Silenciar la democracia: Las masacres de Remedios y Segovia, 1982-1997

Informe del CNMH que hace parte de la colección de casos emblemáticos de la violencia

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La minería informal

Minería Informal

La minería informal del oro en las décadas de 1980 y 1990 estaba conformada por el conjunto de la pequeña minería. Se le caracteriza de manera amplia porque no tiene títulos de propiedad ni derechos de explotación, lo cual genera conflictos con la FGM que es la poseedora de estos derechos. Las formas de explotación no industriales son múltiples y varían entre sí.

 

Por un lado, existían emprendimientos colectivos generalmente denominados minería de apogeo o tierreros. Estas explotaciones presentan una mecanización parcial tradicional y en algunos casos son actividades no mecanizadas como los primeros tierreros que realizaban los barequeros. De forma similar se organizaba la minería de aluvión de retroexcavadora que se presentaba en la zona rural del Alto Nordeste.

 

Por otra parte, existía el emprendimiento minero individual. En este tipo de minería se ubican los machuqueros y los chatarreros o barequeros (en este caso es mazamorreo), que son los actores de las prácticas mineras informales y marginales en la región. El machuquero es el minero que entra ilegalmente a la mina de la FGM y permanece bajo tierra varias semanas en los socavones inactivos extrayendo mineral de manera artesanal. Una vez logra recoger una mina aceptable, sale clandestinamente de los socavones, lleva el mineral a beneficiar a un entable y vende el producto en una compra de oro. Esta práctica surgió paralelamente a la conformación y consolidación de la FGM y ha sido históricamente legitimada por las comunidades de Segovia y Remedios.

 

Por otra parte, el barequeo (mazamorreo), como práctica de minería, se lleva a cabo con batea en los sedimentos de los ríos, es el emprendimiento individual más artesanal y no existe una diferencia sustancial de las prácticas coloniales. Sin embargo, en el caso del Alto Nordeste durante las décadas de 1980 y 1990, se trata de una práctica marginal que se realiza en las corrientes de agua o en los sitios en los cuales se depositan los residuos del beneficio del mineral de veta de la FGM o de los entables particulares. A esta actividad de extracción de mineral de los residuos se le denomina comúnmente chatarreo y a quien la realiza chatarrero o barequero.

 

Arreglos informales: El güevero

 

El güevero comenzó tempranamente como una práctica de economía moral por parte de los mineros de la FGM. Se trataba de la extracción subrepticia de mineral de los frentes de trabajo. Para realizar esta operación los mineros recogían una buena mina en una bolsa, la cual colocaban bajo sus genitales. De ahí el nombre de güevero. Una vez lograban sacar el material de la mina, los mineros lo beneficiaban en un entable particular y vendían el producto en una compra de oro, convergiendo de esta forma al mercado informal del oro en la región.

 

Esta práctica escondida estuvo articulada a acciones de resistencia de clase de carácter público, como la actividad sindical. En este sentido, uno de los logros sindicales históricos fue la restricción de la requisa del área genital de los mineros, argumentando pudor, y de la restricción a quitar cascos y botas al salir de la mina, argumentando problemas de salud. Fue así como la bolsa de mina salió más fácilmente en las botas, bajo el casco, o colgada en los genitales.

 

Eventualmente a la bolsa pequeña con material para beneficio se le denominó genéricamente güevero, como también a la práctica general “sacar un güevero”. Así mismo, durante la década de 1980 ésta dejó de ser sólo una práctica de resistencia a la patronal, más tolerada por el patrón extranjero que por el patrón nacional, y el objeto mismo se transformó en un don, un bien que vincula a establecidos y forasteros o, en otros casos, al minero afortunado y los sectores de la comunidad con necesidad de recursos, en el establecimiento de relaciones de reciprocidad y solidaridad.

 

En medio del auge del oro, 1984‐1990, las familias recién llegadas al Alto Nordeste recibían de algún minero un güevero que la familia beneficiaba y vendía en la compra de oro. Con esto se aseguraba la supervivencia de quienes lo recibían, por lo menos hasta que uno o varios de sus miembros se engancharan en la labor minera. Igualmente, algunos líderes sociales acudían al güevero para conseguir algún dinero, necesario para solventar algunos gastos comunales como elementos para las escuelas.

 

De esta manera, el güevero se constituyó en principio en el símbolo oculto de la resistencia obrera, y posteriormente de la capacidad de incorporación del forastero a la comunidad minera en el Alto Nordeste antioqueño.

 

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