Este estudiante de bachillerato  lideró la creación de la red de estudiantes por la memoria histórica en Bogotá y trabajó de la mano del CNMH en diferentes procesos. Falleció, recientemente, a los 19 años de edad.

El rol de los jóvenes en la construcción de ciudadanías conocedores de la historia y los hechos sucedidos durante el conflicto armado colombiano, es un campo de trabajo del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH).  Cristian Fabián Espinosa Barrera, se esmeró, los últimos años de su vida, para que esto fuera así.

Este joven, estudiante del colegio La Giralda, de Bogotá, impulsó la creación de una red de estudiantes por la memoria histórica en la ciudad y  lideró varios procesos para que se incluyeran los análisis sobre el tema en las clases de Ciencias Sociales, ética, artes y educación física. Murió el pasado 2 de mayo en la capital colombiana, tras luchas durante varios años con una enfermedad.

Todo comenzó cuando desde el área de Pedagogía del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH) se creó la Red Nacional de Maestras y Maestros por la Memoria y la Paz, un espacio que permitió el encuentro entre docentes de diferentes territorios del país, que habían decidido trabajar la memoria histórica en sus aulas, a partir de la Caja de Herramientas: un viaje por la memoria histórica: aprender la paz y desaprender la guerra.

Según María Andrea Rocha, líder del Equipo de Pedagogía del CNMH, la red se concibió como un escenario de intercambio y difusión de prácticas e innovaciones, que profesores de distintas escuelas, han venido impulsado en torno a la enseñanza de la memoria histórica y la construcción de paz.   

La profesora Carolina Cortés, quien actualmente hace parte de la red de docentes y acompañó a los estudiantes en sus iniciativas, siendo muy cercana a Cristian, recuerda que “él se me acercó y me pregunto por qué si existía una red de docentes no había una de estudiantes. Así que lo comuniqué directamente con el CNMH y ahí comenzaron varios años de trabajo constante liderados por él”.

En un primer momento, el Colegio La Giralda, ubicado en el barrio Las Cruces, hizo un trabajo piloto con la Caja de herramientas donde se estudió y analizó el caso de El Salado, Bolívar, a partir de los textos producidos por el CNMH, como un ejercicio transversal a las clases de ciencias sociales, ética, filosofía y artes.

Los inicios de la red

Ya lo decía el mismo Cristian en uno de sus escritos: “trabajar la memoria histórica en el aula de clase fue realmente significativo para mí y mis compañeros ya que se pudo abordar un hecho histórico de manera diferente a como lo habíamos visto anteriormente. Pude entender la realidad del país; fue una experiencia nueva que me motivó a indagar sobre diferentes hechos relevantes de Colombia en el marco del conflicto armado y me hizo pensar en tener un rol más activo dentro de mi comunidad”.

Y de ahí nació la idea de la red de estudiantes. Alejandra Romero, quien en 2017 se desempeñaba como parte del equipo de Pedagogía recuerda que “Cristian era un líder natural. Fue él quien reunió a estudiantes de colegios tanto públicos como privados de Bogotá y les propuso realizar actividades conjuntas sobre memoria histórica que les permitieran reconocer tanto sus realidades como la del país”.

Explica Alicia, madre de Cristian, que “la memoria histórica se convirtió en un pilar central de su vida, incluso, cuando su enfermedad se hizo más fuerte, él sacaba energías para ir al y trabajar con estudiantes de décimo y once grados para que pudieran entender lo que les había sucedido a las víctimas”.

“Para mí fue una experiencia nueva el poder trabajar con la Caja de Herramientas. Nos permitió conocer temáticas a fondo, más allá del aula de clases. Nos encarretamos con el cuento y eso es valiosísimo. En el colegio se hizo algo que nunca se había visto: se transversalizaron contenidos porque no solo trabajábamos en sociales sino también en artes, músicas y danzas, y eso permitió que más pelaos se empaparan del tema”, reseñaba Cristian en una de las conferencias en que participó.

“Si hay un aspecto que podemos resaltar de Cristian es su empatía: tenía una capacidad innata para entender y conectar con los otros, y por eso todos los estudiantes de este y de varios colegios decidimos seguirlo en la formación de grupos de estudio sobre memoria histórica que nos ayudaran a ponernos en el papel del otro, tanto víctimas como perpetradores, para entender la realidad del país y poder emprender acciones que nos permitieran a los jóvenes recordar lo que nos había pasado durante el conflicto”, dice Neyder Núñez Rodríguez, uno de sus compañeros de clases y amigo.

Los logros

Durante los años en que Cristian lideró la red de estudiantes se lograron hitos como la presentación de los resultados de los trabajos de los estudiantes en la Feria del Libro de Bogotá, intercambios de experiencias con jóvenes de The New York Times y periodistas de Pacifista, e incluso conferencias en diferentes encuentros nacionales.

“Para él todo era un reto y asumía cada tarea con amor y entusiasmo. De hecho, si tuviera que definirlo con una sola palabra sería resiliencia, porque siempre pensó que sí es posible emprender acciones de transformación social más allá de los contextos en los que se vive”, afirma Alejandra Romero.

“Siempre trataba de verle el lado bueno a las cosas y meterle humor como una forma de decirnos que había mucho por lo que luchar. Pese a su enfermedad él nunca desfalleció y eso es algo muy valiente en alguien que apenas tenía 19 años”, describe la profesora Carolina Cortés.

Según Neyder, “el aporte más significativo de Cristian a este proyecto fue demostrarnos que los estudiantes podemos ser agentes transformadores de la realidad, eso era lo que él nos mostraba con sus acciones”.

“En ese sentido, invitamos a todos los docentes del país a que sigan trabajando para que la reflexión crítica y empática sobre nuestro pasado reciente siga inspirando a jóvenes como Cristian a transformar este país. Sabemos que Colombia está llena de estudiantes con sueños parecidos a los que él tuvo, con preguntas sobre nuestra historia reciente y con múltiples aportes por hacer cuando, desde metodologías innovadoras, logran conectarse y preguntarse por cuál es su lugar y cuál puede ser su aporte”, concluyó María Andrea Rocha, quien lidera el Equipo de Pedagogía del CNMH.

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portada seleccion futbol con protesis*La única selección nacional de fútbol con prótesis del mundo reúne a miembros activos y retirados de la Fuerza Pública, excombatientes de las Farc y las Auc, y a personas de la sociedad civil. A pesar de tener diferentes niveles de discapacidad física, sus limitaciones no han sido obstáculo para cumplir sus sueños.

*La selección Colombia de fútbol nace gracias a la Comisión Nacional de Fútbol para Amputados, la cual reúne a 400 víctimas de mina antipersonal. El objetivo para el 2020: poder hacer en Bogotá el primer Mundial de Fútbol de esta modalidad.

Texto por: Juan Pablo Esterilla

Cano, Pérez, Álvarez, Guala, Luna, Medina, Quitian y Vargas son ocho de los por lo menos 45 millones de ciudadanos que tiene Colombia. También hacen parte de las 11.475 víctimas (entre sobrevivientes y fallecidos) del flagelo de las minas antipersonal. Sin embargo, lo que los define es que son integrantes de la primera selección nacional y del mundo, de fútbol con prótesis.

Alexander Vargas tenía rabia. Desde los 11 años se convenció de que aquellos, quienes también portaban fusil, eran sus enemigos; a los que había que eliminar. Como si se tratara de revivir los años en los que estaba en la primera línea del frente de combate, la vida lo tenía allí, en el Centro de Rehabilitación Inclusiva (DCRI); la razón: mirar si allí le ayudaban a conseguir una prótesis. De camino al lugar, este excombatiente Farc que ya había pasado por su proceso de reintegración, pensaba en la indemnización que recibían ellos, en la pensión que recibían ellos, y en la prótesis que recibían ellos.

Sin embargo, al llegar a la institución, lo que le llamó la atención fue el balón, pero en especial quien lo gambeteaba. “Lo hacía con una destreza”, dice. “Ese pelao, con todo y su limitación física, no se echó a morir” Y entonces pensó: “¿si él puede por qué yo no?”. Alexander recordó uno de los mayores sueños que tenía de pequeño: ser un gran futbolista. “Desde ese momento se me ocurrió liderar lo que hoy gracias a Dios ya está siendo una realidad”, relata (Conozca más sobre el uso de minas antipersonal descargando aquí el Informe “La Guerra Escondida”).

Selección Colombia de Fútbol con Prótesis junto con jugadores del equipo de funcionarios de la Unidad de Víctimas.Selección Colombia de Fútbol con Prótesis junto con jugadores del equipo de funcionarios de la Unidad de Víctimas. - Fotografía: Daniel Sarmiento/CNMH

Para ese entonces, 2017, y ad portas de cumplir apenas 30 años, Alexander ya conocía el desplazamiento forzado, sabía lo que era raspar coca, y qué significaba haber ingresado siendo un niño a las Farc. Con 29 años ya había caído en un campo minado, le habían practicado dos amputaciones y era abandonado por las Farc. Había superado todo el proceso de desmovilización y reintegración individual, era padre de familia y además se había convertido en representante de la Mesa Nacional de Víctimas. A esta lista le faltaba algo: proponer la creación de una Comisión Nacional de Fútbol para Amputados.

Así pues, Alexander viajó a Florencia, Caquetá, y junto con Jessica Andrea Borrero, que tiene a un hermano y esposo ex integrantes de la Fuerza Pública afectados por minas antipersonal, estimuló la creación del Fútbol Club Deportivo Caquetá, Warriors Héroes de Paz.

“Ellos solitos empezaron a mostrarse a nivel departamental y a generar admiración”, dice Juan Camilo Perdomo, otro excombatiente de las Farc que en los encuentros amistosos hace las veces de entrenador, “lo llevo en las venas, quiero ser el mejor coach”, agrega.

Sin embargo, durante ocho meses, los mismos que empleó para establecer contacto con otros clubes de fútbol con prótesis que se estaban formando y para darse cuenta de que había posibilidad y deportistas pidiendo llevar esto a algo más grande, Alexander no les contó a sus compañeros del equipo que era un exguerrillero. Pues bien, un día, después de muchos “picados” y momentos compartidos, soltó la noticia. La reacción fue buena, estaban orgullosos de él: una familia se había conformado.

Juan Camilo Perdomo, excombatiente Farc que quiere formarse como técnico profesional.Juan Camilo Perdomo, excombatiente Farc que quiere formarse como técnico profesional. - Fotografía: Daniel Sarmiento/CNMH

Fue así como entre el 8 y 10 de noviembre del 2017 se reunieron quienes habían promovido el fútbol con prótesis en el país y se creó, en la ciudad de Santa Marta, la Comisión Colombiana de Fútbol para Personas con Limitaciones Físicas, CFAC. Allí mismo, Alexander recibió el aval de las ligas y clubes existentes para ser el presidente de esta Comisión que en la actualidad es reconocida en el Sistema Nacional del Deporte y por la Federación Colombiana de Deportes para Personas con Limitaciones Físicas, Fedesir. Además es apoyada por Coldeportes y La Unidad para la Atención y Reparación Integral a las Víctimas.

A diferencia del fútbol con bastones, del que ya se han hecho dos mundiales y dos Copas América, en esta modalidad los deportistas deben tener una amputación por debajo de la rodilla mínimo de 10 cm. “De llegar a tener una amputación por encima de la rodilla, la práctica podría ser peligrosa tanto para el jugador como para el equipo rival”, recalca Alexander.

Alexander Vargas junto al representante a la cámara, José Jaime Uscátegui, en evento celebrado el pasado 4 de abril en la Universidad Javeriana.Alexander Vargas junto al representante a la cámara, José Jaime Uscátegui, en evento celebrado el pasado 4 de abril en la Universidad Javeriana. - Fotografía: Daniel Sarmiento/CNMH

Entre los clubes de fútbol con prótesis que hay en el país están Héroes de Honor y Canta Rana de Bogotá; Doce Caldas de Manizales; Cafeteros y Gladiadores de Antioquia, y Warriors Héroes de Paz de Florencia.Entre los clubes de fútbol con prótesis que hay en el país están Héroes de Honor y Canta Rana de Bogotá; Doce Caldas de Manizales; Cafeteros y Gladiadores de Antioquia, y Warriors Héroes de Paz de Florencia. - Fotografía: Daniel Sarmiento/CNMH

Hoy por hoy la selección, la cual es conformada por los futbolistas de mejor rendimiento en sus respectivos clubes y ligas, se alista para jugar en julio una serie de partidos amistosos a los que fueron invitados en diferentes ciudades de Austria. “Muchos de los jugadores son de Florencia y entrenan en una cancha muy humilde. Sin embargo, son más sus ganas de salir adelante, de  demostrar que la mente es más fuerte y que son hombres de honor, de responsabilidad y disciplina”, sostiene Juan Camilo Perdomo.

Ahora bien, los integrantes de los clubes de fútbol con prótesis que hay en el país hacen un llamado para que diferentes actores se sumen al respaldo de iniciativas que dignifiquen a víctimas del conflicto armado. Así pues, exhortan a la institucionalidad y a la cooperación internacional para que, más allá de sacar adelante el desminado humanitario, contribuyan a la reparación integral de las víctimas de minas antipersonal y otra clase de remanentes explosivos.

Salud, vivienda, educación y oportunidades de proyectos productivos son algunos de los retos que Nelson Moreno, ex militar y representante de la Mesa Nacional de Víctimas por el hecho victimizante de minas, menciona que tienen personas como él, personas con una discapacidad.

“La consecución de recursos es muy complicada, para los transportes, la indumentaria y el poder contar con un espacio para entrenar debemos hacer toda clase de esfuerzos”, asegura Jessica Andrea Borrero, presidenta del club Warriors Héroes de Paz de Florencia.“La consecución de recursos es muy complicada, para los transportes, la indumentaria y el poder contar con un espacio para entrenar debemos hacer toda clase de esfuerzos”, asegura Jessica Andrea Borrero, presidenta del club Warriors Héroes de Paz de Florencia. - Fotografía: Daniel/CNMH

En julio la selección Colombia de fútbol con prótesis tendrá una gira de partidos por diferentes ciudades de Austria.En julio la selección Colombia de fútbol con prótesis tendrá una gira de partidos por diferentes ciudades de Austria. - Fotografía: Daniel Sarmiento/CNMH

La rutina de entrenamiento de estos campeones es rigurosa. “Nos reunimos dos días a la semana. En cada entrenamiento trotamos, hacemos ejercicios con conos, lasos, ligas y bandas. Además, tenemos mínimo media hora de juego, y cada 15 días hacemos partidos con personas sin discapacidad”, cuenta Alexander en el entretiempo de un amistoso que juegan en Bogotá para conmemorar el 4 de abril, Día Internacional para la Sensibilización contra el Uso de Minas Antipersonal.

Una de las aspiraciones más grandes de la familia de la Comisión Nacional de Amputados es darle forma a lo que han visualizado como la FIFAA (Federación Internacional de Fútbol para Amputados con Adaptación). Para ello, buscan realizar el primer Mundial de Fútbol con Prótesis. Alexander ha mantenido conversaciones con representantes de clubes de países como Nigeria, Brasil, Costa Rica y Argentina para que logren conformarse ocho federaciones de igual número de países, y así poder llevar a cabo el encuentro deportivo el próximo año en la ciudad de Bogotá.

Vea el hilo narrativo de Twitter sobre el fenómeno de las Minas Antipersonal en Colombia

Lea aquí el Informe “Esa mina llevaba mi nombre”.

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El sector académico está jugando cada vez un papel más importante en la reconstrucción del conflicto armado colombiano: no solo está recogiendo y ayudando a producir los relatos de la guerra en diferentes formatos, sino que está haciendo un análisis y una reflexión profunda sobre lo que significan esas memorias.

¿Cómo logró la memoria histórica y la construcción de paz posicionarse en los planes de estudio de las principales universidades de Colombia? ¿Para qué integrar a la academia a este campo, que durante décadas le ha permitido al país reconstruir lo que sucedió durante la guerra?

Patricia Nieto, directora del proyecto Hacemos Memoria y docente del diploma virtual en Memoria Histórica, de la Universidad de Antioquia, dice que la academia está jugando varios roles: por un lado, está estudiando los relatos de las comunidades “para tratar de interpretar sus alcances y sentidos” y, por el otro, se convirtió en “un dinamizador de la producción de esos relatos”. Hoy, las universidades son una pieza fundamental en el ejercicio de memoria histórica, que las comunidades llevan más de 50 años liderando, y por eso existe una gran oferta de grupos de investigación, cátedras, iniciativas universitarias, posgrados y diplomados con este enfoque.

María Andrea Rocha, líder del equipo de Pedagogía del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH), dice que la hermandad que existe hoy entre la academia y la memoria histórica es fundamental por dos motivos. Uno, porque las metodologías rigurosas de la academia “permiten enriquecer los procesos de reconstrucción de memoria, y tejer puentes con la comunidad de víctimas y sus saberes” y dos, porque permite “abrir espacios de interlocución y debate que robustecen la democracia, especialmente desde la territorialidad”.

Ese es, precisamente, el enfoque de la maestría en Conflicto y Paz la Universidad de Medellín, que desde hace tres años forma a académicos de la capital antioqueña y de Quibdó, con el objetivo de sentar bases para la transformación del país desde los territorios.

De hecho, el enfoque territorial es uno de los elementos comunes de este tipo de iniciativas. Gilma Turizo, Coordinadora de la Cátedra de Paz de la Universidad del Atlántico, asegura que la academia ha facilitado un diálogo regional que está permitiendo “reconstruir el tejido social y cultural”. Y gracias a eso, la universidad es hoy una participante activa “en la transformación de aquellos factores que han debilitado la convivencia en los territorios”.

En el caso de la Universidad del Atlántico, la memoria histórica está en el centro de la institución: ha sido una herramienta esencial para reconstruir su propia historia dentro de la guerra.  Esta universidad fue declarada sujeto de reparación colectiva en marzo de 2016, debido a los múltiples ataques de los que fue víctima su comunidad, en medio del conflicto armado.  El Centro de Memoria de la Universidad tiene registrados, desde 1999, un total de 71 hechos victimizantes; de estos, 24 han sido asesinatos de docentes, estudiantes y trabajadores.

“La memoria histórica nos permite reconstruir ese capítulo doloroso, en el que el departamento y Barranquilla se vieron oprimidos por los paramilitares. Nuestra universidad sufrió una de las peores atrocidades producto del conflicto en la región Caribe, y es por ello hemos venido haciendo grandes esfuerzos para que todo su andamiaje institucional esté en función de declararla libre del conflicto armado”, dice Gilma Turizo.

Las iniciativas de memoria surgen, en palabras de Patricia Nieto, porque hay una necesidad “genuina de contar lo que pasó” y de hacer un llamado público “de justicia y de verdad”. Son un ejercicio en busca de un “reconocimiento de esos hechos atroces”, para luego comenzar un proceso de “reparación moral y simbólica”. En este campo, la academia está jugando un rol esencial no solo acompañando a las comunidades a producir sus relatos en múltiples formatos, con el objetivo de crear un acervo cultural del pasado, sino generando análisis y reflexiones sobre esas memorias.

***

Aquí compilamos algunos estudios de paz, conflicto y memoria que existen en el país. Si conoce otros, pueden escribirnos a nuestras redes sociales (@CentroMemoriaH en Twitter, Facebook e Instagram):

  • Diploma virtual en Memoria Histórica, en la Universidad de Antioquia.
  • Especialización en Justicia, Víctimas y Construcción de Paz, en la Universidad Nacional, Bogotá.
  • Especialización en Acción sin Daño y Construcción de Paz, en la Universidad Nacional, Bogotá.
  • Especialización en Cultura de Paz y Derecho Internacional Humanitario, en la Universidad Javeriana, Cali.
  • Especialización en Educación para la Paz y Convivencia, de la Universidad Libre, Bogotá.
  • Especialización en Conflictos Armados y Paz, de la Universidad de los Andes, Bogotá.
  • Maestría en Paz, Desarrollo y Ciudadanía, de la Universidad Santo Tomás, Bogotá.
  • Maestría en Paz y Resolución de Conflictos, de la Universidad Javeriana, Bogotá.
  • Maestría en Educación para la Paz, de la Universidad Distrital, Bogotá.
  • Maestría en Construcción de Paz, de la Universidad los Andes, Bogotá.
  • Maestría en Negociación y Manejo de Conflictos, de la Universidad del Norte, Barranquilla.
  • Maestría en Conflicto Social y Construcción de Paz, de la Universidad de Cartagena.
  • Maestría en Conflicto y Paz, de la Universidad de Medellín.
  • Maestría en Paz, Desarrollo y Resolución de Conflictos, de la Universidad de Pamplona.
  • Maestría en Derechos Humanos y Cultura de Paz, en la Universidad Javeriana, Cali.
  • Maestría en Justicia Social y Construcción de Paz, en la Universidad de Caldas.
  • Maestría en Educación y Cultura de Paz, en la Universidad Surcolombiana de Neiva.
  • Maestría en Justicia Transicional, Derechos Humanos y Conflicto, en la Universidad Externado, Bogotá.
  • Maestría en Derechos Humanos, Gestión de la Transición y Posconflicto, en la Escuela Superior de Administración Pública (ESAP) de Bogotá.
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En el 2017 el Centro Nacional de Memoria Histórica creó la estrategia Bibliotecas con Memoria para ampliar el acceso a sus publicaciones. Nuestros informes y productos están en 16 departamentos.

Hoy, cerca de 600 bibliotecas públicas, privadas, escolares y universitarias de 16 departamentos del país, cuentan con una colección de libros sobre la memoria histórica del conflicto armado colombiano. Este es el resultado de la estrategia Bibliotecas con Memoria, que creamos en el 2017 con el objetivo de aumentar el acceso a nuestras publicaciones, especialmente en los territorios más alejados y afectados por la guerra.

“Se trata de una estrategia de divulgación y difusión para que la memoria histórica del conflicto armado se convierta en un bien público y de acceso para todo el país”, explicó el coordinador de Bibliotecas con Memoria, Jadín Samit Vergara. Esta estrategia es, además, un mecanismo de reparación simbólica para las víctimas y la sociedad en general.

Las regiones con más bibliotecas dotadas con colecciones de libros, videos, series radiales y herramientas multimedia del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH) son Nariño, con 65 bibliotecas públicas municipales; Bogotá y Cundinamarca, con 33 bibliotecas y centros de documentación; Atlántico con 27; Valle del Cauca con 20; La Guajira con 14 y Cartagena con 16 bibliotecas universitarias.

Dos de los grandes logros de esta estrategia en el 2018 fueron llevar la colección completa del CNMH a la sede Bogotá de la Universidad Nacional, y la inclusión de nuestro material en los catálogos de las 18 sedes de la Universidad Cooperativa de Colombia en todo el país. Este año tenemos el reto de actualizar las colecciones de las instituciones de la Red Nacional de Bibliotecas Públicas y de la Red Cultural del Banco de la República. Además, se realizarán eventos de entrega de libros a bibliotecas de La Guajira, Arauca, Caquetá, el Eje Cafetero, Antioquia, Córdoba y Chocó.

“Los municipios y regiones más apartadas del país somos quienes más hemos sufrido el conflicto armado y por eso es importante que nuestros estudiantes, padres de familia y docentes accedan a la memoria histórica”, dijo la profesora Martha Andrade, de la Institución Educativa Policarpa Salavarrieta de Samaniego (Nariño). Además, señaló que “desde que recibimos la colección de libros del CNMH hemos iniciado una serie de talleres, jornadas académicas y trabajos audiovisuales, hechos por nuestros estudiantes con teléfonos, para que toda la comunidad entienda que la violencia y la guerra no pueden volver a repetirse”.

Todas las publicaciones y contenidos sonoros y audiovisuales del CNMH están disponibles, para su libre descarga, en la web www.centrodememoriahistorica.gov.co/informes

Para más información:

Jadín Samit Vergara, coordinador de la estrategia Bibliotecas con Memoria
Teléfono: (+57) 317 647 0810
Email: bibliomemorias@centrodememoriahistorica.gov.co

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Después del desplazamiento, el reclutamiento forzado es el hecho victimizante que más ha impactado a la niñez y adolescencia en Colombia.

En 60 años de guerra en Colombia, 17.778 niños, niñas y adolescentes fueron reclutados y utilizados por los grupos armados legales e ilegales. El Observatorio de Memoria y Conflicto detalla, además, que 4.857 pertenecieron a las guerrillas y 1.581 a los paramilitares. Después del desplazamiento, este es el hecho victimizante que más impacto ha generado en la niñez y adolescencia.

Pero Colombia no es el único país con este flagelo. Sudán del Sur, República Centroafricana, Somalia, Yemen y otras 16 naciones, también reportan datos sobre este hecho. En el 2016 la  la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) reveló que 300.000 menores viven en esta situación en el mundo.

Katherine López, relatora principal del informe Una guerra sin edad del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH), asegura que existe una “particularidad” en este tipo de violencia: “en el conflicto colombiano la mayoría de niños, niñas y adolescentes no han sido reclutados a través de la fuerza o la coacción”, sino por medio de la persuasión.

En el caso de Yordan, el protagonista de nuestro último #JuevesDePodcast, su vinculación a un grupo paramilitar a los 16 años se dio porque sus reclutadores se ganaron su confianza, y él empezó a considerarlos sus amigos. “Por la amistad se iba relacionando poco a poco, de cierta manera es una manipulación que se va generando”.

A continuación, podrás escuchar cómo fue reclutado Yordan, las razones por las que decidió abandonar este camino, y todos los problemas a los que se enfrentó y superó luego de su desmovilización ¡Dale play hasta el final y escucha #JuevesDePodcast!

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“Que Dios les perdone”

Publicado 25 Jun 2019

Recordar los acontecimientos que nos causaron dolor nunca es fácil, pero cuando se quiere sanar siempre termina siendo necesario. Ese trabajo de recordar y reconocer la pluralidad en las memorias, llevó a la Corporación Asuntos Mayores con el apoyo del Centro Nacional de Memoria Histórica a construir el libro “Ojalá nos alcance la vida”, texto que recogió las historias de diferentes personas mayores que han vivido los dolores del conflicto desde diferente perspectivas.

Este #JuevesDePodcast nos llevará a viajar en el tiempo por medio de una de esas historias. El protagonista es Adjemiro Joaquín Maza, el “Profe”, líder de la Veeduría de Personas Mayores de Mampuján y testigo viviente de un impactante y doloroso hecho que el viernes 10 de marzo del 2000 marcó la historia del corregimiento de Mampuján, municipio de María la baja, departamento de Bolivar, cuando 11 campesinos fueron asesinados por miembros del Bloque Paramilitar Héroes de los Montes de María, bajo las órdenes del temido jefe paramilitar Rodrigo Antonio Mercado Pelufo, alias Cadena.

Una historia de violencia y reconciliación que por medio de una pieza de ficción sonora interpretada por sus protagonistas cuenta la historia de “la primera población favorecida con una sentencia a favor con respecto a una demanda de restitución de tierras a victimas del desplazamiento y el despojo paramilitar en Colombia”.

Los 7 capítulos restantes de la serie “Ojalá nos alcance la vida” pueden ser consultados en nuestro SoundCloud, donde también podrás consultar todas las entregas anteriores de nuestro #JuevesDePodcast y si aún no lo has hecho activa tus notificaciones, porque el próximo jueves 20 de septiembre a las 7:00 p.m. hora de Colombia, volveremos con otro #TBT sonoro para viajar en el tiempo.

Publicado en Jueves de Podcast

El próximo lunes 5 y martes 6 de marzo se realizará el Primer Encuentro de Iniciativas de Memoria 2018: 25 iniciativas de memoria histórica, en esta ocasión provenientes de 14 departamentos, se reunirán, en un evento cerrado al público, para exponer sus proyectos de memoria y promover un diálogo nacional sobre aprendizajes, apuestas, retos, riesgos y expectativas sobre la construcción de memorias.

 

¿Cómo lograr que una comunidad en San Carlos, Antioquia, vuelva a habitar un territorio que ha sido declarado libre de minas, pero al que sus habitantes manifiestan temor de acercarse? ¿Cómo desminar la mente de las personas y sacar de raíz los temores que el conflicto ha sembrado en ellas?

 

¿Cómo rescatar las memorias de los lugares y de las víctimas antes que sean enterradas por la inminente construcción de megaproyectos? ¿Cómo hacer memoria en clave ambiental?

 

¿Qué lugares representan paz para los niños, niñas y adolescentes en una zona de conflicto como el Putumayo y qué tiene para contarnos el pueblo Awá con las historias de los sobrevivientes, de los lugares sagrados y de quienes fallecieron?

 

¿Cómo personas desvinculadas del conflicto armado dialogan con la sociedad y proponen alternativas para reconstruir el tejido social y aportarle a la justicia retributiva?

 

La memoria y la exigencia de derechos pueden, y deben, realizarse tanto desde los centros como desde la periferia del país. Todas las regiones nos hablan acerca de cómo hemos permitido, como país, que miles de personas sufran las estigmatizaciones y los ultrajes del conflicto que durante muchos años no vimos o no quisimos ver. Relatos del dolor y sufrimiento y también de la resistencia y la vida de diversas comunidades y sectores sociales nos permiten reflexionar en múltiples lenguajes (audiovisuales, galerías, lugares de memoria, textos, radio, entre otros) acerca de las complejidades del conflicto armado en Colombia y al mismo tiempo de lo que nos une como seres humanos.

 

La memoria y sus expresiones son una resistencia pacífica a la violencia. Colombia es una excepción entre todos los países en conflicto puesto que la confrontación armada coexiste con una creciente confrontación de memorias y reclamos públicos de justicia y reparación. Comunidades indígenas, afro, organizaciones LGBT, adultos mayores, niños, niñas y adolescentes, personas desvinculadas de grupos armados y diferentes organizaciones de víctimas, harán parte de este encuentro.

 

25 iniciativas que tienen procesos adelantados para la construcción de la memoria, trabajo con víctimas del conflicto y representan un cúmulo de memorias diversas y voces plurales. Propuestas y procesos de memoria desde Nariño, Bogotá, Valle del Cauca, Santander, Norte de Santander, Antioquia, Putumayo, La Guajira, Chocó, Boyacá, Tolima, Arauca, Cauca, Magdalena y Barcelona, España, nos acompañan este año. Son las voces de los diferentes territorios, enfoques diferenciales y expresiones con múltiples lenguajes.

 

Este Primer Encuentro Nacional de Iniciativas de Memoria 2018 se hace con la ayuda y los recursos del Centro Nacional de Memoria Histórica, Cooperación alemana, Banco KFW, el gobierno de Canadá, PNUD, USAID, ACDI/VOCA, MSI, Chemonics y Unicef.


Lista completa de las iniciativas priorizadas en 2018

El próximo lunes 5 y martes 6 de marzo se realizará el Primer Encuentro de Iniciativas de Memoria 2018: 25 iniciativas de memoria histórica, en esta ocasión provenientes de 14 departamentos, se reunirán, en un evento cerrado al público, para exponer sus proyectos de memoria y promover un diálogo nacional sobre aprendizajes, apuestas, retos, riesgos y expectativas sobre la construcción de memorias.

 

¿Cómo lograr que una comunidad en San Carlos, Antioquia, vuelva a habitar un territorio que ha sido declarado libre de minas, pero al que sus habitantes manifiestan temor de acercarse? ¿Cómo desminar la mente de las personas y sacar de raíz los temores que el conflicto ha sembrado en ellas?

 

¿Cómo rescatar las memorias de los lugares y de las víctimas antes que sean enterradas por la inminente construcción de megaproyectos? ¿Cómo hacer memoria en clave ambiental?

 

¿Qué lugares representan paz para los niños, niñas y adolescentes en una zona de conflicto como el Putumayo y qué tiene para contarnos el pueblo Awá con las historias de los sobrevivientes, de los lugares sagrados y de quienes fallecieron?

 

¿Cómo personas desvinculadas del conflicto armado dialogan con la sociedad y proponen alternativas para reconstruir el tejido social y aportarle a la justicia retributiva?

 

La memoria y la exigencia de derechos pueden, y deben, realizarse tanto desde los centros como desde la periferia del país. Todas las regiones nos hablan acerca de cómo hemos permitido, como país, que miles de personas sufran las estigmatizaciones y los ultrajes del conflicto que durante muchos años no vimos o no quisimos ver. Relatos del dolor y sufrimiento y también de la resistencia y la vida de diversas comunidades y sectores sociales nos permiten reflexionar en múltiples lenguajes (audiovisuales, galerías, lugares de memoria, textos, radio, entre otros) acerca de las complejidades del conflicto armado en Colombia y al mismo tiempo de lo que nos une como seres humanos.

 

La memoria y sus expresiones son una resistencia pacífica a la violencia. Colombia es una excepción entre todos los países en conflicto puesto que la confrontación armada coexiste con una creciente confrontación de memorias y reclamos públicos de justicia y reparación. Comunidades indígenas, afro, organizaciones LGBT, adultos mayores, niños, niñas y adolescentes, personas desvinculadas de grupos armados y diferentes organizaciones de víctimas, harán parte de este encuentro.

 

25 iniciativas que tienen procesos adelantados para la construcción de la memoria, trabajo con víctimas del conflicto y representan un cúmulo de memorias diversas y voces plurales. Propuestas y procesos de memoria desde Nariño, Bogotá, Valle del Cauca, Santander, Norte de Santander, Antioquia, Putumayo, La Guajira, Chocó, Boyacá, Tolima, Arauca, Cauca, Magdalena y Barcelona, España, nos acompañan este año. Son las voces de los diferentes territorios, enfoques diferenciales y expresiones con múltiples lenguajes.

 

Este Primer Encuentro Nacional de Iniciativas de Memoria 2018 se hace con la ayuda y los recursos del Centro Nacional de Memoria Histórica, Cooperación alemana, Banco KFW, el gobierno de Canadá, PNUD, USAID, ACDI/VOCA, MSI, Chemonics y Unicef.


Lista completa de las iniciativas priorizadas en 2018

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El director del Centro Nacional de Memoria Histórica, Darío Acevedo, junto con los directores de las demás entidades del Sector... Más información

El Sector de Inclusión Social realizará …

12-06-2019 Noticias CNMH

El Sector de Inclusión Social realizará su rendición de cuentas el próximo 14 de junio

En la ciudad de Buenaventura, el Sector de la Inclusión Social y la Reconciliación, del que forman parte el Centro... Más información

Así será el Informe Nacional de Pueblos …

11-06-2019 Noticias CNMH

Así será el Informe Nacional de Pueblos Indígenas, del CNMH y la ONIC

En el marco del conversatorio “Tiempos de vida y de muerte, memorias y luchas de los pueblos indígenas en Colombia”, los... Más información

El CNMH celebra los 8 años de la Ley de …

10-06-2019 Noticias CNMH

El CNMH celebra los 8 años de la Ley de Víctimas

Según el Observatorio de Memoria y Conflicto del CNMH, el número de víctimas fatales que registran en su base de... Más información

“¿Cómo nos defendemos si la Ley de vícti…

10-06-2019 Noticias CNMH

“¿Cómo nos defendemos si la Ley de víctimas se acaba?”

Esta pregunta se hacen María Isabel García y Humberto Ariza, los dos representantes de las víctimas en el Consejo Directivo... Más información

Cine + Memoria

“Canaán, templo y cuna de campesinos”

“Canaán, templo y cuna de campesinos”

01-03-2019 Cine + memoria

“Los que nos quedamos aquí no supimos lo que sufrieron los que se fueron. Y los que se fueron no supieron lo que vivimos los que nos quedamos aquí, aguantando la violencia”, dice un habitante de Canáan, municipio de Chibolo,...

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