La guerra en Colombia dejó 1.214 militares y policías secuestrados por las guerrillas de las Farc y el Eln. Sus memorias, plasmadas en nuestro más reciente informe “Recuerdos de selva. Memorias de integrantes de la Fuerza Pública víctimas de secuestro”, que hoy presentamos de manera digital, hacen parte de una serie de trabajos realizados por el CNMH desde el 2014.

El secuestro perpetrado por las Farc produjo unas de las imágenes más indignantes del conflicto armado colombiano: personas encadenadas, demacradas, algunas veces encerradas entre alambres de púas, tratando de mantener la compostura mientras grababan un mensaje en video como prueba de supervivencia.

Esas imágenes, que se convirtieron en el retrato de la degradación de la guerra, quedaron grabadas en la cabeza y corazón de gran parte de los colombianos. Según el Observatorio de Memoria y Conflicto del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH), un total de 31.021 personas fueron secuestradas en los últimos 50 años, de ellos, 1.214 eran militares y policías.

¿Qué pasó con ellos después de esos largos años de encierro? Esa es la pregunta que busca responder el informe Recuerdos de selva. Memorias de integrantes de la Fuerza Pública víctimas de secuestro, la tercera entrega de un proyecto que inició en el 2017, y que hoy es presentado de manera digital al público.

“Queríamos revisitar a las personas que padecieron este flagelo y preguntarles en sus propios términos qué fue el secuestro para ellos”, dice María Juliana Machado, relatora del proyecto. Y continúa: “pero más allá de eso, queríamos aprovechar la oportunidad para preguntar ¿cómo es la vida después del secuestro?, ¿cómo han reconstruido sus proyectos de vida? Las personas tuvieron la oportunidad de narrar otros aspectos del secuestro que no habían contado antes”.   

De manera respetuosa con el dolor de las víctimas, el CNMH ha buscado ir en sus trabajos más allá de las lógicas de horror, impuestas por la violencia, como único discurso de lo sucedido. Con esta mirada, en diciembre de 2018 se publicó el informe El caso de la asamblea del Valle: Tragedia y reconciliación, que se convirtió en el primer ejercicio de memoria histórica realizado por los familiares de los diputados del Valle secuestrados el 11 de abril del 2002 por la guerrilla de las Farc. Y ahora, en Recuerdos de selva, nos acercamos a la vida de 16 militares y policías secuestrados por las guerrillas de las Farc y el Eln.

Los momentos de Recuerdos de selva

El informe está dividido en cuatro partes: Quedar secuestrado por el enemigo, El tiempo en pausa del secuestro, La cotidianidad: un entretejido entre daños y resiliencias, y El retorno a la vida en libertad. En ellas está el registro del horror y los daños sufridos por los secuestrados, durante meses y años, en poder de las guerrillas, pero, sobre todo, están las historias de resiliencia de esas víctimas: los desafíos que implicó regresar a la libertad y el nuevo rumbo que tomaron sus proyectos de vida.

En estas páginas el lector se encontrará con el testimonio de José Libardo Forero, policía secuestrado por las Farc durante 12 años, nueve meses y dos días, diciendo: “si esto va a ser una memoria, sirve para que en el futuro las instituciones sepan y entiendan que los que damos la vida por defender una bandera y un escudo, somos humanos, somos seres humanos”.

Y el de Antonio Erira, militar secuestrado por el Eln en 1998, asegurando que durante el secuestro “teníamos un grupito con los policías que nos gustaba mucho el deporte y entonces para pasar el día le dije ‘¡montemos un gimnasio!’, ‘pero ¿cómo? ¿Con qué?’, me dicen, ‘¿cómo vamos a hacer un gimnasio aquí?’, le dije ‘hágame caso, ¡Sígame la idea!’”.

Y también el testimonio de Juan Carlos González Pascuas, secuestrado en 1999 también por el Eln, contando que al ser liberado sus mayores anhelos eran “comerme un pollo asado” y “una pasta de jabón de baño, podérmela echar… apenas llegué a la casa me eché fue un tarro de champú hasta que casi me lo gasto todo (risas)”.

“Los ejercicios de memoria se desarrollaron en escenarios de encuentros grupales con el objetivo de aportar a la dignificación, reconocimiento y visibilización de las víctimas de secuestro integrantes de la Fuerza Pública y sus familias”, explica la relatora María Juliana Machado. Además, dice que sus relatos reflejan tanto sus  vivencias dentro de la institución, como “la humanidad y cotidianidad que trasciende su rol en el Ejército, la Policía o la Armada”. Once de los 16 personajes de este libro, fueron secuestrados por las Farc y cinco por el Eln. La mitad estuvieron secuestrados entre uno y tres años, otro tuvo un secuestro de tres días y, el más largo, estuvo en la selva durante trece años.

Escuchar es tan importante como hablar a la hora de construir memoria. Entre el grupo de personas que hicieron parte de Recuerdos de selva. Memorias de integrantes de la Fuerza Pública víctimas de secuestro había uniformados que nunca habían contado su historia, y para ellos era tan importante tener la posibilidad de oír a sus compañeros, como la de hablar frente al resto. Esta fue, además, una oportunidad para construir lazos de solidaridad. Así, a través del compartir, se fueron forjando dos estructuras que guían el informe: el tiempo en cautiverio y la liberación.

Este ejercicio de memoria, se suma a otros realizados por el CNMH con víctimas del conflicto armado del Ejército, la Policía y la Armada, como Esa mina llevaba mi nombre, la serie radial Los pasos rotos, el informe de esclarecimiento La guerra escondida. Minas Antipersonal y Remanentes Explosivos en Colombia y el especial transmedia Relatos de selva, ejercicio que se hizo en paralelo a esta investigación que hoy presentamos.

Así mismo, van en concordancia con el propósito del CNMH de reconstruir las memorias de las víctimas de la Fuerza Pública y resaltar el trabajo que en ese sentido vienen realizando el Ejército, la Policía y la Armada.

Descargue el libro aquí.

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  • portada granada relato de un perdon v2En el marco de la Feria del Libro de Bogotá, la Unidad Policial para la Edificación de la Paz (UNIPEP) presentó el trailer del documental, “Granada: Relato de un perdón”.
  • Para Alejandro Ceballos, director del largometraje, este no solo expone el sufrimiento que vivieron los granadinos en aquella toma guerrillera del año 2000, sino que evidencia también las intenciones de perdón y reconciliación que han surgido entre sobrevivientes, familiares de las víctimas e integrantes del frente guerrillero responsable de la acción armada. La pieza audiovisual se estrenará el próximo 25 de junio.

“Granada: Relato de un perdón”, promete convertirse en un documental que contribuya a los procesos de construcción de paz del municipio de Granada, Oriente de Antioquia.“Granada: Relato de un perdón”, promete convertirse en un documental que contribuya a los procesos de construcción de paz del municipio de Granada, Oriente de Antioquia. - Fotografía: CNMH

Luego de 20 horas de toma guerrillera, el 6 de diciembre del 2000 en Granada, un silencio prolongado le indicó a Ruby Agudelo que ella y su hijo habían sobrevivido. Su esposo, el comandante de Policía no contó con la misma suerte. La estación de esa autoridad en aquel municipio del Oriente de Antioquia fue destruida por un carrobomba.

“El perder a mi esposo cambió mi vida totalmente. Se sentía orgulloso de portar el uniforme, era un honor para él”, aseguró Agudelo, quien durante un conversatorio realizado este 6 de mayo, en el marco de la presentación del trailer del documental, Granada: Relato de un perdón, en la Feria del Libro de Bogotá, no negó lo doloroso que fue el volver a recordar lo sucedido durante el proceso de grabación.

Dentro del mundo de posibilidades que generó la filmación del audiovisual, también está la relación que la Policía Nacional -como institución-, pudo empezar a generar, con iniciativas de memoria como la del espacio del “Nunca Más”, lugar en el que se exponen los rostros de las víctimas que dejó el conflicto en ese municipio.

Esa interacción, que se dio en simultánea con la elaboración del documental, permitió que hoy las fotografías de los cinco policías muertos ese 6 de diciembre se sumen a las de otras víctimas (civiles).

“Hemos ido impactando la cultura de la convivencia y reconciliación”, recalcó, sobre el documental y el trabajo en memoria histórica de la Policía, el coronel de la Policía, José Fernando Pantoja.

Con motivo del bicentenario, la UNIPEP presentó durante la Filbo, 7 libros, 2 documentales y 3 conversatorios.Con motivo del bicentenario, la UNIPEP presentó durante la Filbo, 7 libros, 2 documentales y 3 conversatorios. - Fotografía: CNMH

Adicionalmente, el teniente coronel, reserva activa de la Policía, y en aquel entonces subteniente del grupo contraguerrilla, Edward Niño, pudo reencontrarse en la cárcel de El Pedregal en Medellín con Elda Neyis Mosquera, alias Karina, exguerillera que comandó la incursión armada de las Farc a Granada.

“Alias Karina pidió perdón por intermedio mío a los policías y a la comunidad de Granada por el ataque; pedir perdón es de valientes, yo le creí”, aseguró Niño, quien años atrás no hubiese creído que tendría posibilidad de ese encuentro, cara a cara.

El conversatorio concluyó con la invitación de Alejandro Ceballos, director de Granada: Relato de un perdón, para que los centros de educación superior le apuesten a respaldar iniciativas que busquen contar el conflicto armado, pues, anotó, “detrás de la aparición de una multiplicidad de voces es que nos podríamos empezar a reconocer”.

El documental es una coproducción de la Policía Nacional, Armadillo: New Media & Films y el CrossmediaLab de la Universidad Jorge Tadeo Lozano. 

Leer el informe "Granada. Memorias de guerra, resistencia y reconstrucción".

Trailer de "Granada: Relato de un perdón"

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portada narcotrafico y conflicto armado en colombiaEn el marco de la Feria Internacional del Libro de Bogotá (Filbo) 2019, se presentó, el pasado 1 de mayo, el libro “Policía, narcotráfico y crimen”, una propuesta investigativa de la Policía Nacional a través del área de Memoria Histórica y Víctimas de esa institución. Un proyecto que analiza, entre muchos otros factores, el papel que ha jugado el narcotráfico en la financiación de los grupos armados ilegales.

La prensa lo escribía cada día durante todos los años 80: “El DAS descubre ‘mar de coca’ en los llanos”, tituló el diario El Tiempo, el 24 de enero de 1980. “¿Son las FARC el tercer cartel?”, publicó la Revista Semana en 1989. Ese mismo año, el 7 de diciembre, El Espectador escribió: “Otra narco-masacre”. Todas estas investigaciones periodísticas relacionadas con narcotráfico y violencia, estaban construyendo la historia de Colombia a través de los medios de comunicación.

Esos convulsos años 80, de un país dominado por el narcotráfico, se veían día a día en las páginas de los diarios. Mostrando cómo todas las esferas de la sociedad estaban siendo afectadas por este crimen: asesinatos a candidatos presidenciales, periodistas, defensores de derechos humanos, senadores, jueces, ministros, masacres a comunidades, y, también, árbitros de fútbol que fueron silenciados en esa oscura época. Una historia, dolorosa, que el país no quiere volver a repetir.

Por ello la importancia de los espacios que año a año viene abriendo la Filbo al presentar investigaciones como la de “Policía, narcotráfico y crimen”. Ante esto, uno de los intelectuales más reconocidos del mundo, Tzvetan Todorov quien falleció en 2017, dijo, en un viaje realizado a Argentina, que “una sociedad necesita conocer la historia, no solo tener memoria". Ello lo decía en relación a los memoriales de la dictadura que tuvo la oportunidad de recorrer en su visita a este país.

Esta frase es pertinente para destacar la labor que impulsó en 2019 la Filbo, al tener como país invitado al propio Colombia, en homenaje del bicentenario de la independencia. Y parte de ese recorrido como nación en estos 200 años, han sido las diferentes violencias que se han vivido a lo largo de nuestra historia contemporánea, estando muy afianzada en ella el narcotráfico.  

Y es este guiño nacional de la Feria, el que permitió que se abrieran escenarios de diálogo desde diversas voces, como, por ejemplo, la Fuerza Pública, que son un reflejo del presente que vive el país, desarrollando espacios para la presentación de libros desde todos los francos.

“Hace años los policías venían a la Filbo a vigilar que no pasara nada, hoy vemos que entre la población que viene a buscar libros, a buscar cultura, a exponer sus publicaciones, está la Fuerza Pública. Eso es positivo porque habla también de una labor que va a contribuir al conocimiento de nuestra historia reciente y a entender también los problemas del presente con una mirada más sistémica”.  Expresó Darío Acevedo, director del Centro Nacional de Memoria Histórica, quien fue invitado a la presentación del libro “Policía, narcotráfico y crimen”, y del cual realizó el prólogo.

En este escrito, que se lanzó el 1 de mayo en la Filbo, se puede leer, desde una mirada institucional de la Policia Nacional, temas relacionados con la lucha de este organismo contra delitos de narcotráfico que afectaron la vida de los colombianos desde 1973 a 1991.

“Este periodo de tiempo en la investigación lo tomamos porque a partir de 1973 se empezaron a consolidar ideológicamente los grupos guerrilleros en Colombia, es la fecha de transición de los períodos presidenciales del Frente Nacional. En los 80 hay una explosión demográfica del conflicto. Y cerramos en 1991 por la creación de la constitución, donde cambia totalmente el Estado Colombiano”, dijo el Intendente James Núñez Dueñas, autor de la investigación.   

El libro “Policía, narcotráfico y crimen” plantea la relación que el narcotráfico tuvo en el conflicto armado desde 1973 a 1991, y desarrolla diferenciaciones entre los grupos guerrilleros y paramilitares a la hora de acceder a esa modalidad ilegal para financiar sus objetivos militares en esa época.

Por un lado, la investigación establece que, aunque un porcentaje del dinero obtenido del negocio de las drogas ilícitas se destinó para financiar actividades insurgentes, no hay registros de alianzas (de estos grupos) con narcotraficantes, pero sí de pactos con el fin de delinquir en territorios dominados por estas guerrillas como autoridad armada”.

Subraya el texto que “durante los ochenta, las autodefensas empezaron a depender del narcotráfico, pues tenían un estrecho vínculo con organizaciones narcotraficantes. Además, coordinaban el envío de estupefacientes hacia mercados de consumo como Europa, México, Centroamérica y Estados Unidos”, dice “Policía, narcotráfico y crimen”.

Con relación a este punto, Dario Acevedo explica que “los carteles de las drogas encontraron grandes ganancias en el negocio ilícito del narcotráfico y, con la ayuda y la asociación de grupos guerrilleros y de las autodefensas, desbordaron especialmente en las zonas rurales, lo que conllevo al Estado colombiano a afrontar la subversión y el crimen organizado en todas sus modalidades”.

Conversatorio "Policía, narcotráfico y crimen" en la Filbo 2019Conversatorio “Policía, narcotráfico y crimen” en la Filbo 2019. - Fotografía: Harold García/CNMH

Ejercicios de memoria del CNMH con Fuerza Pública o sobre narcotráfico

El Centro Nacional de Memoria Histórica ha realizado trabajos con víctimas del conflicto armado pertenecientes al Ejército, la Policía y la Armada, desde 2014. Investigaciones como “Esa mina llevaba mi nombre”, la serie radial “Los pasos rotos”, el informe de esclarecimiento “La guerra escondida. Minas Antipersonal y Remanentes Explosivos en Colombia” y el especial transmedia “Relatos de selva”, son ejemplos de algunos de ellos.

Por el lado del narcotrafico, el Balance de la contribución del CNMH al esclarecimiento histórico sobre Paramilitarismo, hace un rastreo por todas las investigaciones donde se ha identificado la relación entre paramilitarismo y narcotrafico, destacandose en ese tema el informe de “Bloque Calima de las AUC. Depredación paramilitar y narcotráfico en el suroccidente colombiano”.

“La Historia nos ayuda a salir de la ilusión maniquea en la que a menudo nos encierra la memoria: la división de la humanidad en dos compartimentos estancos, buenos y malos, víctimas y verdugos, inocentes y culpables”, dijo también Tzvetan Todorov en su viaje por Argentina.

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  • portada 36 relatos policias explosivosUn Segundo para la Eternidad es el libro de relatos con el que se busca reconstruir las memorias de policías técnicos de explosivos que murieron en ejercicio de su labor.
  • La publicación fue presentada en la Feria del Libro de Bogotá que se realiza en Corferias.

Ante la amenaza de una bomba corremos, nos resguardamos. Ellos, los policías técnicos en explosivos hacen lo contrario. Van hacia el artefacto y proceden a desactivarlo, una operación con un margen de error mínimo.

A esta labor invisible y heroica por la que millones de personas han salvado sus vidas, a los protagonistas que murieron en el ejercicio de ella, se les rinde homenaje en el libro “Un segundo para la eternidad”.

La publicación, presentada en la Feria del Libro de Bogotá el pasado 29 de abril, como una iniciativa del Área de Historia, Memoria Histórica y Víctimas de la Policía Nacional, contiene 36 relatos de agentes que se sacrificaron buscando garantizar la tranquilidad de comunidades.

Son historias cortas en las que se muestra el enfoque humano, las cualidades y el entorno familiar de los agentes, así como el momento en el que se produjo la acción que acabó con sus vidas.

El evento de lanzamiento de Un Segundo para la Eternidad contó con masiva asistencia de familiares de víctimas, policías y comunidad en general.El evento de lanzamiento de Un Segundo para la Eternidad contó con masiva asistencia de familiares de víctimas, policías y comunidad en general. - Fotografía: Víctor Álvarez/CNMH

El mayor de la Policía, Efrén Muñoz, quien trabaja en Memoria Histórica y Víctimas de la Unidad Nacional para la Edificación de la Paz, creada en el año 2016, comenta que estas iniciativas hacen parte del aporte a la verdad, justicia, reparación y no repetición de hechos de violencia ocurridos en el marco del conflicto, que esa institución quiere hacer

“Hacer memoria, de una manera u otra, los hace (a las familias de las víctimas) hacer vivir de cerca a esas personas. Cuando usted honra las víctimas, las familias sienten que su ser querido hizo un gran sacrificio por este país y no fue en vano. Y al verlo dignificado es satisfactorio para ellos”, afirma el oficial.

Para el mayor Muñoz, la construcción de memoria no solo es importante por ese deber legal de memoria del Estado en la ley de víctimas, sino que va más allá, “es el compromiso moral con los más de 53.000 policías, hombres y mujeres víctimas en el conflicto armado de Colombia”.

En su propósito de abrir el espectro en la recuperación de la memoria de otras víctimas del conflicto armado, el Centro Nacional de Memoria Histórica, CNMH, viene apoyando iniciativas como las de la Policía Nacional.

“Estamos exaltando y reconociendo la memoria de estos hombres que ofrendaron la vida por mejorar este país, asegurar la convivencia pacífica. En la publicación tenemos el relato de las 36 familias que se sumaron al proyecto, prólogo de Guillermo Prieto La Rotta, “Pirry”, palabras de nuestra jefe de unidad, Alba Patricia Lancheros, y del teniente coronel Fernando Pantoja, jefe de Área de Memoria Histórica y Víctimas de la Policía Nacional”, destaca el mayor Muñoz.

“Un Segundo para la Eternidad” es distribuido gratuitamente, aunque, dice el mayor Muñoz, solo tuvieron un tiraje de 500 ejemplares, 180 que se distribuyeron en la Feria del Libro y otros tantos que van a familiares de las víctimas que protagonizan los relatos y a bibliotecas.

Sin embargo, en el sitio web: memoriahistoricapolicial.com se podrá descargar, en próximos días en versión digital, también gratuitamente, al igual que otras publicaciones sobre memoria histórica de la Policía.

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  • portada recuerdos de selvaDurante 6 años el CNMH mantuvo conversaciones con las Fuerzas Militares y la Policía, en contravía de voces que han señalado que tenemos un sesgo ideológico y que no estamos dispuestos a hablar y aprender de otros actores institucionales.
  • A continuación presentamos un texto sobre ese trabajo, que se suma a los balances que entregamos al Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición, y a la sociedad, exponiendo nuestros aportes y pendientes después de una década de existencia.

Desde hace diez años el Grupo de Memoria Histórica y luego el Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH), han realizado 146 investigaciones para aportar al esclarecimiento de los hechos ocurridos en el conflicto armado colombiano, y al derecho a la verdad del que gozan las víctimas y la sociedad. Ese trabajo está condensado en once balances temáticos y metodológicos, que recogen los aportes y pendientes para lograr estos objetivos, y que en su mayoría fueron entregados a la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad (CEV) y la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas, como un aporte al trabajo que están emprendiendo.

El texto “Conversaciones inéditas entre la FP y el CNMH: aprendizajes de una experiencia (2012-2017)”, que hoy ponemos a disposición del Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición, y de la sociedad, es el último de esos balances. Este texto, coordinado por la investigadora María Emma Wills, da cuenta de la relación que entabló el CNMH con la Fuerza Pública (Fuerza Pública) entre 2013 y agosto de 2018, dando lugar a una trayectoria a todas luces singular.

Las negociaciones emprendidas por el gobierno Uribe y luego por el gobierno Santos con grupos armados ilegales, estuvieron enmarcadas en una Justicia Transicional (JT). Y en ese escenario, tanto unos como otros debieron otorgar a las víctimas del conflicto armado no el lugar del coro, sino un papel central en los esfuerzos por superar la confrontación armada. El esclarecimiento de la verdad implicaba ofrecerles a las víctimas unos mínimos de justicia, una reparación integral a los daños sufridos y el compromiso de trabajar para generar garantías de no repetición.

La experiencia internacional ha mostrado que en este tipo de procesos de justicia transicional, no se han tendido puentes entre instituciones orientadas al esclarecimiento histórico y la reparación simbólica de las víctimas, y los propios actores del sector seguridad. En general, los procesos de negociación enmarcados en la justicia transicional han contemplado reformas al sector seguridad pero no se han propiciado procesos sostenidos de conversación entre las instituciones que lo conforman y las que nacen para esclarecer lo acontecido y reparar a las víctimas. Por el contrario, cuando se han emprendido esfuerzos por constituir estos lugares de conversación, los encuentros han tendido a ser confrontacionales, o abierta o tácitamente hostiles.

Ante esta constatación, el CNMH optó por enmarcar esta relación en un enfoque distinto que privilegiaba el aspectopedagógico y creativo, que potencialmente encierra un proceso de esclarecimiento y memoria histórica. Así, el Centro definió que nuestro lema central sería “La memoria: una aliada de la paz", buscando incidir para que el campo de la memoria histórica, además de dignificar y esclarecer, contribuyera a aproximar a los opuestos y a desactivar, o por lo menos debilitar, por medio de la reflexión y la conversación histórica académica, las enemistades absolutas que alimentan y a la vez son alimentadas por la confrontación armada. Con el apoyo de la cooperación internacional, se propiciaron además encuentros con pares internacionales y oficiales de alto rango de otros países que ya habían transitado por procesos transicionales y que habían permitido el fortalecimiento institucional de la Policía y las FFMM luego de una rendición de cuentas y asunción de responsabilidades transparente y comprometida. En particular, el programa para el Tratamiento del Pasado y Prevención de Atrocidades del Departamento de Asuntos Exteriores de la Confederación Suiza propició diálogos, a veces dificiles pero siempre fructíferos y pertinentes para consolidar la paz en el país.  También se impulsaron mesas de trabajo con expertos internacionales sobre representación y museos e iniciativas de la memoria que enriquecieron las posturas de todas las instituciones allí presentes.

En el balance “Conversaciones inéditas entre la FP y el CNMH: aprendizajes de una experiencia (2012-2017)”, se reconstruyen todos estos esfuerzos emprendidos por el CNMH para “descongelar” y “despolarizar”, las discusiones sobre la memoria histórica del conflicto armado interno con las Fuerzas Militares y la Policía. El norte que orientó este esfuerzo fue contribuir a la construcción de un campo de memoria histórica integradora: un lugar de encuentro de las memorias plurales, irrigado de tensiones que se resuelven no por la vía de los señalamientos, los arrasamientos simbólicos y las estigmatizaciones, sino de un debate franco fundado en el reconocimiento de los derechos de los adversarios a disentir y expresar estos disensos públicamente.

Nuestro objetivo era enriquecer la esfera pública de las memorias e integrar, alrededor de una misma mesa de discusión, las distintas interpretaciones, énfasis y reclamos elaborados por los diferentes actores en conflicto, desde el reconocimiento de su humanidad y titularidad de derechos como ciudadanos. Luego de seis años de intercambios es posible afirmar que los escenarios de encuentro entre el CNMH e integrantes de la Fuerza Pública, demostraron la importancia de propiciar diálogos y debates entre personas provenientes de trayectorias profesionales y políticas disímiles y hasta opuestas.

Este balance, entonces, reconstruye la relación dinámica que se fue desplegando entre el CNMH y la FP desde finales del año 2012 hasta agosto del 2018, identificando distintos periodos marcados por puntos de inflexión. Además, recoge el proceso detrás de los módulos de memoria histórica ofrecidos a la Escuela Superior de Guerra, que dieron como resultado proyectos que les permitieron reconocer a sus víctimas: “Esa mina llevaba mi nombre” y “Recuerdos de selva”.

Para terminar, reiteramos que hacemos públicos estos esfuerzos porque, además de servir como archivo histórico, permiten comprender los dilemas y desafíos que procesos de esclarecimiento y dignificación de víctimas plantean al sector seguridad. Y porque estamos convencidos de que este debate es totalmente relevante en la consolidación de una paz estable y duradera.

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  • El 1 de noviembre de 1998 la guerrilla de las FARC entró a Mitú (Vaupés). Después de 72 horas de combates, 56 personas murieron y 61 fueron secuestradas. Este jueves se conmemorará en Mitú los 20 años de este hecho.
  • Según el Observatorio de Memoria y Conflicto, 1998 fue el año en que más tomas guerrilleras se presentaron en el país: 58 en total. De estas, 44 fueron responsabilidad de las FARC.

La madrugada del domingo 1 de noviembre de 1998, las FARC se apoderaron por primera vez de una ciudad capital de Colombia: Mitú (Vaupés). Ese día, cerca de 1.500 guerrilleros del Bloque Oriental se tomaron durante 72 horas este municipio, en la llamada Operación Marquetalia que dejó 56 muertos (46 combatientes y 10 civiles) y 61 secuestrados.  Este jueves se realizará en Mitú una serie de actividades y actos culturales, para conmemorar los 20 años de este hecho.

“El día anterior a la toma se realizaron unas actividades para el día de los niños, se entregaron helados y se hicieron actividades lúdicas, aproximadamente hasta las 7:00 de la noche. A las 3:00 de la tarde fui a visitar a mi esposa y a mi hijo”, contó el sargento mayor en retiro de la Policía César Lasso, uno de los secuestrados.

Han pasado 20 años y el sargento Lasso aún recuerda esa madrugada detalle a detalle. “Yo estaba en la estación durmiendo en una habitación compartida con el sargento Pedro espinosa. Esa noche, antes de acostarnos, me manifestó de un presentimiento maluco que no lo dejaba tranquilo. Yo solo le dije: ‘tranquilo, no va a pasar nada’”.

Eran las 4:45 de la mañana cuando los disparos y las ráfagas de ametralladora los alertaron. Ese fue el inicio de una toma anunciada. Días antes había llegado a Mitú el rumor de que la guerrilla estaba muy cerca, que había muchos hombres que estaban acumulando comida. “Se informó a Bogotá, a Villavicencio, a la VII Brigada y a los mandos superiores, que solo teníamos cerca de 70 hombres en armas entre oficiales, suboficiales, patrulleros y agentes de la Policía. También teníamos 30 bachilleres, pero ellos no habían recibido instrucción militar”, recordó Lasso. Pero su llamado no fue escuchado.

Lo invitamos a visitar el especial web “Recuerdos de Selva”

Ese 1 de noviembre de 1998, cuando se escuchó el estruendo de las granadas y de los cilindros bomba, la gente dimensionó lo que se avecinaba. “Ese día buscamos comunicarnos con cualquier unidad que nos estuviera copiando, para informar lo que estaba pasando -contó Lasso-. Nos defendimos hasta que nos vimos copados. El sargento Espinosa, que estaba en la garita, desde donde logró muchas bajas de los guerrilleros, murió en ese ataque. Él nos defendió hasta las 3:30 pm. No recuerdo cuántas horas nos defendimos”.

Según el Observatorio de Memoria y Conflicto, del Centro Nacional de Memoria Histórica, entre 1958 y septiembre de este año se presentaron en el país 488 ataques a poblaciones civiles y un total de 1.088 personas murieron en esos ataques.

“Mientras nos trasladaban le pasé el teléfono a un muchacho que conocía, era familiar de uno de los bachilleres, y le pedí que le comunicara a mi mamá que yo había salido vivo del primer ataque. No sabíamos qué nos esperaba”, dijo Lasso, quien permaneció en cautiverio 13 años, cinco meses y un día. Él y José Libardo Forero, quien estuvo secuestrado por las FARC 12 años, nueve meses y dos días, son los policías que más tiempo permanecieron en cautiverio en la historia del conflicto armado colombiano. Ambos se conocieron en la selva y, durante un tiempo, permanecieron juntos, encadenados al cuello.

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En 1998 las FARC fueron responsables de 44 tomas o ataques a poblaciones. El Observatorio de Memoria y Conflicto concluyó que 1998 fue el año más crítico, en 60 años de guerra, en este tipo de ataques. En total se dieron 58 tomas de todas las guerrillas, contando ELN y otras no identificadas.

Hoy César Lasso es voluntario en la Fundación Agapé por Colombia, donde trabaja en temas de reconciliación con víctimas y victimarios del conflicto armado. Él insiste en que, además de perdonar, el país no debe olvidar este y otros hechos atroces que marcaron su historia. “Los jóvenes deben conocer lo que sucedió… Debemos buscar que las transformaciones  (del país) no se den de forma violenta, si no dialogadas, buscando el bien común”, dijo.

Este jueves 1 de noviembre se realizará en Mitú la conmemoración de los 20 años de esta toma guerrillera. Este es un esfuerzo de la Alcaldía de Mitú junto al Sistema Nacional de Atención y Reparación Integral a las Víctimas (SNARIV), la Consejería para la Paz, el Centro Nacional de Memoria Histórica, el Alto Comisionado para la Paz, el Ministerio del Interior, la Unidad para la Reparación Integral de las Víctimas del Conflicto Armado, la Policía Nacional y el Ejército Nacional, entre otras entidades. Durante esta conmemoraciòn se  realizarán diferentes actividades culturales y deportivas, y un conversatorio entre las víctimas y  representantes de diferentes entidades estatales.

Fecha: 1 de Noviembre de 2018
Lugar: Parque Principal Santander - Mitú, Vaupés
Hora: 7:00 a.m. a 7:30 p.m.

PARA MAYOR INFORMACIÓN: 

Angélica Forero Garzón
Periodista CNMH
Móvil: 314 432 1827
Correo Electrónico:  angelica.forero@centrodememoriahistorica.gov.co

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Una ventana de la memoria

Publicado 18 Jun 2019

portada ventana de la memoriaLa Unidad Policial para la Edificación de la Paz (UNIPEP) presenta su iniciativa virtual “Ventana de la memoria”, que busca visibilizar lugares de memoria de personas y miembros de la institución que han perdido su vida en medio del conflicto armado.

Daniel Valencia para el CNMH

Se trata de una herramienta tecnológica diseñada a partir de la aplicación de Google Maps que permite a cualquier persona y en cualquier lugar del mundo, observar de manera virtual 96 lugares de memoria histórica que ha identificado la institucional policial, que dignifican y recuerdan a los hombres y mujeres policías que han perdido la vida en medio de conflicto armado interno colombiano.

Efren Yezit Muñoz Morales es el impulsor y gestor de la iniciativa de memoria que nace a partir de la formación y acompañamiento recibidos en el tema construcción digital de memoria a través del CNMH y el grupo de Apoyo a Iniciativas de Memoria. Muñoz labora en el área de Memoria Histórica y Víctimas del (UNIPEP), creada en abril de 2016 para resaltar la labor de paz y convivencia que tiene la policía por definición en su mandato.

ventana de la memoria2 * Memoria Policía Meta. San Juan de Arama, Meta. Vía principal entre San Juan de Arama y el cruce de la Bodega. Este es un homenaje a la memoria de los policías víctimas de las FARC, quienes fueron tacados el 3 de octubre de 1997, cuando se desplazaban sobre esa vía y venían realizar actividades de seguridad y convivencia en zona rural de este municipio.

El sitio tiene información sobre lugares que incluyen placas conmemorativas, cenotafios, mausoleos, parques, etc. donde es posible verlos en fotografía y encontrar una reseña breve de cada lugar. Hasta el momento hay 96 identificados y registrado y la idea es seguir alimentando la plataforma y profundizando la información

Es importante mencionar que el blog no solo incluye a miembros de la policía sino también a víctimas de la población civil y quiere promover, como asegura Efren Muñoz, una visión pluralista, incluyente y holística: “Queremos registrar incluso en nuestros productos las versiones que ha dado las FARC y las memorias que puedan partir desde allí también para que haya un contrapeso”, afirma el uniformado.

ventana de la memoria3 * Memoria Policía Huila. Algeciras, Huila. Km 1 vía principal de ingreso al municipio. Esta placa recuerda que el 12 de noviembre de 1990 a las 12 del día, fueron atacados por subversivos del segundo frente de las FARC “Asaís Pardo”, el cabo primero Oscar Escobar Páez, el agente Wilson Tigreros y nueve niños integrantes de la policía cívica - juvenil, quienes acompañaban una competencia ciclística entre los municipios de Algeciras y Campoalegre en el departamento del Huila.

Por eso, sumándose a cumplir con su papel en la implementación de los acuerdos, donde han aportado prestando la seguridad en zonas veredales (ahora ETCR), esquemas de seguridad para desmovilizados, trabajo con Naciones Unidas en territorio, entre otros, Muñoz resalta la importancia de también articularse desde la implementación de medidas de satisfacción, reconocimiento a las víctimas y sus familiares, dignificación y aporte a la construcción de memoria.

Finalmente, añade Efren Muñoz, “la documentación de la Memoria Histórica Institucional representa un aporte para la memoria histórica nacional, que reafirma el cumplimiento de la misión constitucional para alcanzar la paz, la justicia, la reparación y no repetición de los hechos de violencia que marcaron la historia y la memoria de millones de Colombiano”.

Visite aquí la página de la iniciativa de memoria.

Publicado en Noticias CNMH

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