Portada ¿Cómo los museos ayudan a la reparación simbólica?El Museo de Memoria Histórica de Colombia, el equipo de iniciativas regionales y los enfoques diferenciales del Centro Nacional de Memoria Histórica estuvieron presentes durante la segunda versión de la Feria del Libro Estudiantil de Barrancabermeja.

Bajo el eslogan "Déjame leer en paz", la feria se consolida como uno de los espacios culturales y educativos más importantes de la región del Magdalena Medio.

La segunda Feria del Libro Estudiantil “Déjame leer en paz, por favor”, culminó con éxito tras tres días de talleres, conferencias, presentaciones musicales, cine foros y conversatorios. “Tuvimos actividades hasta con 3.000 niños y niñas de instituciones educativas privadas y oficiales. Gracias a todos por venir a Barrancabermeja y hacer parte de la II gran feria estudiantil”, aseguró Darwin Olivero, educador y organizador de la misma.

Así mismo, los educadores presentes manifestaron que la feria, como esfuerza promovido por los colegios El Castillo, la Escuela Normal Superior Cristo Rey y el Colegio El Rosario, está brindando un espacio para la cultura y la paz en el que los jóvenes pueden interactuar y conocer escritores.

Auditorio del Sena de Barrancabermeja.Auditorio del Sena de Barrancabermeja. - Fotografía: Juan Pablo Esterilla/CNMH

Los asistentes a la versión de este año pudieron participar en dos espacios que desarrolló el Museo de Memoria Histórica de Colombia del CNMH: “Reparación simbólica en museos” y "El museo en los territorios: prácticas educativas y culturales de memoria histórica". En ellos, el público se aproximó a conceptos, experiencias y procesos de los que han hecho parte los ponentes de la entidad que viajaron hasta Barrancabermeja.

Inquietudes como el qué es reparar y cuál es el rol de los museos y el arte en la búsqueda de ese objetivo, fueron algunos de los puntos de partida de las charlas. Para Mónica Iza, enlace de reparaciones del MMHC, “la reparación simbólica es un modelo de justicia. Y en ese sentido, las placas, conmemoraciones y los museos, pueden ayudar a que las víctimas trasciendan más allá del dolor”, recalcó.

Al respecto, Luis Carlos Manjarrés, miembro del equipo de museología, mencionó que los museos no sólo narran, sino que también representan y resignifican. Dichos logros, permiten configurar reparaciones de carácter simbólico.

Entre tanto, Helga Bermúdez, miembro del equipo de iniciativas del CNMH, reiteró que el arte posibilita contar de diferentes formas lo que ha sucedido en el país. “Los museos se están creando en las comunidades y para las comunidades. Hay expresiones que van desde el graffiti hasta la música y el teatro”, sostuvo.

“Los museos pueden ayudar a dignificar la memoria de las víctimas”, dijo Luis Manjarrés.“Los museos pueden ayudar a dignificar la memoria de las víctimas”, dijo Luis Manjarrés. - Fotografía: Juan Pablo Esterilla/CNMH

Los conversatorios sirvieron también para dialogar sobre los por qué de las violencias de las que históricamente han sido víctimas los barranqueños y en general la sociedad civil de toda la región del Magdalena Medio. “Si uno entiende las dinámicas del por qué pasaron las cosas que han pasado en el Magdalena Medio, podemos entender casi que todas las dinámicas del conflicto a nivel nacional”, sostuvo Luis Manjarrés.

Y es que, según datos del Registro Único de Víctimas, en Barrancabermeja hay registradas 58.000 víctimas. Dentro de esa cifra se encuentran colectivos y organizaciones que por años han realizado resistencia colectiva y reivindicación política. Ejemplo de ello es la Organización Femenina Popular (OFP), una organización con más de 47 años de historia, que aglomera a las mujeres populares y que en la actualidad es sujeto de reparación colectiva.

Laura Serrano, representante de la OFP que estuvo presente durante el conversatorio "El museo en los territorios: prácticas educativas y culturales de memoria histórica", expuso el cómo la estigmatización de la que fueron víctimas las mujeres de la organización se empieza a revertir con la concreción de espacios como la Casa Museo de las Mujeres (Ver nota "La Organización Femenina Popular inauguró su Casa Museo de la Memoria").

“Barrancabermeja tiene el lugar de memoria con enfoque de género más importante del país, la Casa Museo de las Mujeres de la Organización Femenina Popular”, Mónica Iza.“Barrancabermeja tiene el lugar de memoria con enfoque de género más importante del país, la Casa Museo de las Mujeres de la Organización Femenina Popular”, Mónica Iza. - Fotografía: Juan Pablo Esterilla/CNMH

Las charlas realizadas por el Museo de Memoria Histórica de Colombia terminaron con el compromiso de seguir buscando anclarse a los esfuerzos desarrollados por las organizaciones de víctimas, que desde hace décadas trabajan por reconstruir y visibilizar sus historias de resistencia.

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El Museo de Memoria Histórica de Colombia, el equipo de iniciativas regionales y los enfoques diferenciales del CNMH estarán presentes durante la segunda versión de la feria del libro de Barrancabermeja, que tendrá lugar del 31 de julio al 2 de agosto. Bajo el eslogan "Déjame leer en paz", la feria busca consolidarse como un espacio cultural y educativo para sus visitantes.

Por Laura Cerón para el CNMH

La segunda Feria del Libro Estudiantil “Déjame leer en paz, por favor”, es un esfuerzo colectivo promovido por los colegios El Castillo, la Escuela Normal Superior Cristo Rey y el Colegio El Rosario. Durante la jornada, que inicia el 31 de julio y finaliza el 2 de agosto, estudiantes, docentes y público general podrán participar de más de 87 actividades entre talleres, conferencias, conversatorios, planetario, presentaciones musicales, conciertos y cine foros.

El Museo de Memoria Histórica de Colombia, el equipo de iniciativas y los enfoques diferenciales del Centro Nacional de Memoria Histórica -CNMH- tendrán un espacio académico en el que expondrán trabajos, productos y metodologías con un interés centrado en las experiencias de memoria que se han dado en el municipio de Barrancabermeja y en la región del Magdalena Medio.

Históricamente, el municipio de Barrancabermeja ha acogido a víctimas que han sufrido por despojo de tierras, desplazamiento forzado, minas antipersonal, asesinatos selectivos y abusos sexuales cometidos mayoritariamente contra las mujeres. Sus voces se han hecho presentes en distintas publicaciones y procesos desarrollados por el CNMH.

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El trabajo adelantado por el Museo de Memoria Histórica de Colombia ha buscado anclarse a los esfuerzos desarrollados por las organizaciones de víctimas, que desde hace décadas trabajan por reconstruir y visibilizar sus historias de resistencia. Durante los espacios que tendrá el Museo en la feria del libro, sus participantes podrán conocer sobre prácticas educativas y culturales que se adelantan en los territorios de Colombia, así como planes de reparación que permiten hacer puentes y crear piezas para su guión museológico a través de procesos participativos, consensuados con las comunidades.

Por su parte, los enfoques diferenciales expondrán las consecuencias que la guerra ha dejado en los cuerpos de las víctimas. Por un lado, se hablarán sobre minas antipersonal y remanentes explosivos en Colombia. Por el otro, la conversación se dará alrededor de la publicación de relatos que nos confronta con la violencia sexual y las resistencias que han empleado quienes son sobrevivientes.

Para Marlon Acuña, representante de los enfoques diferenciales, ambos espacios serán una oportunidad para exponer unos trabajos que evidencian que muchas personas han adquirido una discapacidad asociada a distintas formas de violencia. Esto, sin a su vez desconocer que “hoy por hoy, hay varias organizaciones y liderazgos sociales trabajando a favor del reconocimiento de las personas con discapacidad como víctimas de la guerra”.

Si desea conocer la programación completa de esta feria puede descargarla en el siguiente enlace

Programación

Jueves 01 de agosto

Reparación simbólica en los museos
Invitados:
Luis Carlos Manjarrés, Equipo de Museología MMHC
Mónica Iza, Enlace de Reparaciones MMHC

El museo en los territorios: prácticas educativas y culturales de memoria histórica
Invitados:
Jorge Bautista, Equipo Educación MMHC
Laura Serrano, Organización Femenina Popular
Helga Natalia Bermúdez, Equipo de iniciativas de memoria CNMH


 

Viernes 2 de agosto

La Guerra Escondida - Minas Antipersonal y Remanentes Explosivos en Colombia
Invitado:
Marlon Acuña, Representante Enfoques Diferenciales CNMH

"Expropiar el cuerpo" - Seis historias sobre violencia sexual en el conflicto armado
Invitado:
Marlon Acuña, Representante Enfoques Diferenciales CNMH

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¿Por qué el Mecanismo No Judicial que diseñó e implementó la Dirección de Acuerdos es novedoso y único? ¿Qué le aporta la Dirección de Acuerdos al nuevo sistema de justicia transicional? ¿Se acabará pronto la Dirección de Acuerdos? Estas son algunas de las preguntas que la Directora de Acuerdos de la Verdad respondió en La Brújula.

Por: Reina Lucía Valencia V. Comunicadora de la Dirección de Acuerdos de la Verdad

En el quinto programa de La Brújula, Jenny Lopera, directora de la Dirección de Acuerdos de la Verdad del Centro Nacional de Memoria Histórica, habló sobre lo que es y lo que hace la Dirección de Acuerdos; la importancia de reconocer el Mecanismo No Judicial de Contribución a la Verdad como un modelo único en la justicia transicional en Colombia; la elaboración de informes analíticos que buscan esclarecer el fenómeno paramilitar en las regiones; los aprendizajes que tiene la Dirección para el nuevo sistema de justicia transicional y su institucionalidad; y la necesidad de escuchar el llamado de las víctimas para que las entidades responsables de garantizar la verdad, la justicia y la reparación sumen sus esfuerzos.

Un Mecanismo novedoso

La Dirección de Acuerdos de la Verdad (DAV) diseñó e implementó el Mecanismo No Judicial de Contribución a la Verdad, que le encomendó la Ley 1424 de 2010. Dicha ley otorgó a las personas desmovilizadas de los grupos paramilitares a las que no se les atribuyan graves violaciones a los derechos humanos, la posibilidad de obtener beneficios jurídicos a través de sus contribuciones a la verdad frente al esclarecimiento del fenómeno paramilitar en Colombia.

En este sentido, Jenny Lopera dijo en La Brújula: “Hay que decirle al país que es un proceso único. Cuando se creó el mecanismo no teníamos antecedentes. (…) Creo que esto es algo que pocos conocen o pocos saben. Es difícil entrar a determinar si contribuyen o no contribuyen, es por eso que diseñar el mecanismo se llevó un buen tiempo”.

En cuanto al esclarecimiento de la verdad, saber lo que pasó es una condición necesaria para garantizar los derechos de las víctimas a la justicia y la reparación. En palabras de Lopera: “La verdad es que nosotros conozcamos qué sucedió y al saber que fue lo que sucedió podamos hacer acciones que promuevan la no repetición de esos hechos en el futuro”.

La Dirección de Acuerdos tiene una muy valiosa información para el nuevo sistema indicó Lopera, en varias ocasiones, durante la emisión del programa La Brújula. La directora de la DAV comentó: que la Comisión de la Verdad nos dice que tenemos información de fuente primaria muy importante, que ya se ha analizado, estructurado y sistematizado; además que es un insumo importante para que las entidades del nuevo sistema puedan cumplir su labor de manera más efectiva.

Por ejemplo, agregó, “el mandato de la Comisión de la Verdad es muy corto y si nosotros tenemos un insumo hacia atrás entonces podremos facilitar su labor. (…) A nosotros nos reconocen hoy como una muy valiosa fuente de información para el nuevo sistema, hemos entregado ya 55 mil horas de audio a la Justicia Especial para la Paz (JEP) y estamos en el proceso de entregarlo a la Comisión de la Verdad. Hemos trabajado mucho para poderle cumplir al país y poderle cumplir a las víctimas”.

Entre tanto, Lopera se refirió a la vigencia de la Dirección de Acuerdos, frente a los rumores de que pronto se acabaría: “No es que la DAV termine. Es que como todas las instituciones de justicia transicional nosotras nacemos con un mandato y con una vigencia. Cumplido el mandato y cumplida la vigencia pues ya hicimos la labor”.

Para concluir, Lopera resaltó el papel de las víctimas en los procesos de justicia transicional en el país frente a la pregunta que le hicieron sobre las recomendaciones que le haría al sistema de justicia transicional. Entre tanto, dijo Lopera que “son muchas las lecciones aprendidas de la Dirección de Acuerdos de la Verdad para el nuevo sistema de justicia transicional y su institucionalidad, el saldo pedagógico. No estamos empezando de cero. No solo la institución, el país, la ciudadanía, las víctimas, todo este proceso se ha debido mucho a la incidencia que las víctimas del conflicto armado han tenido. (…) Uno de los llamados que hacen las víctimas, lo digo porque las he escuchado y he hablado con ellas… nos dicen: ‘articúlense, hablen entre ustedes, sumen esfuerzos’ Y yo creo que hay que escuchar ese llamado de las víctimas, a esa suma de esfuerzos porque ya hay un camino trasegado… aquí está todo un conocimiento, toda una experticia, y sobre todo una información que permite que la nueva institucionalidad hoy pueda cumplir sus mandatos”.

Para escuchar a la directora de Acuerdos de la Verdad haga click aquí.

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El 12 de diciembre de 1997 la Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó el 26 de junio como el día Internacional en Apoyo de las Víctimas de la Tortura, con el objetivo de visibilizar y erradicar este hecho.

Aunque internacionalmente este delito lleva más de 60 años prohibido, es una práctica recurrente en muchos países, de acuerdo con Amnistía Internacional. En el caso colombiano la tortura es una muestra más del nivel de degradación del conflicto que se vive desde hace más de cinco décadas y ha sido utilizada como método de entrenamiento de grupos armados ilegales, demostración de poderío, y para tomar el control de territorios y de poblaciones.

Es importante resaltar que el conjunto de prácticas inhumanas, que hacen parte del concepto de tortura, han sido utilizadas por todos los actores armados ilegales en Colombia. En el informe del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH), “Recuerdos de Selva”, queda claro que las guerrillas han torturado a miembros de la fuerza pública con el secuestro mientras los paramilitares han hecho muestra de su sevicia contra las comunidades, como lo reveló el informe “Textos corporales de la crueldad”.

Este crimen de lesa humanidad suele estar relacionado con otro tipo de repertorios violentos como la desaparición forzada, el secuestro, ejecuciones extrajudiciales, violencia sexual, entre otros. Lo que hace que difícil determinar un número exacto de víctimas y demostrar su magnitud.

Es por esta razón que el CNMH se une a la conmemoración de este día, no sólo para revelar que la tortura ha hecho parte de la guerra en Colombia sino para acompañar y dignificar la memoria de cada persona que tuvo que soportar sobre su cuerpo, o su mente, tratos inhumanos y degradantes, y mostrar la necesidad de seguir trabajando para erradicar esta práctica.

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La Ley 1424 de 2010 encargó al Centro Nacional de Memoria Histórica, a través de su Dirección de Acuerdos de la Verdad, aplicar un mecanismo no judicial de contribución a la verdad para los desmovilizados de los grupos paramilitares, un requisito indispensable para la obtención de los beneficios jurídicos. El Centro ha acopiado, sistematizado y analizado 13.757 testimonios, superando la meta de cuatrienio proyectada en 13.000 testimonios (2015-2018)

Por: Reina Lucía Valencia V. Dirección de Acuerdos del CNMH

Entre los años 2003 y 2006 se desmovilizaron, colectiva e individualmente, 35.317 combatientes paramilitares en el marco de la negociación entre el Gobierno Nacional y las Autodefensas Unidas de Colombia (Auc). De estos, 4.588 paramilitares fueron postulados a la Ley de Justicia y Paz (Ley 975 de 2005).

Sin embargo, la situación jurídica de los llamados “paramilitares rasos” generó la necesidad de un marco jurídico adicional, el cual se desarrolló por medio de la Ley 1424 de 2010, por la que se dictaron disposiciones de justicia transicional para conceder beneficios jurídicos a dichos excombatientes, condicionados a su contribución a la verdad, la justicia y la reparación de las víctimas.

La Ley 1424 de 2010 busca cumplir dos objetivos esenciales: la reintegración de las personas desmovilizadas a la sociedad a cargo de la Agencia Nacional para la Reintegración y la Normalización (ARN) y la contribución a la satisfacción del derecho a la verdad de las víctimas y de la sociedad en general, dentro del mecanismo no judicial de contribución a la verdad diseñado e implementado por el Centro Nacional de Memoria Histórica a través de la Dirección de Acuerdos de la Verdad (DAV).

Las garantías jurídicas que brinda la Ley 1424 para las personas desmovilizadas de las AUC están condicionadas al cumplimiento de unos requisitos: 1) vinculación a la ruta de reintegración 2) prestación de un servicio social en favor de la comunidad  y 3) contribución a la verdad y la memoria histórica. De igual forma, es necesario que, en razón de su participación y permanencia en el grupo paramilitar no hubieran cometido crímenes graves. De esta manera, los jueces podrán concederles el beneficio de la libertad, pero sin suspender el proceso penal ordinario al cual deben estar sometidos.

El mecanismo no judicial de contribución a la verdad

Desde mayo de 2012 la DAV ha sido la responsable de diseñar y aplicar el mecanismo no judicial de contribución a la verdad, llamado Acuerdos de Contribución a la Verdad Histórica y la Reparación. Este acuerdo es un documento de compromiso de cada desmovilizado para garantizar el aporte a la verdad histórica sobre los graves hechos de violencia que configuraron el fenómeno paramilitar y contribuir al proceso de reconciliación nacional. Luego de suscribir dicho acuerdo, el desmovilizado debe suministrar en un documento anexo su información personal y la relacionada con su vinculación al grupo armado. Terminado este proceso, la ARN remite el Acuerdo y su anexo al CNMH para que se dé inicio al proceso no judicial de contribución a la verdad.

La Dirección de Acuerdos del CNMH aplica el mecanismo no judicial, entrevista al desmovilizado, valora su testimonio y certifica su contribución a través de un documento que se entrega al finalizar el proceso de Acuerdos de Contribución a la Verdad. Las certificaciones podrán ser positivas si la contribución entregada por el desmovilizado firmante es significativa; o negativa si no asiste a las citaciones, no realiza las entrevistas o no aporta información coherente y verídica.

Desde la expedición de la Ley 1424 de 2010 hasta Marzo de 2019, la Dirección de Acuerdos del Centro de Memoria ha acopiado, sistematizado y analizado 13.757 testimonios de las personas desmovilizadas, procedentes de los grupos paramilitares, contribuyendo con ello a la construcción de la verdad histórica en el país.

Muestra de este ejercicio de contribución a la verdad, es el siguiente relato, donde un desmovilizado cuenta cómo se realizó un homicidio público en el corregimiento Las Delicias (Tolima), ordenado por alias Chirri. Para sembrar terror y conservar el orden, los paramilitares asesinaban públicamente a sus detractores:

“(…) Entrevistado: Pues en el caserío una vez si se mató a un señor. Eso lo mató el comando Chirri (…) En Delicias. Ese señor si ahí se reunió toda la gente para que se diera cuenta que por qué lo mataban. Un domingo como a la una de tarde, el señor era informante de la guerrilla, subía a Delicias para llevarle información a la guerrilla. Entonces se dieron totalmente cuenta. Entonces (…) se le pidió que se fuera, el comando Juancho le pidió que se fuera y nunca lo hizo y una vez que el comando Juancho estaba en vacaciones aprovecharon el momento para matarlo (…) Delante de todo el caserío para que se dieran cuenta de que lo que hablábamos no era [mentira] (…) pues muchas veces la gente por lo que (…) Juancho era una persona que no mataba a nadie, solo que se fuera la persona. Entonces, eso lo hicieron fue como para darle miedo a la gente, matar al señor delante de todo el mundo, que por qué lo mataron, porque era informante. Eso siempre se escuchó. Y entonces ya cuando el comando Juancho llego de vacaciones, eso fue el problema más tenaz (…)” (CNMH, persona desmovilizada, entrevista, Acuerdos de la Verdad, 2013, 10 de octubre).

 


 

* Relato contenido en el informe De los grupos precursores al Bloque Tolima (AUC), el primero de la serie: Informes sobre el origen y actuación de las agrupaciones paramilitares en las regiones, realizado por la Dirección de Acuerdos de la Verdad del Centro Nacional de Memoria Histórica. Página 291.

En la aplicación de este mecanismo no judicial, los desmovilizados, además de referenciar los hechos de violencia, algunos también reflexionan sobre su participación en el grupo armado y contribuyen con sus testimonios a reparar a las víctimas y a la sociedad en general.

Entrevistador: ¿Usted, pues ya que hace parte de un proceso en el que ya lleva varios años, cómo ha pensado o cómo cree que podría aportar a la reparación de las víctimas del conflicto armado?

Entrevistado: O sea, yo digo que en mi manera… Yo digo que contando la experiencia que viví a las personas que les interese, de que nosotros terminamos ahí siendo títeres de unos comandantes superiores a nosotros de que [sic] terminaron lucrándose ellos y haciéndonos hacer cosas que no fue la educación que nos dieron a nosotros, o sea, yo diría que como incentivando a la gente de que ese no es el camino que se quiere para lograr una paz; es todo lo contrario. Porque la guerra no se acaba con guerra, la guerra con guerra se perpetra en más guerra.» (CNMH, persona desmovilizada, entrevista, Acuerdos de la Verdad, 2014, 1 de octubre)

Conjugar la verdad para la elaboración de los informes de memoria histórica

En este ejercicio de reconstrucción de memoria histórica, la DAV ha conjugado los testimonios recibidos por la población desmovilizada de los grupos paramilitares con las contribuciones entregadas voluntariamente por otras personas, organizaciones e instituciones interesadas en este proceso. Este contraste de información se complementa con el uso de fuentes secundarias, fundamentales para la elaboración de los informes que buscan reconstruir la memoria histórica de lo sucedido en cada uno de los grupos o estructuras paramilitares y garantizar el derecho a la verdad,  dando cuenta de los logros del mecanismo no judicial implementado. Hasta la fecha la DAV ha producido 13 informes, los cuales pueden ser consultados en la página Web del Centro.

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Desde hace décadas, las víctimas, sus organizaciones y comunidades han trabajado en una idea: no dejar que los hechos de violencia y de resistencia sean olvidados. El Museo Nacional de Memoria Histórica nace desde esta conquista social. A partir de su formulación en la Ley de Víctimas y reconociendo la importancia que tiene la reparación simbólica, el museo se convierte en una piedra angular y garantiza que sus memorias sean escuchadas, visibilizadas y promovidas en una sociedad que construye caminos de paz.

Hablamos con Rafael Tamayo, actual director del museo, sobre los retos y proyectos que tiene este espacio pedagógico y cultural en los próximos años. Con su trayectoria profesional como docente de varias universidades y subgerente de entidades sin ánimo de lucro como la Fundación San Antonio, Tamayo asume la dirección de un equipo de trabajo que tiene al hombro uno de los proyectos más importantes del Centro Nacional de Memoria Histórica.

La ley de víctimas y los resultados que derivan de ella son el resultado de enormes esfuerzos de las víctimas y sus organizaciones, ¿Cómo han participado ellas en el museo?

Casi todo lo que se ha hecho en el museo deriva de un trabajo con las víctimas. Esto es un insumo loable y simbólico. Si bien el museo tendrá un edificio, en el corazón sus actividades se derivan de una gran cantidad de talleres regionales que muestran la intención de las personas que han participado en esta construcción de que tengamos un proceso de reparación simbólica bien anclado. El museo está pensado como un museo de exposiciones temporales para poder dar espacio a la infinidad de voces. Así, el museo será un lugar dinámico. Lo que tenemos para contar es mucho y el énfasis siempre estará en las voces de las víctimas.

El CNMH lleva ocho años investigando y recogiendo insumos sobre el conflicto armado. ¿Cómo se va a ver ese legado en el museo?

El museo, por un lado, acogerá como una subdirección la actual dirección de Archivos de Derechos Humanos. Uno de los trabajos se reflejará en el repositorio de consulta de archivos, imágenes y documentos que actualmente tiene el Archivo, pero que deberán integrarse de forma digital. Con las otras direcciones, el museo tiene la gran posibilidad de visibilizar no solo los textos sino de crear otros dispositivos de difusión de los que podemos echar mano para que, por ejemplo, las exposiciones del museo tengan un contenido que sustente y visibilice el trabajo de los investigadores, aprovechando por ejemplo las nuevas tecnologías.

¿Cuáles son los principales retos que asume el museo en lo que queda de 2019?

Tenemos exposiciones en cuatro ciudades del país que buscan acercar la pluralidad de voces que han participado en la primera muestra expositiva del museo. Queremos consolidar su identidad en las diferentes regiones. Se viene la creación de la personalidad jurídica del museo, la consolidación de redes con otras instituciones tanto de memoria como culturales a nivel nacional e internacional. Por delante está pensar todos los proyectos que se vienen para el 2020: los 10 años de la dirección de Acuerdos de la Verdad, convocatorias artísticas y de investigación en memoria y el diseño de la bienal de la memoria: una apuesta en la que confluyen asuntos sobre conflicto, memoria y arte junto a un programa de estímulos.

¿En qué estado está la construcción del museo?

La construcción está retrasada por asuntos prediales. El terreno es donado por la administración de Bogotá y necesita un saneamiento predial, esperamos que en tres meses el lote esté perfecto desde el punto de vista jurídico. Se espera que su construcción se de en octubre del 2019. Este proceso de construcción duraría aproximadamente dos años y a finales de 2021 estaríamos inaugurando el museo. Los recursos económicos están reservados por el gobierno nacional y no hay ningún riesgo financiero para su construcción.

No todos comparten las mismas visiones sobre el conflicto. ¿Es posible entender este museo como un lugar que va a permitir disensos y conversaciones difíciles?

La idea es que el museo sea un lugar puente entre las diferentes voces y posiciones ideológicas y políticas. Queremos convertirnos en un lugar seguro donde el diálogo tiene unas reglas de respeto, escucha y atención al otro. No queremos hacer proselitismos, queremos fortalecer el diálogo, para ello será fundamental las voces de las víctimas. El reto es diferenciar qué piezas son la voz de las víctimas, fuentes primarias, objetivas, que nos dan su testimonio y cuáles otras serán piezas más mediadas.

En otra ocasión usted mencionaba que el museo depende de una política de Estado, más no de un gobierno. ¿Podría explicarnos esto mejor?

Si bien todas las instituciones pueden tener modificaciones con los gobiernos de turno, el andamiaje que se construye del museo implica que, independientemente del gobierno que tengamos, ahora o en el futuro, la misionalidad del museo debe continuar: que sea un lugar en el que aprendamos del conflicto, en el que estén visibles las voces de las víctimas es algo que muy difícilmente cambiará en el futuro. Confiamos en que independientemente del color político del gobierno del momento, honren la memoria social y reconozcan la importancia del museo, de su capacidad conciliadora a nivel nacional. El gran reto es mostrarle a la gente que no estamos haciendo proselitismo si no construyendo nación.

¿Cuál cree que podría ser el rol de un museo como este en la actualidad nacional?

El museo va a servir como lugar para el diálogo donde se encuentren todos los sectores sociales, no solo las víctimas sino medios de comunicación, grupos sociales, partidos políticos. Queremos que nos vean como un lugar donde tanto desde lo material como lo simbólico es posible entendernos como una nación con una historia reciente común; como un lugar seguro en el que pueden exponer sus argumentos, en el que pueden escuchar y ser escuchados sin la necesidad de ser violentados. El ejemplo que nos dan las víctimas nos muestran que hay dos opciones: o debatimos nuestras ideas o volver a repetir esta historia.

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reunion representantes victimas cnmh 01Esta pregunta se hacen María Isabel García y Humberto Ariza, los dos representantes de las víctimas en el Consejo Directivo del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH), quienes, de manera franca, le piden a la Corte Constitucional ver con detenimiento la demanda impuesta por los exministros Juan Fernando Cristo y Guillermo Rivera para ampliar la Ley 1448 hasta 2030.

En el momento que María Isabel García tuvo que desplazarse de la comuna 13 de Medellín, en 2010, su mente y corazón estaban luchando contra todo vacío interior causado por el conflicto, y su única motivación era salvar a su familia. Junto a su esposo, y sus cuatro hijas,  empacaron sus recuerdos y emprendieron un recorrido incierto. El desplazamiento, a simple vista, generó en ella marcas invisibles que se esconde en su enorme sonrisa. Hoy, 9 años después, con 50 años, es la coordinadora de la Mesa de Víctimas de Risaralda, donde, con el tiempo y tenacidad, se convirtió en una líder indiscutible en la región, recibiendo, lastimosamente, no sólo buenas noticias por su trabajo: “Actualmente cuento con esquema de seguridad por amenazas”, dice.

Esta mujer, de pelo rubio y ojos verdes, decidió empoderarse de las más de 500 personas sin identificar (NN) que se encuentran enterradas en el cementerio Monseñor Jesús María Estrada de Marsella, un lugar de estructura majestuosa, bella, que es patrimonio artístico e histórico de la Nación. “Hoy el municipio debe ser un lugar priorizado por la Unidad de Búsqueda de Personas Desaparecidas, ya que contamos con 573 NN enterrados en el cementerio”, insiste María Isabel.

La desaparición forzada puede ser catalogada, dentro de todos los crímenes cometidos, como una de las estrategias más desgarradoras en la violencia armada del país. Según el Observatorio de Memoria y Conflicto (OMC), 80.472 personas fueron víctimas de este crimen desde 1958 a 2018, de las cuales 12 pertenecen al municipio de Marsella, donde vive María Isabel. Si el registro que muestra el Observatorio es tan bajo en esta región,  entonces ¿por qué en el cementerio hay centenares de NN?

Esta absurda ecuación estadística es el retrato desgajado que la muerte a través de la guerra ha dejado a su paso por las regiones de Colombia. Según el OMC el número de víctimas fatales que registran en su base de datos entre 1958 y el 15 de septiembre de 2018 es de 261.619. Todas estas cifras contrastan con la gentil aprobación que dan los pobladores del municipio de Marsella: “Es un lugar muy tranquilo”, dice María Isabel. Pero a principios de la década de los noventa se identificaba esta parte del eje cafetero como “uno de los municipios más violentos del país”, debido a los indicadores de homicidios reportados por el DANE en esa época. Sin embargo, esto no tenía nada que ver con la realidad que allí se vivía. El subregistro, al parecer mal informado, les daba el calificativo mortuorio a la comunidad, debido a los desaparecidos que el conflicto estaba arrastrando con aciago desde el Norte del Valle, y que bajaban por el río Cauca para detenerse en un remolino de la vereda Beltrán. Los muertos si eran colombianos, pero no de Marsella, venían de otra parte donde la guerra estaba en su máxima degradación.

El especial multimedia “Ríos de vida y muerte: tras la ruta de desaparición forzada en el río cauca”: explica que “las víctimas eran llevadas hasta una hacienda (En Trujillo, Valle del Cauca) donde las descuartizaban vivas con una motosierra, algunos hombres eran castrados, y eviscerados aquellos que serían lanzados a las aguas del río Cauca; a plena luz del día y con total impunidad. Este trato inhumano fue el que sufrió el sacerdote Tiberio Fernández, asesinado el 17 de abril de 1990 y cuyo cuerpo fue recuperado días después en el Cauca. Este caso emblemático dejó bien en claro que para los criminales no había límites ni personas intocables”.


 

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La historia de Marsella es compleja. No es un reducto de grupos armados, y sin embargo la guerra les encajó un estigma de pueblo violento el cual no le corresponde. “La historia de Marsella debe concientizarnos, y yo quiero hacerle un llamado a los que imparten la Ley, que nos faltan muchas víctimas por escuchar y reparar de las 8 millones según el Registro Único de Víctimas, es llamarlos para que sepan que a través del proceso de paz nosotras las victimas éramos el centro, se supone, pero somos el centro de nada porque nada nos beneficia ni siquiera hemos podido reparar la mitad de víctimas”, explica María Isabel mientras se debate entre llorar o contener sus lágrimas, tal vez de rabia o impotencia.

portada reunion representantes victimas cnmh Fotografía: Harold García/CNMH

El relato de Humberto Ariza no es menos desolador. También fue desplazado, de Villa Nueva Bolívar, y al único lugar que encontró llegar, gracias a un familiar, fue San Andrés. “Es muy duro, porque no eres reconocido, uno llega de ilegal porque no tienes residencia, con el tiempo debes certificar tu estadía en la isla, no eres un turista, pero tampoco eres un ciudadano. Yo para salir y volver a entrar debo tener aprobación. Los desplazados no teníamos nada, gracias a la Ley de Víctimas empezamos procesos que hasta el día de hoy los hemos mantenido”, dice.

Al ingreso de la Corte Constitucional reza la frase de Santander: “Colombianos las armas os han dado independencia, las leyes os darán libertad”, hoy está en manos de ellos la demanda impuesta por los exministros Juan Fernando Cristo y Guillermo Rivera y muchos representantes de víctimas, como María Isabel y Humberto, les piden que se “pongan en nuestros zapatos y vean la Ley de Víctimas  como un instrumento de paz y reconciliación”.

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  • Directivas del CNMH se reunieron con el Alto Consejero para los Derechos de las Víctimas, la Paz y la Reconciliación, y el Coordinador del Centro de Memoria Paz y Reconciliación.
  • El trabajo conjunto, y la dignificación de las víctimas, fueron los ejes centrales de la primera reunión entre las tres instituciones.

El trabajo conjunto es indispensable al momento de reparar y apoyar a las víctimas en sus procesos de construcción de  memoria colectiva. En ese propósito, directivas del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH), se reunieron este viernes con Gustavo Quintero, Alto Consejero para los Derechos de las Víctimas, la Paz y la Reconciliación del Distrito, y Carlos Arturo Charria, Coordinador del Centro de Memoria Paz y Reconciliación de Bogotá, para  identificar las líneas de cooperación y trabajo conjunto entre las tres instituciones.

Como lo expresó Juan Daniel Salazar, del Equipo de Cooperación y Alianzas Estratégicas del CNMH, “Los mandatos misionales de estas instituciones tienen muchos puntos en común, y a partir de estos encuentros queremos construir espacios en los que sean incluidas narrativas plurales y diversas de las víctimas, pues ellas son lo más importante de nuestros procesos y a las que nos debemos como instituciones y como país”.

Por su parte, el Coordinador del Centro de Memoria Paz y Reconciliación de Bogotá, resaltó la importancia de continuar trabajando de manera conjunta por la dignificación del relato de las víctimas.

“Es muy importante buscar estrategias de manera conjunta para que los cuidadanos puedan comprender e involucrarse con los relatos, reconociendo a las víctimas del conflicto armado y dignificando su voz, más allá de un instrumento político”, agregó Charria.

De igual forma, el Alto Consejero para los Derechos de las Víctimas, la Paz y la Reconciliación, Gustavo Quintero, destacó la importancia del trabajo conjunto y la forma como este es un ejemplo nacional.

“Estamos enviando un mensaje para que todas las organizaciones y las víctimas se unan a este tipo de iniciativas que antes de juzgar y de crear algún tipo de estereotipo, lo que tenemos que hacer como sociedad y como país es caminar de la mano y construir conjuntamente desde las distintas miradas y respetando al otro, entendiendo los distintos dolores de cada uno de los protagonistas del conflicto, también entendiendo que es conjuntamente que se puede, no solamente hacer ejercicios de construcción de memoria, sino también esa tan anhelada reconciliación que necesita el país”, concluyó Quintero.

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