también de los partidos Liberal y Conservador, de las juntas cívicas y de las organizaciones sindicales y sociales de la época.

 

A la vecina que acompañaba a Margarita le dieron un disparo en una pierna, pero ella logró esconderse y mantenerse a salvo, hasta  las 9:30 de la noche cuando todos salieron  a mirar que era lo que había sucedido, en ese momento la energía se interrumpió dejándolos a oscuras y una vez más todos salieron a correr. Más tarde al regresar la luz en el parque, la policía empezaría la investigación sin ningún tipo de afán, curiosamente el comando que estaba en el parque no fue atacado y  durante esta masacre tampoco hubo fuego de respuesta por parte de la Policía.

 

Margarita vivió 12 años en Segovia  pero terminaría por irse a Medellín. No creyó conveniente que sus hijas crecieran en este ambiente de violencia, Paradójicamente,  al llegar a la capital antioqueña, busco refugio en uno de los barrios más peligrosos: Santo Domingo Savio.

 

 

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Carátula del Informe Silenciar la Democracia - Las Masacres de Segovia y Remedios 1982 - 1997.

Serie radial sobre las masacres de Segovia y Remedios

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