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  • Este mes se lanzó “No señor, guerrilleros no. ¡Somos campesinos y campesinas de Pichilín!, un compilado de cuentos e ilustraciones que narran lo que la comunidad del corregimiento de Pichilín (Morroa, Sucre) vivió durante casi cincuenta años.
  • La construcción del texto se hizo a través de distintos talleres, entrevistas y encuentros con personas de la comunidad.
  • El esfuerzo colectivo de campesinos por recuperar tierras, la incursión de actores armados, las muestras de solidaridad entre sus habitantes y los esfuerzos por volver a ser ejemplo de fortaleza organizativa hacen parte de los relatos.

Quienes visiten Pichilín hoy, hace 10 años o hace 50, se encontrarán con una comunidad “carta cabal”, a prueba de todo.

Y es que, desde sus inicios, sus pobladores, hombres y mujeres campesinos, han acumulado experiencias que los han marcado. Para demostrarlo, basta devolverse al inicio de Pichilín como corregimiento, proceso que, por demás, es tema central del primer capítulo de esta publicación del Centro Nacional de Memoria Histórica.

Para aquel entonces -finales de los sesentas e inicios de los setentas-, la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos (ANUC) hizo una movilización nacional que exhortó a los campesinos a recuperar más de mil haciendas y latifundios que estaban sin trabajar. Esta se hizo por todo el país, y en Sucre no fue la excepción. Allí lograron conformarse juntas directivas departamentales respetadas por sus campesinos.

Luego de que otras fincas ganaderas fueran recuperadas, el 12 de octubre de 1971 llegó el turno para la finca Pichilín.

“Bueno, el día de la recuperación de Pichilín, el 12 de febrero de 1971, fecha que nunca olvidaré, nos encontramos temprano como habíamos acordado. Íbamos Donaldo Salgado, Luis Enrique Salgado, Elías Vitola, Bonifacio Salgado, al que le decimos ‘Bone’, Tomás Vitola, Miguel Pérez Vitola y otro poco de campesinos. Éramos un grupo grande y nos repartimos por toda la finca” (fragmento extraído de “La recuperación de nuestras tierras es lo más valioso que hemos hecho en toda nuestra historia”).

Según se señala en el texto, la Policía y Los Pájaros (escuadrones de seguridad que trabajaban para terratenientes), intentaron detener a los campesinos, pero sus esfuerzos fueron infructuosos, pues rápidamente estos empezaron a construir sus ranchos. Fue así como se recuperó a Pichilín, tierra que solo sería titulada 17 años después, el 4 de octubre de 1988.

Sin embargo, Pichilín, al igual que muchos otros territorios en Colombia, ha visto a los ojos a la violencia. La antigua guerrilla de las Farc, grupos paramilitares y agentes del Estado colombiano cometieron hechos violentos contra la población.

Esas dinámicas, también se esbozan en este libro, una publicación que recogió las voces y memorias de sus pobladores mediante un lenguaje literario. Con ello, se buscó seguir estimulando el interés por parte de la población más joven del corregimiento y posibilitar la continuidad generacional de los procesos comunitarios de la región de Los Montes de María.

Así pues, diferentes narraciones del segundo capítulo, “Cuando el conflicto nos golpeó”, confrontan al lector con los impactos que dejaron en Pichilín: el ingreso de las Farc en los inicios de los noventas, la masacre de los paramilitares en diciembre del noventa y seis, los posteriores procesos de desplazamiento y retorno, los años de confrontación entre la Armada y la guerrilla, los asesinatos selectivos y las permanentes sospechas de pertenecer a uno u otro bando.

Con ellos, también llegó un alto nivel de estigmatización hacia su comunidad. Algunos habitantes de pueblos vecinos, de los grupos armados y hasta en el interior del propio corregimiento la ejercieron y produjeron desde ‘la ruptura de los lazos comunitarios, pasando por la desintegración familiar y terminando en una profunda sensación de incertidumbre y desconfianza” (fragmento de “Cuando el conflicto nos golpeó”).

No obstante, en las líneas de este capítulo, también aparece una cotidianidad plasmada de resistencias por quedarse, de acciones para mantener familias unidas y de estrategias para sobrevivir y evadir a los actores armados.

Finalmente, en el tercer y último capítulo del libro, “Ahora la lucha es por las organizaciones”, se asiste al relato del proceso de reconstrucción de esta población entre el año 2004 y el año 2018. El retorno de las Juntas de Acción comunal y los comités, la aparición de organizaciones, la configuración de una Asociación de Víctimas y el liderazgo que están ejerciendo las mujeres son contados con detalle.

“Ahora, con la convicción más fuerte de que pelear por sus intereses y derechos, dar su opinión y visibilizar su inconformidad frente a lo que no les parece justo, no debe ser motivo de estigmatización ni de criminalización”.

Los invitamos entonces a que conozcan una historia de campesinos, de voces que han vivido, resisten y luchan.

* Con este libro se dio cumplimiento por parte del Centro Nacional de Memoria Histórica a la primera sentencia emitida por parte del Consejo de Estado el 9 de julio de 2014 con respecto a la comunidad de Pichilín, a la sentencia de Restitución de Tierras del 3 de junio de 2016 y al PIRC (Plan Integral de Reparación Colectiva) de abril de 2014.

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  • Portada Machuca, Antioquia; la ilusión a flor de comunidadHace 21 años, Colombia conoció en dónde quedaba el corregimiento de Machuca. En esa tierra del nordeste antioqueño, el Eln produjo una  explosión en el oleoducto que por allí pasaba y además detonó una carga explosiva que provocaría un gran incendio. 84 personas murieron. Los hechos se conocen como la masacre de Machuca.
  • Históricamente, este corregimiento del municipio de Segovia se ha visto atravesado por la falta de oportunidades, la disputa entre actores armados, el estigma y el abandono. Sin embargo, sus pobladores han desarrollado sus propias iniciativas para conmemorar y para seguir adelante.

Al tiempo que la canción “Pedro Navaja” se apoderaba de las pistas de baile de América Latina, su letra -por si solita- empezaba a ser comparada con algunas de las mejores crónicas de este lado del continente.

Cuando Alberto Salcedo dijo que los vallenatos de antes eran cuentos bien contados, muchos le dieron la razón. Y cuando Carlos Pacheco -en ese entonces soldado profesional del Ejército-, escribió “Barbarie en Machuca”, parecía que para Fraguas (Machuca), el resurgir no fuese más que una quimera.

Su composición vallenata reza: “una madrugada del 18 de octubre del año 98, en el pueblo de Machuca, ahí llegó la guerrilla y se tiró el oleoducto causando muertes injustas. Una llamarada de grandes magnitudes, de la forma más absurda. Los ancianos gritaban y los niños lloraban con enormes quemaduras. Fue tan enorme esa explosión que hasta cultivos arrasó y aquel río contaminó, fue un pueblo humilde y soñador que un día las llamas consumió con su esperanza e ilusión”.

El 18 de octubre de 1998 una facción del Frente José Antonio Galán del ELN rompió el oleoducto e hizo detonar una carga explosiva sobre el puente colgante del río Pocuné. 22.000 barriles de petróleo generaron bolas de fuego que se extendieron a través del pueblo.El 18 de octubre de 1998 una facción del Frente José Antonio Galán del ELN rompió el oleoducto e hizo detonar una carga explosiva sobre el puente colgante del río Pocuné. 22.000 barriles de petróleo generaron bolas de fuego que se extendieron a través del pueblo. - Fotografía: Juan Pablo Esterilla/CNMH

Y sí, es cierto, de aquella madrugada quedó un saldo de 84 personas muertas (42 de ellas niños), pero también la fortaleza para iniciar un proceso conmemorativo propio.

El pasado jueves se conmemoraron 21 años de lo ocurrido. Y los pobladores, como año tras año, desarrollaron acciones para mediante el recuerdo dignificar a sus seres queridos y para volver a poner sobre el tapete, el Machuca que desean, por el que han venido trabajando.

Una eucaristía en el cementerio; una reunión en el parque que incluía el descubrimiento de una pirámide que contiene piedras con los nombres de las víctimas de la masacre; y una marcha que recorrió “Barrio Nuevo” (el barrio que terminó más afectado), fueron algunas de las actividades desarrolladas el jueves pasado.

Precisamente, quienes decidan emprender un viaje de 10 horas para llegar a Machuca -distancia que separa a Medellín de este corregimiento-, se encontrarán con un “Barrio Nuevo” repleto de casas pintadas de todos los colores. Los mismos que la comunidad decidió utilizar para pintar las piedras incrustadas en la pirámide. Es como si se tratara de recordarse que la vida es mejor verla así, a color.

Atrás han quedado las casas en madera, las que se convirtieron en lo que señalan los mismos machuquitas: “la leña de los cuerpos que las habitaban”.

Casas actuales del barrio “Barrio Nuevo” de Machuca.Casas actuales del barrio “Barrio Nuevo” de Machuca. - Fotografía: Juan Pablo Esterilla/CNMH

La huella que dejó el paso de las llamas por este barrio no impidió que personas como Maribel Agualimpia, desarrollaran -allí mismo y casi al tiempo de la tragedia-, sus apuestas de vida. Hace 20 años, “Machuca Digital Stereo” se convirtió en la plataforma que le permitiría a la comunidad estar informada, y a Maribel, convencerse de que sí valía por sí misma.

Aquella mujer, cuyo exesposo la maltrataba y que le decía si lo dejaba no sobreviviría porque “no sabía lo que era trabajar”, es la responsable de que día a día y desde el 23 de agosto de 1999, los barrios Lagunita, Las Brisas, Bolívar, La Batea, La Esperanza, Buenos Aíres y por supuesto Barrio Nuevo, estén informados de lo que pasa en su corregimiento, en su municipio y en el país.

“La emisora se ha convertido en un acto de conocer y de alegría para la comunidad”, Maribel Agualimpia.“La emisora se ha convertido en un acto de conocer y de alegría para la comunidad”, Maribel Agualimpia. - Fotografía: Juan Pablo Esterilla/CNMH

“En noviembre del 98 me fui sola a Medellín, pasé diciembre, pasé enero y me apegué mucho a la música y a las noticias porque me sentía sola. Y me dije, yo algún día tengo que ser comunicadora”, relata Maribel, una chocoana que llegó a Machuca a los 12 años y que, tras sobrevivir a la masacre se desplazó a Medellín.

Sin embargo, la tierra y el deseo de reencontrarse de nuevo con sus hijos, “jaló más”. Casi al instante surgió la oportunidad que Maribel estaba esperando: participar de un curso de comunicación ¡Era el momento!

“El curso lo hicimos nueve jóvenes y yo que ya tenía 39 años. Lo terminamos y quisimos seguir. Fue un impacto muy grande para la comunidad porque acá las noticias eran por megáfono. Al iniciar no sabíamos cómo transmitir, no hablábamos bien y la gente se nos burlaba mucho. Muchos de mis compañeros no se aguantaron los comentarios y se fueron, pero yo sabía que este era un proceso que valía la pena”, sostiene Maribel.

De esos inicios de lucha por dotar de equipos a la emisora, esta mujer recuerda acciones como la cartelera que construyeron para que el gobernador de ese entonces, Aníbal Gaviria, no pudiera esquivar mientras daba un discurso en una visita que programó al corregimiento. El resultado fue positivo; gracias a esa iniciativa de la sociedad civil, la emisora recibió una donación del entonces mandatario.

Con aún más cariño, aparecen en la memoria las primeras “complacencias”. Estas, no eran nada diferente a las canciones que los oyentes le pedían. Las melodías que le gustaban a los esposos, a las hijas o a las madres que se fueron en la tragedia del 18 de octubre, siempre fueron solicitud recurrente.

“La masacre nos impactó mucho porque este es un corregimiento muy pequeño, donde todos nos conocemos, quizás no somos familia, pero nos duele todo lo que le pase a los demás”, Maribel Agualimpia.“La masacre nos impactó mucho porque este es un corregimiento muy pequeño, donde todos nos conocemos, quizás no somos familia, pero nos duele todo lo que le pase a los demás”, Maribel Agualimpia. - Fotografía: Juan Pablo Esterilla/CNMH

La emisora se ha convertido entonces en reflejo de la voluntad de servicio del machuquita para con los machuquitas. En ella, se pasan los avisos de capacitaciones, se entregan informaciones relacionadas con la alcaldía o gobernación, se notifica sobre el estado de procesos tan importantes como el de reparación individual y reparación colectiva, y se anuncia la siempre esperada llegada de las brigadas médicas.

“Este ha sido mi sueño, yo seguiré hasta el día en que me muera y como le he dicho a mis hijos: esto es de la comunidad. Lo he hecho con mucho amor y queremos seguir construyendo futuro”, reitera Maribel cuando se le pregunta hasta cuándo seguirá ofreciendo este servicio.

En esa perspectiva de esperanza y de futuro en la que ha venido trabajando la comunidad, también han aparecido nuevos procesos. Uno de ellos es el semillero de radio y de memoria con la Institución Educativa Fray Martín de Porres, la única que existe en la cabecera del corregimiento.

Esta iniciativa acompañada por el Centro Nacional de Memoria Histórica se ha transformado en un espacio para conocer los temas que los niños, niñas y adolescentes de Machuca piensan en su cotidianidad, así como para poner en los lenguajes de la radio, perspectivas en torno a la comprensión de la memoria y de los derechos humanos.

Machuca se reinventa, desde el anhelo de sus personas mayores por traer de vuelta las épocas de libertad y sana diversión, pasando por el manifiesto de un futuro digno que hacen sus niños y niñas, y concluyendo en los esfuerzos de sus organizaciones por garantizar el acceso a condiciones de bienestar.

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Quien quiera llegar al Valle de Sibundoy en el Putumayo, debe atravesar el medio Putumayo desde Mocoa o el páramo La Pastora desde Pasto (Nariño), pasando por la Laguna de La Cocha. Allí, en esa zona, históricamente receptora de población desplazada y resistente a nuevas amenazas como la minería, la deforestación o los monocultivos, vive el Pueblo Kamentsa, uno de los 39 Pueblos Indígenas en vía de extinción, según el Auto 004 de la Corte Constitucional.

Y es que, en municipios como San Francisco, en el Alto Putumayo, la discusión en torno a la preservación de la memoria está tomando más fuerza. Con ella, según sus miembros, se puede recordar y fortalecer la cultura propia y se puede construir el “buen vivir” evitando su desaparición como pueblo.

Preguntas en torno a las pérdidas de las que han sido víctimas en el marco del conflicto armado, a lo que se quiere conmemorar y recordar, a los mecanismos que han utilizado para sobrevivir como pueblo indígena, son interrogantes que plantean el Enfoque Diferencial Étnico para construir participativamente un proceso de menoria con el Pueblo Kamentsa.

En búsqueda de hacer realidad este proyecto, el Enfoque Diferencial Étnico del CNMH se desplazó hasta el territorio del pueblo Kamentsa y se reunió con líderes comunitarios, profesores, sabedores ancestrales y autoridades de la comunidad.

Durante el encuentro realizado en la maloka (lugar sagrado de la comunidad), se socializaron experiencias sobre eventos de violencia sufridos en el territorio y se construyó participativamente el nuevo proceso de memoria histórica que iniciaría con el Pueblo Kamentsa y acompañamiento del CNMH.

Entre las afectaciones que ha padecido la comunidad están la desaparición de muchos de sus miembros, la ocupación -por parte de actores armados- del territorio ancestral y de caminos milenarios; la amenaza a líderes sociales que se oponen a proyectos mineros, y la pérdida de la cultura ancestral Kamentsa.

Al respecto, los representantes de la comunidad expresaron la importancia de valorar sus liderazgos, gobierno propio y conocimientos ancestrales para la pervivencia cultural. De ahí que la propuesta de reconstruir la historia del Pueblo Kamentsa, tenga un especial interés por la recuperación de la cultura, de los saberes ancestrales y del diálogo intergeneracional entre niños niñas, jóvenes, mayores y sabedores.

En sus propias palabras, “En la comunidad hay muchas personas que saben, pero no las reconocemos, no las valoramos”. Dicha premisa confluye con que los adolescentes Kamentsa, ya no quieren hablar la lengua o utilizar sus trajes tradicionales, están sujetos a las dinámicas de las redes sociales, el consumismo y las drogas que ya aparecen en el casco urbano del pueblo.

Luego de la jornada de trabajo, se contempló que el proyecto que acompaña el Enfoque Étnico del CNMH se articule también con los enfoques de niños, niñas y adolescentes y el de personas mayores. De esa forma, se podrían diseñar estrategias y metodologías para posibilitar que los legados de las personas mayores sean transmitidos a los más jóvenes y que los jóvenes también permitan reflexionar a los mayores.

La realización de encuentros intergeneracionales de memoria, de recorridos por lugares sagrados y de mingas de trabajo, además de la preparación de los carnavales Wakjnaité (Carnaval del Perdón – en noviembre) y el Betsknaté (en febrero), permitirán generar productos finales que sirvan de herramienta para dar a conocer   la memoria histórica del Pueblo.

Entre los productos a desarrollar estarían una cartilla pedagógica y una serie de videoclips que se realizarán en lengua Kamentsa y español. Adicionalmente, luego de esta primera visita del Enfoque Étnico, se proyectaron seis encuentros más para concretar el proceso de memoria histórica a mediano plazo.

El primero de los encuentros se hará el 1 y 2 de noviembre en el marco del Wakjnaité (Carnaval del Perdón) y comprendería una visita de niños, niñas y jóvenes a los abuelos de la comunidad. Entre tanto, los cinco restantes se realizarían en el año 2020, según se proyecte en el plan de acción del Enfoque Diferencial Étnico 2020.

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portada invitacion pueblos indigenasConozca el sitio web del Informe Nacional de Memoria Histórica de los Pueblos Indígenas.

Con la presentación del sitio web del primer Informe Nacional de Memoria Histórica de los Pueblos Indígenas, la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC) y el Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH) conmemorarán el 9 de agosto el Día Internacional de los Pueblos Indígenas declarado por la Organización de las Naciones Unidas.

El Informe busca aportar a otras instancias una interpretación más precisa del historial de violencias –aún vigentes- contra los 102 Pueblos Indígenas del país, violencias que se han traducido en un genocidio sin reversa. Aquella interpretación considera su historia, su palabra, sus tiempos, su concepción del espacio y del origen, y sus sentidos de vida y muerte.

Indígenas del Pueblo Nukak.Indígenas del Pueblo Nukak. - Fotografía: Tatiana Ramírez, ONIC

Durante la jornada se explicarán conceptos, cifras y hallazgos que se irán alojando en este producto. Al inicio del evento se desarrollará un ritual de armonización para seguir abriendo los caminos de la armonía, la esperanza y la paz que queremos en la humanidad, precedido por Rosendo Ahue, dirigente Indígena Tikuna, Consejero de Salud y Medicina Tradicional de la ONIC.

El portal que se lanzará recoge las experiencias y memorias de la guerra a la cual han sido sometidos los Pueblos Indígenas por más de 500 años. A su vez, el producto recoge fuentes bibliográficas (planes de salvaguarda, investigaciones académicas, estadísticas), que han producido los Pueblos con el fin de no olvidar y de hacer memoria de un tiempo de "mala muerte". A pesar del desplazamiento, la militarización, las masacres, los asesinatos selectivos, las minas antipersonales y los reclutamientos. -principales afectaciones contra los Pueblos-, el propósito por evitar la repetición de estas violencias que siguen vigentes, nunca ha disminuido.

Adicionalmente, el sitio web y en general el Informe, se nutrió de la unión entre la base de datos de la ONIC y el CNMH, los cuales han reportado los casos denunciados y recuperados desde 1958 con una serie de actores recurrentes: agentes del Estado, paramilitares y guerrillas.

La geografía política de la violencia coincide con lugares en donde la lucha por la liberación de la Madre Tierra ha sido bandera de los Pueblos Indígenas y sus Organizaciones.La geografía política de la violencia coincide con lugares en donde la lucha por la liberación de la Madre Tierra ha sido bandera de los Pueblos Indígenas y sus Organizaciones. - Créditos: ONIC

Óscar Montero, Indígena Kankuamo de la Consejería de los Derechos de los Pueblos Indígenas, Derechos Humanos y Paz de la ONIC y Coordinador del Informe Nacional de Memoria Histórica de los Pueblos Indígenas de Colombia, y Rafael Tamayo, Director (e)  de la Dirección de Construcción de Memoria Histórica del CNMH y Director del Museo de Nacional de la Memoria Histórica de Colombia, en conjunto con el equipo de investigación, presentarán un producto que identifica la diversidad de los Pueblos Indígenas de nuestro país y sus experiencias comunes.

Sean bienvenidos al evento Tejiendo el sitio web: Tiempos de Vida y Muerte: memorias y luchas de los Pueblos Indígenas en Colombia. Este, se une a otra serie de espacios para anunciar los resultados del primer Informe Nacional de Memoria Histórica de los Pueblos Indígenas que se publicará en este segundo semestre del año. 

Lugar: Auditorio Kimy Pernía, Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC)
Dirección: Calle 12b #4 - 38, Candelaria, Bogotá
Hora: 
4:00 p.m. a 6:00 p.m.
*Se permitirá la entrada hasta completar aforo

Mayor información:

Óscar Montero, coordinador del informe 
Celular: 311 412 1702
Email: oscar.montero@cnmh.gov.co 
derechoshumanos@onic.org.co
comunicaciones@onic.org.co

Juan Pablo Esterilla, enlace de la Estrategia de Comunicaciones, CNMH
Celular: 312 573 0785
Email: juan.esterilla@cnmh.gov.co

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Portada Educadores de Estados Unidos conversaron sobre memoria y reconciliación en el CNMHEl espacio sirvió para dialogar alrededor de la misionalidad y áreas de trabajo del CNMH, el proceso de Paz en Colombia y las maneras en que los ejercicios de memoria histórica pueden aportar a la dignificación de las víctimas.

En el marco del programa Fullbright – Hays, en la categoría Group Projects Abroad, educadores de diferentes escuelas de Estados Unidos y que hacen parte del proyecto “Colombia en el siglo XXI: Historia, cultura, Construcción de la Paz y Reconciliación”, visitaron el Centro Nacional de Memoria Histórica, CNMH.

Para Juan Daniel Salazar, líder del Equipo de Cooperación del CNMH, ha sido clave que quienes hacen parte de la entidad siempre han buscado generar relaciones de confianza con quienes han sobrevivido al conflicto. En su concepto, sin confianza “las víctimas no querrían compartir sus testimonios, y por ende no sería posible hacer eco de los hechos que nos han marcado como país”.

Durante el conversatorio se intercambiaron aprendizajes sobre experiencias en el aula. Stephanie Wells, docente de una escuela en Baltimore, comentó sobre los retos que implica el hablarle de paz y reconciliación a estudiantes que habitan ciudades con problemáticas de seguridad ciudadana y crimen.

En ese sentido, Salazar instó a que “los estudiantes sean contemplados como agentes activos que toman decisiones y no únicamente como alumnos reciben directrices de manera vertical”.

La empatía también fue señalada como otra de las maneras con la que se puede garantizar espacios seguros que reconozcan la diversidad de las comunidades.La empatía también fue señalada como otra de las maneras con la que se puede garantizar espacios seguros que reconozcan la diversidad de las comunidades. - Fotografía: Diana Gamba/CNMH

El espacio, se convirtió también en una oportunidad, tanto para explicar las tareas de cada una de las direcciones, áreas y estrategias del CNMH, como para entregar colecciones de publicaciones. Entre las áreas presentadas estuvo el Equipo de Cooperación y Alianzas Estratégicas, la Dirección de Construcción, la Estrategia de Comunicaciones, la Estrategia Nación Territorio, los Enfoques Diferenciales, la Dirección de Archivos y la Dirección del Museo de Memoria Histórica de Colombia.

M'bare N' gom, docente de Morgan State University planteó la posibilidad de establecer relaciones institucionales que puedan desembocar en futuros proyectos de colaboración entre los participantes y el CNMH.M'bare N' gom, docente de Morgan State University planteó la posibilidad de establecer relaciones institucionales que puedan desembocar en futuros proyectos de colaboración entre los participantes y el CNMH. - Fotografía: Diana Gamba/CNMH

A propósito de la Dirección del Museo de Memoria Histórica, Rafael Tamayo, su director, les contó a los docentes que el Museo de Memoria Histórica de Colombia deberá estar listo para el año 2021, tal y como lo exhorta la Ley 1448 o Ley de Víctimas. Esto, sin olvidar que se sigue avanzando en el desarrollo de las exposiciones en regiones, “Voces para transformar a Colombia”.

Finalmente, durante la jornada, las y los educadores conversaron con Darío Acevedo, director del Centro Nacional de Memoria Histórica. Temas como la incidencia que tiene la crisis humanitaria de Venezuela en nuestro país, y la manera en que comunidades étnicas y la naturaleza han sufrido el conflicto, fueron algunos de los puntos tratados.

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portada informe nacional pueblos indigenasEn el marco del conversatorio “Tiempos de vida y de muerte, memorias y luchas de los pueblos indígenas en Colombia”, los coordinadores e investigadores de lo que será el primer Informe Nacional de Pueblos Indígenas, explicaron las formas en las que han venido construyendo esta publicación. Esta, se ha venido realizando de manera conjunta entre la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC) y el Centro Nacional de Memoria Histórica.

El investigador Carlos Bravo, del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH), así como Óscar Montero, Nohora Caballero, Angélica Medina, Yaid Bolaños, Carlos Benavides y Carlos Páramo, otros investigadores que participaron en este, -el primer informe nacional sobre la memoria histórica de los 102 pueblos indígenas que tiene el país-, dieron un abrebocas de lo que contendrá.

La socialización del informe, que se estima sea publicado en septiembre próximo, se realizó en días pasados en el auditorio Virginia Gutiérrez de la Universidad Nacional, en Bogotá. Allí se dio cuenta de las afectaciones individuales y colectivas contra los pueblos indígenas, de otras formas de vivir, de hacer paz y de entenderse con la naturaleza.

Desde el Auto 004 de 2009 hasta la fecha, la Corte Constitucional ha estimado que por lo menos 39 pueblos indígenas están en riesgo de extinción física y cultural.Desde el Auto 004 de 2009 hasta la fecha, la Corte Constitucional ha estimado que por lo menos 39 pueblos indígenas están en riesgo de extinción física y cultural. - Fotografía: María Paula Durán

Uno de los puntos principales que se compartió en el espacio, fue la necesidad de presentar un trabajo que se desarrollara desde los territorios y en el que participaran, como investigadores, personas pertenecientes a pueblos indígenas.

Desde el 2017, se hicieron unos diálogos de saberes que permitieron que los pueblos aglomerados en las cinco macro regionales que ha establecido la ONIC, tuviesen la oportunidad -desde de sus lugares sagrados- de presentar conceptos claves como el de “red vital” o “la mala muerte”.

“La muerte es un ciclo de la vida, la muerte hace parte de la vida nuestra. Por ejemplo, los pueblos de la Sierra tenemos nueve mundos. Nosotros tenemos que trascender por esos mundos y cuando morimos de manera natural, pues vamos tranquilos a los shunduwas que son los picos nevados, pero un asesinato selectivo, por ejemplo, es una mala muerte que no nos deja lograr nuestro objetivo trazado en esta tierra desde nuestra Ley de Origen”, aseguró Óscar Montero, quien es indígena Kankuamo y coordinador del informe.

Entre tanto, Carlos Benavides señaló que la red vital obedece a ese gran tejido en el que estamos todos. “Es una red que cuando es irrumpida provoca una desarmonización entre individuo, comunidad y territorio”, agregó.

De las visitas a las macrorregionales, se recogieron testimonios que permiten comprender el impacto que tienen para los pueblos indígenas, las intervenciones sobre sus lugares sagrados. Así pues, el reconocimiento del territorio como víctima fue una de las categorías desarrolladas en el espacio académico. “La de los pueblos es una memoria viva que lleva al reconocimiento de la otredad y a otras formas de comprensión del tiempo y el espacio”, recalcó Carlos Páramo.

El historiador Mauricio Archila, compartió con el público, las impresiones de lo que fue su lectura previa a unos de los seis capítulos o “tejidos” que contendrá el informe.El historiador Mauricio Archila, compartió con el público, las impresiones de lo que fue su lectura previa a unos de los seis capítulos o “tejidos” que contendrá el informe. - Fotografía: María Paula Durán

Finalmente, el informe, el cual se construyó de manera participativa y que contó inclusive, con un proceso de consulta tradicional, quiere dar a conocer las violencias que con perspectiva de larga duración han padecido los pueblos indígenas en Colombia. Con ello, se busca hacer un llamado hacia la no repetición de estas, y hacia la eliminación de muestras de discriminación y racismo.

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portada oscar montero pueblos indigenasEste año el Centro Nacional de Memoria Histórica y la Organización Nacional Indígena de Colombia harán el lanzamiento del primer Informe Nacional de Pueblos Indígenas.

“Este informe es muy importante para que las futuras generaciones del movimiento indígena en Colombia no vivan lo que nosotros sí. No quiero que a mi hija la saquen desplazada de su territorio por la violencia o porque está en una zona rica en minerales”, dice Óscar Montero, indígena Kankuamo y coordinador del primer Informe Nacional de Pueblos Indígenas en Colombia.

Y es que desde el Auto 004 de 2009 hasta la fecha, la Corte Constitucional ha estimado que por lo menos 39 pueblos indígenas están en riesgo de extinción física y cultural. “Queremos que el país escuche esa otra historia que no ha sido narrada”, continua Óscar en esta entrevista que le hicimos a propósito de lo que será el primer Informe Nacional de Pueblos Indígenas, una iniciativa de memoria histórica entre la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC) y el Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH).

La metodología de recolección de información, la presentación de algunos conceptos claves y las expectativas que tiene sobre este documento, fueron algunos de los temas de los que conversamos con el coordinador de este informe que saldrá en el segundo semestre del año.

¿Qué nos puede adelantar sobre el informe?

Este no es un informe que registre únicamente violencias contra nuestros pueblos, no se queda allí. Quienes se aproximen al texto verán las alternativas de vida que tenemos para enfrentarnos a las afectaciones que ciertos actores han querido infringir contra nosotros. Esas alternativas han sido como nuestros “canastos” para poder seguir sobreviviendo. La espiritualidad, la Minga como ejercicio de defensa política, la incidencia a través del diálogo con lo internacional, son algunos de ellos.

Alguien que lea el Informe se va a encontrar con una diversidad fuerte y grande, de múltiples concepciones que los pueblos indígenas en Colombia han venido construyendo con relación al tema del conflicto, al tema de la paz.

También puedo decirles que el conflicto nos ha llevado a ser más fuertes, a pensarnos mucho más nuestros procesos organizativos indígenas, y a proteger nuestros principios del territorio, la autonomía y la unidad.

¿De dónde nace el Informe Nacional de Pueblos Indígenas?

La idea de construir un Informe Nacional de Memoria Histórica para los Pueblos Indígenas en Colombia surge a raíz de un Snariv Étnico. En este, y en el marco del Decreto Ley 4633 de Víctimas del 2011, se establece que una de las funciones que tiene el CNMH es hacer reparación simbólica para con los pueblos indígenas de Colombia.

En ese Snariv Étnico quedó el compromiso de empezar a buscar la forma de poder hacer un informe que dé cuenta de todas las afectaciones individuales y colectivas de los pueblos indígenas del país.

La idea y la necesidad de construir un informe de estas magnitudes implicaba poderlo hacer directamente con los pueblos indígenas y con sus organizaciones como un ejercicio de generar confianza y como un ejercicio de poder, ya que deberían ser las mismas víctimas las que contaran sus propias memorias, su propia historia.

Además, la elaboración del informe se concibió con una perspectiva nacional y eso nos llevaba a pensarnos qué se entiende por nacional, porque las dinámicas y las situaciones del movimiento indígena colombiano tienen muchas aristas: son 102 pueblos, estamos en todos los territorios del país, hay unas afectaciones diferenciadas y además contemplamos las violencias que hemos recibido desde una perspectiva de larga duración; de por lo menos 500 años.

Cuando en abril de 2017 se decidió materializar la propuesta de la construcción del Informe Nacional de Pueblos, consideramos que teníamos que llegar de manera conjunta a los territorios (ONIC y CNMH). Las personas del Enfoque Étnico apoyaron y facilitaron el diálogo y la interlocución con las comunidades y organizaciones. Eran personas que tenían un conocimiento, que habían trabajado con los pueblos y por lo tanto tenían una legitimidad en las comunidades.

Investigadores del CNMH y ONIC visitaron las macro-regionales de los pueblos indígenas.Investigadores del CNMH y ONIC visitaron las macro-regionales de los pueblos indígenas. - Fotografía: ONIC

¿Por qué cree que fue seleccionado para ser uno de los coordinadores del Informe?

Yo creo que, en la Sierra, nuestros padres espirituales nos comentan desde un principio que tenemos una misión en este mundo. Los pueblos de la Sierra tenemos cuatro mundos hacia arriba y cuatro hacia abajo; guardamos el equilibrio de esos mundos que son tanto positivos como negativos.

Y en ese mismo sentido, yo creo que se me designó la responsabilidad de hacer este informe, y de esta envergadura, porque soy indígena, porque he pasado por experiencias que me permiten tener una mirada intercultural, porque conozco el movimiento indígena y porque he pasado por la academia, aspecto que quizás puede contribuir a que el informe sea accesible tanto para los pueblos como el resto de la sociedad colombiana.

Sin embargo, creo que la ONIC sobre todo buscaba a una persona que haya sentido y vivido el conflicto. No es lo mismo teorizar o escribir desde las lecturas e investigaciones a hacerlo desde lo que tú has tenido que vivir. A mi papá lo torturaron y asesinaron en 2004. Me tocó asumir el liderazgo que el asumía en el pueblo indígena Kankuamo. Además, he sido víctima de desplazamiento forzado en tres oportunidades.

En los diálogos participaron niños, niñas y adolescentes de los pueblos indígenas.En los diálogos participaron niños, niñas y adolescentes de los pueblos indígenas. - Fotografía: ONIC

¿Cómo se realizó el proceso de recolección de información para el libro?

Más que una recolección, las memorias que compartiremos en el informe son producto de unos diálogos de saberes. Somos un equipo de 15 personas, entre integrantes de la ONIC, investigadores contratados e investigadores del Enfoque Étnico del CNMH.

Lo primero que hicimos luego de firmar el convenio interadministrativo entre la ONIC y el CNMH en abril de 2017, fue posicionar el Informe en los sitios de pagamento de nosotros, los pueblos indígenas. Durante dos días expusimos el informe ante los mamos de la comunidad de Ramalito en la Sierra para recibir sus orientaciones espirituales.

Nos entregaron una mochila que es una grabadora, es un símbolo que nos permite recoger esas otras formas de memoria, más allá de la escritura, de los diálogos, de las entrevistas que hace un investigador utilizando una grabadora.

Ya con eso proceso empezamos los diálogos de saberes. Los diálogos de saberes fueron espacios de tres días en los que en las mañanas se hablaba en torno a categorías de resistencia, de origen, de memoria y lucha, por ejemplo. Y en la noche, hacíamos un ejercicio de contar lo cultural, pero ya en los sitios propios de memoria nuestros; el rio, el sitio de pagamento, el sitio sagrado, la Kankurwa, la caja ceremonial, la caja sagrada.

En esos espacios nos contaban cosas del origen, de lo cultural, cosas que no se pueden contar afuera o que por el tiempo sólo se cuenta en su espacio, en su momento y compartiendo el ayo, el poporo, el chirrinchi.

El informe trascendió, navegó ríos y mares, anduvo montañas y desiertos. Queremos mirar cómo podemos graficar eso; esas vivencias recogidas, los colores, las texturas, los idiomas, los cantos, los tejidos.

Adicionalmente, se revisaron documentos de académicos que han estudiado a los pueblos indígenas: historiadores, antropólogos, sociólogos.

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El 25 de mayo se conmemora el Día Nacional por la Dignidad de las Mujeres Víctimas de Violencia Sexual con ocasión del Conflicto. Este se desprendió del Decreto 1480 expedido el 5 de agosto de 2014, y cuyo objetivo es reconocer la valentía, trabajo y resistencia de miles de mujeres víctimas de violencia sexual, reivindicar su dignidad y rechazar este delito.

Según el Registro Nacional de Información para la Unidad de Víctimas, con corte a mayo del 2019, en Colombia 26534 mujeres han sido víctimas de delitos contra la libertad y la integridad sexual en desarrollo del conflicto armado violencia sexual, cometidos a partir del 1 de enero de 1985, según fecha límite establecida en la Ley de Víctimas.

Dentro de los delitos contra la libertad y la integridad sexual están el aborto forzado, la trata de personas, el abuso sexual, el embarazo forzado, la pornografía infantil, el acceso carnal violento, la esclavitud sexual, la mutilación sexual, el acoso sexual y la explotación sexual comercial de niños, niñas y adolescentes.

El director del Centro Nacional de Memoria Histórica, Darío Acevedo, envía un mensaje de solidaridad y compromiso con las víctimas de violencia sexual en el día de su dignidad.

“Desde el CNMH trabajamos en ese sentido: dignificar. Por esto, entendemos el apoyo emocional y psiquico que le debemos garantizar a las víctimas. El Estado colombiano debe garantizar que haya una recuperación emocional de las sobrevivientes que sufrieron indesiblemente durante el conflicto armado, lesiones en su alma, espíritu y cuerpo”.

Así pues, desde el Centro Nacional de Memoria Histórica hemos buscado constituir un camino para satisfacer el derecho a la verdad que tienen las víctimas del conflicto armado colombiano y la sociedad en su conjunto. “La dignificación de las víctimas, se entiende, también, en dar a conocer la memoria del sufrimiento y en este campo el CNMH viene trabajando desde hace años y lo seguirá haciendo”, recalcó, el director del CNMH, Darío Acevedo.

En este sentido, y a pesar de que existe una premisa que asegura que la violencia sexual entraña lo "indecible", el trabajo desarrollado por el CNMH muestra que, en los tiempos y condiciones apropiados, esto es, que resulten seguros y dignificantes, las víctimas se ven motivadas a iniciar procesos de memoria.

“Queremos que las víctimas de todos los colores, plurales, de guerrillas, de agentes del Estado, de organizaciones armadas ilegales, en su conjunto, puedan contar sus historias y darlas a conocer en las publicaciones que hacemos desde el CNMH”, enfatiza el director de la entidad.

Para Adriana Serrano y Nancy Prada, investigadoras del más reciente texto del Enfoque de Género del CNMH, y que lleva por nombre "Memoria Histórica con víctimas de violencia sexual: aproximación conceptual y metodológica”, cuando se adelanten procesos de memoria histórica sobre la violencia sexual, es importante abrir la historia de sus vidas al antes y después de la violencia armada.

Desde el CNMH hemos querido hacer eco de esa premisa con el saber acumulado a través de la realización de informes y balances como: La memoria histórica desde la perspectiva de género. Conceptos y herramientas (2011), Mujeres y guerra: víctimas y resistentes del Caribe colombiano (2011), El Placer. Mujeres, coca y guerra en el Bajo Putumayo (2012), Crímenes que no prescriben. La violencia sexual del Bloque Vencedores de Arauca (2016), y el Informe Nacional de Violencia Sexual (2017).

Adicionalmente, para Prada y Serrano, la construcción de paz en Colombia, demanda ejercicios de memoria histórica sobre la violencia sexual que ha tenido lugar en el marco de la guerra, pues de esta manera se pueden comprender las razones profundas de su ocurrencia y su relación con la violencia sexual en espacios de cotidianidad.

En el mismo lapso (2012 a 2019), la Unidad de Víctimas ha indemnizado, de manera administrativa, a 7.494 mujeres

El Centro Nacional de Memoria Histórica sigue en su compromiso de dignificar a las víctimas, de cuestionarse sobre el para qué se ha usado la violencia sexual en el marco del conflicto armado, el por qué se usa este tipo de violencia, quiénes son sus víctimas y cuáles son las dimensiones cuantitativas de la misma.

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