portada historias de ida y vuelta desde el exilioEl exilio es una experiencia compleja, atravesada por sensaciones heterogéneas y momentos que se han vivido fuera del país y en algunos casos, se siguen viviendo una vez se retorna. A pesar de que los daños, pérdidas e incertidumbres de quienes tuvieron que huir del país en contra de su voluntad hayan marcado sus vidas, también lo han hecho esas luchas que emprendieron para sobrevivir y ser reconocidos. Es así como la síntesis de esos momentos de encuentro y desencuentro resultan en el nacimiento de una nueva identidad, una que no cesa de construirse y reconstruirse, a partir de lo que dejaron atrás y de sus experiencias actuales.  

La Ley 1424 de 2010 encargó al Centro Nacional de Memoria Histórica, a través de su Dirección de Acuerdos de la Verdad, aplicar un mecanismo no judicial de contribución a la verdad para los desmovilizados de los grupos paramilitares, un requisito indispensable para la obtención de los beneficios jurídicos. El Centro ha acopiado, sistematizado y analizado 13.757 testimonios, superando la meta de cuatrienio proyectada en 13.000 testimonios (2015-2018)

Por: Reina Lucía Valencia V. Dirección de Acuerdos del CNMH

Entre los años 2003 y 2006 se desmovilizaron, colectiva e individualmente, 35.317 combatientes paramilitares en el marco de la negociación entre el Gobierno Nacional y las Autodefensas Unidas de Colombia (Auc). De estos, 4.588 paramilitares fueron postulados a la Ley de Justicia y Paz (Ley 975 de 2005).

Sin embargo, la situación jurídica de los llamados “paramilitares rasos” generó la necesidad de un marco jurídico adicional, el cual se desarrolló por medio de la Ley 1424 de 2010, por la que se dictaron disposiciones de justicia transicional para conceder beneficios jurídicos a dichos excombatientes, condicionados a su contribución a la verdad, la justicia y la reparación de las víctimas.

La Ley 1424 de 2010 busca cumplir dos objetivos esenciales: la reintegración de las personas desmovilizadas a la sociedad a cargo de la Agencia Nacional para la Reintegración y la Normalización (ARN) y la contribución a la satisfacción del derecho a la verdad de las víctimas y de la sociedad en general, dentro del mecanismo no judicial de contribución a la verdad diseñado e implementado por el Centro Nacional de Memoria Histórica a través de la Dirección de Acuerdos de la Verdad (DAV).

Las garantías jurídicas que brinda la Ley 1424 para las personas desmovilizadas de las AUC están condicionadas al cumplimiento de unos requisitos: 1) vinculación a la ruta de reintegración 2) prestación de un servicio social en favor de la comunidad  y 3) contribución a la verdad y la memoria histórica. De igual forma, es necesario que, en razón de su participación y permanencia en el grupo paramilitar no hubieran cometido crímenes graves. De esta manera, los jueces podrán concederles el beneficio de la libertad, pero sin suspender el proceso penal ordinario al cual deben estar sometidos.

El mecanismo no judicial de contribución a la verdad

Desde mayo de 2012 la DAV ha sido la responsable de diseñar y aplicar el mecanismo no judicial de contribución a la verdad, llamado Acuerdos de Contribución a la Verdad Histórica y la Reparación. Este acuerdo es un documento de compromiso de cada desmovilizado para garantizar el aporte a la verdad histórica sobre los graves hechos de violencia que configuraron el fenómeno paramilitar y contribuir al proceso de reconciliación nacional. Luego de suscribir dicho acuerdo, el desmovilizado debe suministrar en un documento anexo su información personal y la relacionada con su vinculación al grupo armado. Terminado este proceso, la ARN remite el Acuerdo y su anexo al CNMH para que se dé inicio al proceso no judicial de contribución a la verdad.

La Dirección de Acuerdos del CNMH aplica el mecanismo no judicial, entrevista al desmovilizado, valora su testimonio y certifica su contribución a través de un documento que se entrega al finalizar el proceso de Acuerdos de Contribución a la Verdad. Las certificaciones podrán ser positivas si la contribución entregada por el desmovilizado firmante es significativa; o negativa si no asiste a las citaciones, no realiza las entrevistas o no aporta información coherente y verídica.

Desde la expedición de la Ley 1424 de 2010 hasta Marzo de 2019, la Dirección de Acuerdos del Centro de Memoria ha acopiado, sistematizado y analizado 13.757 testimonios de las personas desmovilizadas, procedentes de los grupos paramilitares, contribuyendo con ello a la construcción de la verdad histórica en el país.

Muestra de este ejercicio de contribución a la verdad, es el siguiente relato, donde un desmovilizado cuenta cómo se realizó un homicidio público en el corregimiento Las Delicias (Tolima), ordenado por alias Chirri. Para sembrar terror y conservar el orden, los paramilitares asesinaban públicamente a sus detractores:

“(…) Entrevistado: Pues en el caserío una vez si se mató a un señor. Eso lo mató el comando Chirri (…) En Delicias. Ese señor si ahí se reunió toda la gente para que se diera cuenta que por qué lo mataban. Un domingo como a la una de tarde, el señor era informante de la guerrilla, subía a Delicias para llevarle información a la guerrilla. Entonces se dieron totalmente cuenta. Entonces (…) se le pidió que se fuera, el comando Juancho le pidió que se fuera y nunca lo hizo y una vez que el comando Juancho estaba en vacaciones aprovecharon el momento para matarlo (…) Delante de todo el caserío para que se dieran cuenta de que lo que hablábamos no era [mentira] (…) pues muchas veces la gente por lo que (…) Juancho era una persona que no mataba a nadie, solo que se fuera la persona. Entonces, eso lo hicieron fue como para darle miedo a la gente, matar al señor delante de todo el mundo, que por qué lo mataron, porque era informante. Eso siempre se escuchó. Y entonces ya cuando el comando Juancho llego de vacaciones, eso fue el problema más tenaz (…)” (CNMH, persona desmovilizada, entrevista, Acuerdos de la Verdad, 2013, 10 de octubre).

 


 

* Relato contenido en el informe De los grupos precursores al Bloque Tolima (AUC), el primero de la serie: Informes sobre el origen y actuación de las agrupaciones paramilitares en las regiones, realizado por la Dirección de Acuerdos de la Verdad del Centro Nacional de Memoria Histórica. Página 291.

En la aplicación de este mecanismo no judicial, los desmovilizados, además de referenciar los hechos de violencia, algunos también reflexionan sobre su participación en el grupo armado y contribuyen con sus testimonios a reparar a las víctimas y a la sociedad en general.

Entrevistador: ¿Usted, pues ya que hace parte de un proceso en el que ya lleva varios años, cómo ha pensado o cómo cree que podría aportar a la reparación de las víctimas del conflicto armado?

Entrevistado: O sea, yo digo que en mi manera… Yo digo que contando la experiencia que viví a las personas que les interese, de que nosotros terminamos ahí siendo títeres de unos comandantes superiores a nosotros de que [sic] terminaron lucrándose ellos y haciéndonos hacer cosas que no fue la educación que nos dieron a nosotros, o sea, yo diría que como incentivando a la gente de que ese no es el camino que se quiere para lograr una paz; es todo lo contrario. Porque la guerra no se acaba con guerra, la guerra con guerra se perpetra en más guerra.» (CNMH, persona desmovilizada, entrevista, Acuerdos de la Verdad, 2014, 1 de octubre)

Conjugar la verdad para la elaboración de los informes de memoria histórica

En este ejercicio de reconstrucción de memoria histórica, la DAV ha conjugado los testimonios recibidos por la población desmovilizada de los grupos paramilitares con las contribuciones entregadas voluntariamente por otras personas, organizaciones e instituciones interesadas en este proceso. Este contraste de información se complementa con el uso de fuentes secundarias, fundamentales para la elaboración de los informes que buscan reconstruir la memoria histórica de lo sucedido en cada uno de los grupos o estructuras paramilitares y garantizar el derecho a la verdad,  dando cuenta de los logros del mecanismo no judicial implementado. Hasta la fecha la DAV ha producido 13 informes, los cuales pueden ser consultados en la página Web del Centro.

Desde hace décadas, las víctimas, sus organizaciones y comunidades han trabajado en una idea: no dejar que los hechos de violencia y de resistencia sean olvidados. El Museo Nacional de Memoria Histórica nace desde esta conquista social. A partir de su formulación en la Ley de Víctimas y reconociendo la importancia que tiene la reparación simbólica, el museo se convierte en una piedra angular y garantiza que sus memorias sean escuchadas, visibilizadas y promovidas en una sociedad que construye caminos de paz.

Hablamos con Rafael Tamayo, actual director del museo, sobre los retos y proyectos que tiene este espacio pedagógico y cultural en los próximos años. Con su trayectoria profesional como docente de varias universidades y subgerente de entidades sin ánimo de lucro como la Fundación San Antonio, Tamayo asume la dirección de un equipo de trabajo que tiene al hombro uno de los proyectos más importantes del Centro Nacional de Memoria Histórica.

La ley de víctimas y los resultados que derivan de ella son el resultado de enormes esfuerzos de las víctimas y sus organizaciones, ¿Cómo han participado ellas en el museo?

Casi todo lo que se ha hecho en el museo deriva de un trabajo con las víctimas. Esto es un insumo loable y simbólico. Si bien el museo tendrá un edificio, en el corazón sus actividades se derivan de una gran cantidad de talleres regionales que muestran la intención de las personas que han participado en esta construcción de que tengamos un proceso de reparación simbólica bien anclado. El museo está pensado como un museo de exposiciones temporales para poder dar espacio a la infinidad de voces. Así, el museo será un lugar dinámico. Lo que tenemos para contar es mucho y el énfasis siempre estará en las voces de las víctimas.

El CNMH lleva ocho años investigando y recogiendo insumos sobre el conflicto armado. ¿Cómo se va a ver ese legado en el museo?

El museo, por un lado, acogerá como una subdirección la actual dirección de Archivos de Derechos Humanos. Uno de los trabajos se reflejará en el repositorio de consulta de archivos, imágenes y documentos que actualmente tiene el Archivo, pero que deberán integrarse de forma digital. Con las otras direcciones, el museo tiene la gran posibilidad de visibilizar no solo los textos sino de crear otros dispositivos de difusión de los que podemos echar mano para que, por ejemplo, las exposiciones del museo tengan un contenido que sustente y visibilice el trabajo de los investigadores, aprovechando por ejemplo las nuevas tecnologías.

¿Cuáles son los principales retos que asume el museo en lo que queda de 2019?

Tenemos exposiciones en cuatro ciudades del país que buscan acercar la pluralidad de voces que han participado en la primera muestra expositiva del museo. Queremos consolidar su identidad en las diferentes regiones. Se viene la creación de la personalidad jurídica del museo, la consolidación de redes con otras instituciones tanto de memoria como culturales a nivel nacional e internacional. Por delante está pensar todos los proyectos que se vienen para el 2020: los 10 años de la dirección de Acuerdos de la Verdad, convocatorias artísticas y de investigación en memoria y el diseño de la bienal de la memoria: una apuesta en la que confluyen asuntos sobre conflicto, memoria y arte junto a un programa de estímulos.

¿En qué estado está la construcción del museo?

La construcción está retrasada por asuntos prediales. El terreno es donado por la administración de Bogotá y necesita un saneamiento predial, esperamos que en tres meses el lote esté perfecto desde el punto de vista jurídico. Se espera que su construcción se de en octubre del 2019. Este proceso de construcción duraría aproximadamente dos años y a finales de 2021 estaríamos inaugurando el museo. Los recursos económicos están reservados por el gobierno nacional y no hay ningún riesgo financiero para su construcción.

No todos comparten las mismas visiones sobre el conflicto. ¿Es posible entender este museo como un lugar que va a permitir disensos y conversaciones difíciles?

La idea es que el museo sea un lugar puente entre las diferentes voces y posiciones ideológicas y políticas. Queremos convertirnos en un lugar seguro donde el diálogo tiene unas reglas de respeto, escucha y atención al otro. No queremos hacer proselitismos, queremos fortalecer el diálogo, para ello será fundamental las voces de las víctimas. El reto es diferenciar qué piezas son la voz de las víctimas, fuentes primarias, objetivas, que nos dan su testimonio y cuáles otras serán piezas más mediadas.

En otra ocasión usted mencionaba que el museo depende de una política de Estado, más no de un gobierno. ¿Podría explicarnos esto mejor?

Si bien todas las instituciones pueden tener modificaciones con los gobiernos de turno, el andamiaje que se construye del museo implica que, independientemente del gobierno que tengamos, ahora o en el futuro, la misionalidad del museo debe continuar: que sea un lugar en el que aprendamos del conflicto, en el que estén visibles las voces de las víctimas es algo que muy difícilmente cambiará en el futuro. Confiamos en que independientemente del color político del gobierno del momento, honren la memoria social y reconozcan la importancia del museo, de su capacidad conciliadora a nivel nacional. El gran reto es mostrarle a la gente que no estamos haciendo proselitismo si no construyendo nación.

¿Cuál cree que podría ser el rol de un museo como este en la actualidad nacional?

El museo va a servir como lugar para el diálogo donde se encuentren todos los sectores sociales, no solo las víctimas sino medios de comunicación, grupos sociales, partidos políticos. Queremos que nos vean como un lugar donde tanto desde lo material como lo simbólico es posible entendernos como una nación con una historia reciente común; como un lugar seguro en el que pueden exponer sus argumentos, en el que pueden escuchar y ser escuchados sin la necesidad de ser violentados. El ejemplo que nos dan las víctimas nos muestran que hay dos opciones: o debatimos nuestras ideas o volver a repetir esta historia.

El director del Centro Nacional de Memoria Histórica, Darío Acevedo, junto con los directores de las demás entidades del Sector de la Inclusión Social del Departamento para la Prosperidad Social -DPS- realizaron la audiencia pública de rendición de cuentas de la vigencia 2018.

Durante la Audiencia de Rendición de Cuentas, que se realizó en Buenaventura, el director del Centro Nacional de Memoria Histórica, CNMH, Rubén Darío Acevedo,  reiteró su compromiso con la construcción del Museo de la Memoria histórica de Colombia.

“La primera fase del Museo empieza este año. Probablemente para los meses de agosto, o septiembre estaremos poniendo la primera piedra y esperamos que el Presidente de la República refrende este compromiso que viene de tiempo atrás, y nos acompañe en esta actividad, para que tenga una difusión nacional y todos los colombianos puedan ver dónde van a estar representadas las víctimas”, indicó el director Acevedo.

Asimismo, mencionó que con el fin de garantizar la transparencia de las investigaciones realizadas por el CNMH se espera formalizar un convenio con Colciencias, para que participen las universidades y centros de investigación sin que haya una intervención personal.

Finalmente, Acevedo recalcó la contribución realizada al esclarecimiento histórico del conflicto armado durante la vigencia 2018 con, 6 investigaciones publicadas (sobre temas como, violencia sexual, secuestro, exilio, e informes regionales); y las 2.642 certificaciones que la Dirección para Acuerdos de la Verdad ha entregado a personas desmovilizadas que han aportado sus testimonios, como mecanismo no judicial de contribución a la verdad. 
El director de la entidad también destacó  las 24 iniciativas de memoria apoyadas y el acompañamiento a 16 procesos de reparaciones colectivas.

Para mayor información sobre el trabajo del CNMH en el 2018, consulté Aquí el informe anual de gestión.

En la ciudad de Buenaventura, el Sector de la Inclusión Social y la Reconciliación, del que forman parte el Centro Nacional de Memoria Histórica, el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar y la Unidad para la Atención y Reparación Integral de las Víctimas, realizarán la audiencia pública de Rendición de Cuentas, el próximo 14 de junio de 2019, con el fin de explicar los resultados de su gestión, así como el avance en la garantía de derechos a los ciudadanos y sus organizaciones sociales, a través de espacios de diálogo público. 

Para el desarrollo de este espacio se utilizará como mecanismo de participación y diálogo la audiencia pública, por lo cual se invita a la ciudadanía a consultar el Informe de Rendición de Cuentas del Sector que se encuentra publicado en la página WEB de todas las entidades del sector.

portada informe nacional pueblos indigenasEn el marco del conversatorio “Tiempos de vida y de muerte, memorias y luchas de los pueblos indígenas en Colombia”, los coordinadores e investigadores de lo que será el primer Informe Nacional de Pueblos Indígenas, explicaron las formas en las que han venido construyendo esta publicación. Esta, se ha venido realizando de manera conjunta entre la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC) y el Centro Nacional de Memoria Histórica.

El investigador Carlos Bravo, del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH), así como Óscar Montero, Nohora Caballero, Angélica Medina, Yaid Bolaños, Carlos Benavides y Carlos Páramo, otros investigadores que participaron en este, -el primer informe nacional sobre la memoria histórica de los 102 pueblos indígenas que tiene el país-, dieron un abrebocas de lo que contendrá.

La socialización del informe, que se estima sea publicado en septiembre próximo, se realizó en días pasados en el auditorio Virginia Gutiérrez de la Universidad Nacional, en Bogotá. Allí se dio cuenta de las afectaciones individuales y colectivas contra los pueblos indígenas, de otras formas de vivir, de hacer paz y de entenderse con la naturaleza.

Desde el Auto 004 de 2009 hasta la fecha, la Corte Constitucional ha estimado que por lo menos 39 pueblos indígenas están en riesgo de extinción física y cultural.Desde el Auto 004 de 2009 hasta la fecha, la Corte Constitucional ha estimado que por lo menos 39 pueblos indígenas están en riesgo de extinción física y cultural. - Fotografía: María Paula Durán

Uno de los puntos principales que se compartió en el espacio, fue la necesidad de presentar un trabajo que se desarrollara desde los territorios y en el que participaran, como investigadores, personas pertenecientes a pueblos indígenas.

Desde el 2017, se hicieron unos diálogos de saberes que permitieron que los pueblos aglomerados en las cinco macro regionales que ha establecido la ONIC, tuviesen la oportunidad -desde de sus lugares sagrados- de presentar conceptos claves como el de “red vital” o “la mala muerte”.

“La muerte es un ciclo de la vida, la muerte hace parte de la vida nuestra. Por ejemplo, los pueblos de la Sierra tenemos nueve mundos. Nosotros tenemos que trascender por esos mundos y cuando morimos de manera natural, pues vamos tranquilos a los shunduwas que son los picos nevados, pero un asesinato selectivo, por ejemplo, es una mala muerte que no nos deja lograr nuestro objetivo trazado en esta tierra desde nuestra Ley de Origen”, aseguró Óscar Montero, quien es indígena Kankuamo y coordinador del informe.

Entre tanto, Carlos Benavides señaló que la red vital obedece a ese gran tejido en el que estamos todos. “Es una red que cuando es irrumpida provoca una desarmonización entre individuo, comunidad y territorio”, agregó.

De las visitas a las macrorregionales, se recogieron testimonios que permiten comprender el impacto que tienen para los pueblos indígenas, las intervenciones sobre sus lugares sagrados. Así pues, el reconocimiento del territorio como víctima fue una de las categorías desarrolladas en el espacio académico. “La de los pueblos es una memoria viva que lleva al reconocimiento de la otredad y a otras formas de comprensión del tiempo y el espacio”, recalcó Carlos Páramo.

El historiador Mauricio Archila, compartió con el público, las impresiones de lo que fue su lectura previa a unos de los seis capítulos o “tejidos” que contendrá el informe.El historiador Mauricio Archila, compartió con el público, las impresiones de lo que fue su lectura previa a unos de los seis capítulos o “tejidos” que contendrá el informe. - Fotografía: María Paula Durán

Finalmente, el informe, el cual se construyó de manera participativa y que contó inclusive, con un proceso de consulta tradicional, quiere dar a conocer las violencias que con perspectiva de larga duración han padecido los pueblos indígenas en Colombia. Con ello, se busca hacer un llamado hacia la no repetición de estas, y hacia la eliminación de muestras de discriminación y racismo.

  • Según el Observatorio de Memoria y Conflicto del CNMH, el número de víctimas fatales que registran en su base de datos entre 1958 y el 15 de septiembre de 2018 es de 261.619. El Registro Único de Víctimas identifica más de ocho millones de víctimas.
  • En lo que resta del año se respaldarán 25 iniciativas de memoria histórica que buscan visibilizar los relatos de víctimas que faltan por ser escuchadas.

Luego de ocho años de la entrada en vigencia de la Ley 1448 de 2011, también conocida como la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras, el Centro Nacional de Memoria Histórica, en cabeza de su director, Darío Acevedo, ratifica el compromiso de reconstruir las memorias plurales del conflicto armado y contribuir al derecho a la verdad que tienen las víctimas.

La Ley 1448 dicta medidas de atención, asistencia y reparación integral a las víctimas del conflicto armado interno. En ese sentido, el Centro Nacional de Memoria Histórica, CNMH, ha realizado más de 80 informes de esclarecimiento sobre masacres, violencia sexual, desplazamiento, minas antipersonal, secuestro, entre otras manifestaciones de las violencias. En el centro de todos siempre ha estado la voz de las víctimas.

“Recientemente asistimos al lanzamiento de dos museos muy importantes: el museo itinerante en Montes de María, llamado El vuelo del Mochuelo, que se desplazará por 15 municipios; y la muestra museística Suenan por ti, que se desarrolló en Cali como homenaje a los diputados del Valle y sus familias”, aseguró Darío Acevedo.

Cabe destacar que el apartado correspondiente a “las medidas de satisfacción” (artículo 170), establece que la reparación simbólica de las víctimas comprende la realización de actos u obras de alcance o repercusión pública dirigidas a la construcción y recuperación de la memoria histórica, el reconocimiento de la dignidad de las víctimas y la reconstrucción del tejido social. “Seguiremos lanzando informes ordenados por jueces de la República, pero, sobre todo, estaremos en contacto con las víctimas en sus comunidades”, agregó Acevedo.

En ese mismo sentido, el CNMH próximamente iniciará una serie de acciones que van desde el soporte a la construcción de lugares de la memoria, hasta la ejecución de investigaciones sobre el conflicto armado, violencias políticas y memoria de las víctimas.

“En Medellín vamos a hacer trabajos de iniciativas de memoria con las Madres de la Candelaria, también iniciaremos un proceso para investigar la masacre de la Chinita por parte de las Farc contra un grupo de desmovilizados del Epl, y retomaremos la investigación por la muerte de nueve concejales en Rivera, Huila”, recalcó el director del CNMH.

Además, uno de los objetivos que se persigue al interior del CNMH es el de posibilitar la comprensión por parte de la sociedad civil, de la complejidad del conflicto armado. Para ello, se están diseñando estrategias que buscan garantizar la aparición de nuevas voces.

“Estamos liderando un convenio con Colciencias y en el que posiblemente también participe el Banco de la República. Con este, se busca aunar esfuerzos para hacer una convocatoria nacional que permita que todos los grupos clasificados por la institución presenten proyectos de investigación y así poder generar un mayor conocimiento”, sostuvo el director.

Desde el Centro Nacional de Memoria Histórica queremos recalcar que a futuro, los principios y fundamentos de igualdad, dignidad y respeto por el enfoque diferencial, continuarán siendo guía para garantizar que las víctimas sobrelleven su sufrimiento y, en la medida de lo posible, restablezcan los derechos que les han sido vulnerados. Estas medidas se entenderán como herramientas transicionales para responder y superar las violaciones contempladas en el artículo 3° de la presente ley. ¡Qué la memoria nos permita la reconciliación!

reunion representantes victimas cnmh 01Esta pregunta se hacen María Isabel García y Humberto Ariza, los dos representantes de las víctimas en el Consejo Directivo del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH), quienes, de manera franca, le piden a la Corte Constitucional ver con detenimiento la demanda impuesta por los exministros Juan Fernando Cristo y Guillermo Rivera para ampliar la Ley 1448 hasta 2030.

En el momento que María Isabel García tuvo que desplazarse de la comuna 13 de Medellín, en 2010, su mente y corazón estaban luchando contra todo vacío interior causado por el conflicto, y su única motivación era salvar a su familia. Junto a su esposo, y sus cuatro hijas,  empacaron sus recuerdos y emprendieron un recorrido incierto. El desplazamiento, a simple vista, generó en ella marcas invisibles que se esconde en su enorme sonrisa. Hoy, 9 años después, con 50 años, es la coordinadora de la Mesa de Víctimas de Risaralda, donde, con el tiempo y tenacidad, se convirtió en una líder indiscutible en la región, recibiendo, lastimosamente, no sólo buenas noticias por su trabajo: “Actualmente cuento con esquema de seguridad por amenazas”, dice.

Esta mujer, de pelo rubio y ojos verdes, decidió empoderarse de las más de 500 personas sin identificar (NN) que se encuentran enterradas en el cementerio Monseñor Jesús María Estrada de Marsella, un lugar de estructura majestuosa, bella, que es patrimonio artístico e histórico de la Nación. “Hoy el municipio debe ser un lugar priorizado por la Unidad de Búsqueda de Personas Desaparecidas, ya que contamos con 573 NN enterrados en el cementerio”, insiste María Isabel.

La desaparición forzada puede ser catalogada, dentro de todos los crímenes cometidos, como una de las estrategias más desgarradoras en la violencia armada del país. Según el Observatorio de Memoria y Conflicto (OMC), 80.472 personas fueron víctimas de este crimen desde 1958 a 2018, de las cuales 12 pertenecen al municipio de Marsella, donde vive María Isabel. Si el registro que muestra el Observatorio es tan bajo en esta región,  entonces ¿por qué en el cementerio hay centenares de NN?

Esta absurda ecuación estadística es el retrato desgajado que la muerte a través de la guerra ha dejado a su paso por las regiones de Colombia. Según el OMC el número de víctimas fatales que registran en su base de datos entre 1958 y el 15 de septiembre de 2018 es de 261.619. Todas estas cifras contrastan con la gentil aprobación que dan los pobladores del municipio de Marsella: “Es un lugar muy tranquilo”, dice María Isabel. Pero a principios de la década de los noventa se identificaba esta parte del eje cafetero como “uno de los municipios más violentos del país”, debido a los indicadores de homicidios reportados por el DANE en esa época. Sin embargo, esto no tenía nada que ver con la realidad que allí se vivía. El subregistro, al parecer mal informado, les daba el calificativo mortuorio a la comunidad, debido a los desaparecidos que el conflicto estaba arrastrando con aciago desde el Norte del Valle, y que bajaban por el río Cauca para detenerse en un remolino de la vereda Beltrán. Los muertos si eran colombianos, pero no de Marsella, venían de otra parte donde la guerra estaba en su máxima degradación.

El especial multimedia “Ríos de vida y muerte: tras la ruta de desaparición forzada en el río cauca”: explica que “las víctimas eran llevadas hasta una hacienda (En Trujillo, Valle del Cauca) donde las descuartizaban vivas con una motosierra, algunos hombres eran castrados, y eviscerados aquellos que serían lanzados a las aguas del río Cauca; a plena luz del día y con total impunidad. Este trato inhumano fue el que sufrió el sacerdote Tiberio Fernández, asesinado el 17 de abril de 1990 y cuyo cuerpo fue recuperado días después en el Cauca. Este caso emblemático dejó bien en claro que para los criminales no había límites ni personas intocables”.


 

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La historia de Marsella es compleja. No es un reducto de grupos armados, y sin embargo la guerra les encajó un estigma de pueblo violento el cual no le corresponde. “La historia de Marsella debe concientizarnos, y yo quiero hacerle un llamado a los que imparten la Ley, que nos faltan muchas víctimas por escuchar y reparar de las 8 millones según el Registro Único de Víctimas, es llamarlos para que sepan que a través del proceso de paz nosotras las victimas éramos el centro, se supone, pero somos el centro de nada porque nada nos beneficia ni siquiera hemos podido reparar la mitad de víctimas”, explica María Isabel mientras se debate entre llorar o contener sus lágrimas, tal vez de rabia o impotencia.

portada reunion representantes victimas cnmh Fotografía: Harold García/CNMH

El relato de Humberto Ariza no es menos desolador. También fue desplazado, de Villa Nueva Bolívar, y al único lugar que encontró llegar, gracias a un familiar, fue San Andrés. “Es muy duro, porque no eres reconocido, uno llega de ilegal porque no tienes residencia, con el tiempo debes certificar tu estadía en la isla, no eres un turista, pero tampoco eres un ciudadano. Yo para salir y volver a entrar debo tener aprobación. Los desplazados no teníamos nada, gracias a la Ley de Víctimas empezamos procesos que hasta el día de hoy los hemos mantenido”, dice.

Al ingreso de la Corte Constitucional reza la frase de Santander: “Colombianos las armas os han dado independencia, las leyes os darán libertad”, hoy está en manos de ellos la demanda impuesta por los exministros Juan Fernando Cristo y Guillermo Rivera y muchos representantes de víctimas, como María Isabel y Humberto, les piden que se “pongan en nuestros zapatos y vean la Ley de Víctimas  como un instrumento de paz y reconciliación”.

  • Directivas del CNMH se reunieron con el Alto Consejero para los Derechos de las Víctimas, la Paz y la Reconciliación, y el Coordinador del Centro de Memoria Paz y Reconciliación.
  • El trabajo conjunto, y la dignificación de las víctimas, fueron los ejes centrales de la primera reunión entre las tres instituciones.

El trabajo conjunto es indispensable al momento de reparar y apoyar a las víctimas en sus procesos de construcción de  memoria colectiva. En ese propósito, directivas del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH), se reunieron este viernes con Gustavo Quintero, Alto Consejero para los Derechos de las Víctimas, la Paz y la Reconciliación del Distrito, y Carlos Arturo Charria, Coordinador del Centro de Memoria Paz y Reconciliación de Bogotá, para  identificar las líneas de cooperación y trabajo conjunto entre las tres instituciones.

Como lo expresó Juan Daniel Salazar, del Equipo de Cooperación y Alianzas Estratégicas del CNMH, “Los mandatos misionales de estas instituciones tienen muchos puntos en común, y a partir de estos encuentros queremos construir espacios en los que sean incluidas narrativas plurales y diversas de las víctimas, pues ellas son lo más importante de nuestros procesos y a las que nos debemos como instituciones y como país”.

Por su parte, el Coordinador del Centro de Memoria Paz y Reconciliación de Bogotá, resaltó la importancia de continuar trabajando de manera conjunta por la dignificación del relato de las víctimas.

“Es muy importante buscar estrategias de manera conjunta para que los cuidadanos puedan comprender e involucrarse con los relatos, reconociendo a las víctimas del conflicto armado y dignificando su voz, más allá de un instrumento político”, agregó Charria.

De igual forma, el Alto Consejero para los Derechos de las Víctimas, la Paz y la Reconciliación, Gustavo Quintero, destacó la importancia del trabajo conjunto y la forma como este es un ejemplo nacional.

“Estamos enviando un mensaje para que todas las organizaciones y las víctimas se unan a este tipo de iniciativas que antes de juzgar y de crear algún tipo de estereotipo, lo que tenemos que hacer como sociedad y como país es caminar de la mano y construir conjuntamente desde las distintas miradas y respetando al otro, entendiendo los distintos dolores de cada uno de los protagonistas del conflicto, también entendiendo que es conjuntamente que se puede, no solamente hacer ejercicios de construcción de memoria, sino también esa tan anhelada reconciliación que necesita el país”, concluyó Quintero.

portada oscar montero pueblos indigenasEste año el Centro Nacional de Memoria Histórica y la Organización Nacional Indígena de Colombia harán el lanzamiento del primer Informe Nacional de Pueblos Indígenas.

“Este informe es muy importante para que las futuras generaciones del movimiento indígena en Colombia no vivan lo que nosotros sí. No quiero que a mi hija la saquen desplazada de su territorio por la violencia o porque está en una zona rica en minerales”, dice Óscar Montero, indígena Kankuamo y coordinador del primer Informe Nacional de Pueblos Indígenas en Colombia.

Y es que desde el Auto 004 de 2009 hasta la fecha, la Corte Constitucional ha estimado que por lo menos 39 pueblos indígenas están en riesgo de extinción física y cultural. “Queremos que el país escuche esa otra historia que no ha sido narrada”, continua Óscar en esta entrevista que le hicimos a propósito de lo que será el primer Informe Nacional de Pueblos Indígenas, una iniciativa de memoria histórica entre la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC) y el Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH).

La metodología de recolección de información, la presentación de algunos conceptos claves y las expectativas que tiene sobre este documento, fueron algunos de los temas de los que conversamos con el coordinador de este informe que saldrá en el segundo semestre del año.

¿Qué nos puede adelantar sobre el informe?

Este no es un informe que registre únicamente violencias contra nuestros pueblos, no se queda allí. Quienes se aproximen al texto verán las alternativas de vida que tenemos para enfrentarnos a las afectaciones que ciertos actores han querido infringir contra nosotros. Esas alternativas han sido como nuestros “canastos” para poder seguir sobreviviendo. La espiritualidad, la Minga como ejercicio de defensa política, la incidencia a través del diálogo con lo internacional, son algunos de ellos.

Alguien que lea el Informe se va a encontrar con una diversidad fuerte y grande, de múltiples concepciones que los pueblos indígenas en Colombia han venido construyendo con relación al tema del conflicto, al tema de la paz.

También puedo decirles que el conflicto nos ha llevado a ser más fuertes, a pensarnos mucho más nuestros procesos organizativos indígenas, y a proteger nuestros principios del territorio, la autonomía y la unidad.

¿De dónde nace el Informe Nacional de Pueblos Indígenas?

La idea de construir un Informe Nacional de Memoria Histórica para los Pueblos Indígenas en Colombia surge a raíz de un Snariv Étnico. En este, y en el marco del Decreto Ley 4633 de Víctimas del 2011, se establece que una de las funciones que tiene el CNMH es hacer reparación simbólica para con los pueblos indígenas de Colombia.

En ese Snariv Étnico quedó el compromiso de empezar a buscar la forma de poder hacer un informe que dé cuenta de todas las afectaciones individuales y colectivas de los pueblos indígenas del país.

La idea y la necesidad de construir un informe de estas magnitudes implicaba poderlo hacer directamente con los pueblos indígenas y con sus organizaciones como un ejercicio de generar confianza y como un ejercicio de poder, ya que deberían ser las mismas víctimas las que contaran sus propias memorias, su propia historia.

Además, la elaboración del informe se concibió con una perspectiva nacional y eso nos llevaba a pensarnos qué se entiende por nacional, porque las dinámicas y las situaciones del movimiento indígena colombiano tienen muchas aristas: son 102 pueblos, estamos en todos los territorios del país, hay unas afectaciones diferenciadas y además contemplamos las violencias que hemos recibido desde una perspectiva de larga duración; de por lo menos 500 años.

Cuando en abril de 2017 se decidió materializar la propuesta de la construcción del Informe Nacional de Pueblos, consideramos que teníamos que llegar de manera conjunta a los territorios (ONIC y CNMH). Las personas del Enfoque Étnico apoyaron y facilitaron el diálogo y la interlocución con las comunidades y organizaciones. Eran personas que tenían un conocimiento, que habían trabajado con los pueblos y por lo tanto tenían una legitimidad en las comunidades.

Investigadores del CNMH y ONIC visitaron las macro-regionales de los pueblos indígenas.Investigadores del CNMH y ONIC visitaron las macro-regionales de los pueblos indígenas. - Fotografía: ONIC

¿Por qué cree que fue seleccionado para ser uno de los coordinadores del Informe?

Yo creo que, en la Sierra, nuestros padres espirituales nos comentan desde un principio que tenemos una misión en este mundo. Los pueblos de la Sierra tenemos cuatro mundos hacia arriba y cuatro hacia abajo; guardamos el equilibrio de esos mundos que son tanto positivos como negativos.

Y en ese mismo sentido, yo creo que se me designó la responsabilidad de hacer este informe, y de esta envergadura, porque soy indígena, porque he pasado por experiencias que me permiten tener una mirada intercultural, porque conozco el movimiento indígena y porque he pasado por la academia, aspecto que quizás puede contribuir a que el informe sea accesible tanto para los pueblos como el resto de la sociedad colombiana.

Sin embargo, creo que la ONIC sobre todo buscaba a una persona que haya sentido y vivido el conflicto. No es lo mismo teorizar o escribir desde las lecturas e investigaciones a hacerlo desde lo que tú has tenido que vivir. A mi papá lo torturaron y asesinaron en 2004. Me tocó asumir el liderazgo que el asumía en el pueblo indígena Kankuamo. Además, he sido víctima de desplazamiento forzado en tres oportunidades.

En los diálogos participaron niños, niñas y adolescentes de los pueblos indígenas.En los diálogos participaron niños, niñas y adolescentes de los pueblos indígenas. - Fotografía: ONIC

¿Cómo se realizó el proceso de recolección de información para el libro?

Más que una recolección, las memorias que compartiremos en el informe son producto de unos diálogos de saberes. Somos un equipo de 15 personas, entre integrantes de la ONIC, investigadores contratados e investigadores del Enfoque Étnico del CNMH.

Lo primero que hicimos luego de firmar el convenio interadministrativo entre la ONIC y el CNMH en abril de 2017, fue posicionar el Informe en los sitios de pagamento de nosotros, los pueblos indígenas. Durante dos días expusimos el informe ante los mamos de la comunidad de Ramalito en la Sierra para recibir sus orientaciones espirituales.

Nos entregaron una mochila que es una grabadora, es un símbolo que nos permite recoger esas otras formas de memoria, más allá de la escritura, de los diálogos, de las entrevistas que hace un investigador utilizando una grabadora.

Ya con eso proceso empezamos los diálogos de saberes. Los diálogos de saberes fueron espacios de tres días en los que en las mañanas se hablaba en torno a categorías de resistencia, de origen, de memoria y lucha, por ejemplo. Y en la noche, hacíamos un ejercicio de contar lo cultural, pero ya en los sitios propios de memoria nuestros; el rio, el sitio de pagamento, el sitio sagrado, la Kankurwa, la caja ceremonial, la caja sagrada.

En esos espacios nos contaban cosas del origen, de lo cultural, cosas que no se pueden contar afuera o que por el tiempo sólo se cuenta en su espacio, en su momento y compartiendo el ayo, el poporo, el chirrinchi.

El informe trascendió, navegó ríos y mares, anduvo montañas y desiertos. Queremos mirar cómo podemos graficar eso; esas vivencias recogidas, los colores, las texturas, los idiomas, los cantos, los tejidos.

Adicionalmente, se revisaron documentos de académicos que han estudiado a los pueblos indígenas: historiadores, antropólogos, sociólogos.

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